La Cronología Bíblica desde el Éxodo hasta el Exilio
COMO todos los otros registros cronológicos de la antigüedad, la cronología bíblica es problemática. En primer lugar, los registros a menudo son incompletos. En segundo lugar, no siempre podemos estar seguros de conocer el método usado por los antiguos para computar el tiempo. Por ejemplo, si calculaban que el año comenzaba en la primavera o el otoño, o si usaban un cómputo inclusivo para calcular un período de "tres años". Por lo demás, tampoco es posible sincronizar la cronología bíblica con la secular.
Por esta razón, y otras que podrían presentarse, no se puede preparar un esquema cronológico completo y exacto de la Biblia. Sin embargo, es posible reconstruir un esquema cronológico probable, sobre todo para el período de los reinados de los reyes hebreos. Tal esquema puede resultar muy provechoso para el estudioso de la Biblia.
El propósito de este artículo es presentar las razones que han motivado la selección de las fechas propuestas en ese esquema. En las páginas siguientes se estudian las fuentes de información, se analizan los principios y métodos usados por los eruditos para la reconstrucción de la cronología antigua, y se explica la aplicación de estos principios a los problemas cronológicos de este período de la historia bíblica. Debe añadirse que los eruditos no han llegado a un total acuerdo sobre la cronología bíblica y que este artículo no establece en forma completa ningún esquema cronológico ya publicado.
I. La conquista de Canaán
El territorio al oriente del Jordán.
Cuando las huestes de Israel finalmente abandonaron Cades para dirigirse a la tierra prometida, llegaron al monte Hor, donde murió Aarón, y donde le hicieron duelo por treinta días (Núm. 20: 22-29). La fecha de su muerte fue el 1er día del 5.º mes en el año 40.ºdel éxodo (Núm. 33: 38). Es pues de presumir que no se alejaron del monte Hor hasta el comienzo del 6.º mes. Luego de detenerse varias veces, llegaron al territorio de Sehón, rey de los amorreos, al este del Jordán y del mar Muerto. Como se les negó el tránsito, conquistaron el territorio de Sehón desde el Arnón hasta el Jaboc. También tomaron el territorio al norte del Jaboc, es decir, Galaad y Basán (Núm. 21: 21-35), y entonces volvieron a acampar al lado oriental del Jordán, frente a Jericó. Esta debe haber sido una campaña corta, porque después de ella ocurrieron el incidente con Balaam, la idolatría de los israelitas con su consiguiente castigo, y el censo del pueblo. Todo esto 128 ocurrió antes del 1er día del mes 11.º del año 40.º, cuando Moisés comenzó a dar sus discursos finales que contenían la narración de las vicisitudes ocurridas a Israel y las amonestaciones en cuanto a su actuación futura (Deut. 1: 3-5). Entonces murió Moisés, probablemente en torno al comienzo del 12.º mes, porque después de haberle hecho duelo por 30 días (Deut. 34: 5-8), los israelitas prosiguieron viaje en los primeros días del primer mes, y cruzaron el Jordán el 10.º día de ese mismo mes (Jos. 4: 19). Es evidente que la entrada en Canaán el día 10.º y la observancia de la pascua el día 14.º se efectuaron en el 41.º año del éxodo.
De modo que el período de peregrinación fue de 40 años completos, que se extendieron desde la liberación nocturna de Egipto en el día 15.º del 1er mes del 1er año de este período, hasta la primera pascua celebrada en la tierra de Canaán, después de haber cruzado el Jordán en el 41.º año. Pero la conquista del territorio amorreo, antes de haber cruzado el río, se había efectuado en la última mitad del año 40.º.
Esta última fecha es importante porque establece, en relación con el éxodo, la fecha de la entrada en Canaán, y sirve, además, como punto de partida para el período de 300 años que hay entre Jefté, juez de Israel, y la toma y ocupación de Hesbón, ciudad de Sehón, y su territorio circundante (Juec. 11: 26).
La conquista de la Canaán propiamente tal.
En el año 41.º, de acuerdo con este cómputo del éxodo, Josué dirigió los ejércitos de Israel en varias campañas para subyugar la tierra que se extendía al oeste del río. Sus fuerzas incluían un contingente de las tribus que se establecerían en el territorio de Transjordania, recién conquistado a los amorreos. Durante esta guerra los israelitas no conquistaron completamente el país, porque no pudieron echar a sus habitantes de muchas de las ciudades bien fortificadas; tampoco pudieron retener muchas de las ciudades conquistadas en las primeras campañas. Sin embargo, subyugaron lo suficiente como para que se detuviese la oposición a su establecimiento. Aún después de que Josué tomó "toda la tierra", y descansó "de la guerra" (Jos. 11: 23), dijo a los israelitas que quedaba "aún mucha tierra por poseer" (cap. 13: 1). La conclusión de la oposición armada y la división de territorios entre las tribus no equivalía a poseer realmente toda la tierra de Canaán. Esto no fue logrado del todo sino en tiempos de David; pero la primera etapa se completó en pocos años.
Las reuniones en Gilgal y Silo.
Después de haberse concluido la división de la mayor parte del territorio, los israelitas se reunieron en Gilgal, donde se había observado por primera vez la pascua en Canaán, y se había levantado el tabernáculo. En esta ocasión el anciano Caleb pidió la región de Hebrón como su parte del territorio (Jos. 14: 6-15). Declaró que tenía 40 años cuando había sido enviado con los otros espías desde Cades-barnea (en el segundo año del éxodo), y que ahora tenía 85. Por lo tanto, esto sucedió en el año 46.º ó 47.º del éxodo. Puesto que las primeras campañas al este del Jordán habían comenzado en el año 40.º, las guerras de Canaán habrían durado seis o siete años. Después de haber distribuido por suerte otros territorios (caps. 15-17), el tabernáculo fue erigido en Silo (cap. 18: 1). Si esto aconteció inmediatamente después de la asamblea de Gilgal mencionada en el cap. 14: 6, ocurrió poco después de esta guerra de siete años.
Este comentario usa una cronología de los reyes hebreos que coloca la primavera del 4.º año de Salomón en el año 966 AC, el cual corresponde al año 480.º a partir del éxodo. Por lo tanto el éxodo, ocurrido en el 1er año de ese período, es decir, 479 años antes, tuvo lugar en el año 1445 AC. Consecuentemente, la conquista de Hesbón y de 129 los otros territorios amorreos ocurrió hacia fines de 1406; el cruce del Jordán, en la primavera [del hemisferio norte: marzo-abril] de 1405; y la asamblea en Gilgal, después de la guerra en Canaán, en 1400 ó 1399.
La incertidumbre que existe en cuanto a esta última fecha surge porque Caleb, al decir que tenía 85 años, no especificó si calculaba los años de primavera a primavera, o de otoño a otoño, ni se refirió específicamente a los años del éxodo: simplemente dio su propia edad*. Moisés computó las fechas a partir del éxodo, pero este sistema no parece haber sobrevivido, salvo en el caso de la fecha del 4.º año de Salomón (1 Rey. 6: 1). Aunque siempre se numeraban los meses a partir de Abib (más tarde llamado Nisán), en la primavera, generalmente se computaban los años a partir del otoño. Suponiendo que la asamblea en Gilgal hubiera correspondido con una fiesta regular, podría haber coincidido con la fiesta de los tabernáculos del año 1400 AC, la pascua de 1399, o la fiesta de tabernáculos de 1399.
Después de la asamblea de Gilgal, se trasladó el tabernáculo a Silo (Jos. 18: 1), donde se realizó la división final de territorio entre las tribus restantes. No hay indicación alguna en cuanto al intervalo entre la asamblea de Gilgal y la de Silo. El tabernáculo no fue trasladado antes del año 1400, y probablemente no mucho después del 1399.
La muerte de Josué y la subsiguiente apostasía.
El siguiente dato cronológico es la muerte de Josué a la edad de 110 años (Jos. 24: 29). Este dato es un tanto incierto, pues se dice que "muchos días después que Jehová diera reposo a Israel", Josué congregó al pueblo y le dijo: "He aquí os he repartido por suerte, en herencia para vuestras tribus, estas naciones" (Jos. 23: 4), y se despidió diciendo que estaba "para entrar... por el camino de toda la tierra" (vers. 14). Si esto ocurrió poco después de la división -del territorio hecha en Gilgal y Silo, podría decirse que Josué tenía casi 110 años cuando Caleb tenía 85; que habría tenido unos 65 años cuando fue uno de los 12 espías, y que ya tenía cien años cuando hizo entrar a los israelitas en Canaán. Por otra parte, si era de aproximadamente la misma edad de Caleb, su muerte ocurrió unos 25 años después del final de la guerra. Por eso, en el intervalo entre la entrada en Canaán y la actuación del primer juez, hay amplio margen de incertidumbre. Cualquiera fuere el caso, debemos considerar que pasó un lapso considerable desde la muerte de Josué hasta los primeros jueces, porque fue después de la apostasía de la generación que sucedió a Josué cuando comenzó la opresión y se levantaron jueces para libertar a los israelitas. La apostasía fue espantosamente rápida (ver com. Juec. 18: 30, donde se presentan las condiciones existentes en la época cuando podría haber vivido un nieto de Moisés), pero deben haber transcurrido al menos varias décadas hasta que se extinguieran todos los contemporáneos de Josué. Fue después que "toda aquella generación también fue reunida a sus padres" y que "se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel" (Juec. 2: 10), cuando "los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová" (vers. 11) y abandonaron al Dios de sus padres, de modo que el Señor los entregó en manos de sus enemigos, y suscitó entonces jueces que en repetidas ocasiones los liberaron y procuraron hacerlos volver al culto de Dios (ver cap. 2: 10-16).
II. El período de los jueces
Si procuramos colocar en orden consecutivo todos los acontecimientos del período de los jueces, su cronología se torna problemática. No hay necesidad de dudar de las cifras, pero el tratar de hacerlas armonizar con los acontecimientos descritos en los últimos capítulos de Josué y los primeros de 1 Samuel ha dado lugar a opiniones y soluciones diversas. El relato es tan somero que quizás omita datos acerca de la relación existente entre los diversos jueces y los intervalos de opresión. El hecho de que se relate la obra de un juez sin siquiera insinuar la existencia de otro juez en otra parte del país, no elimina la posibilidad de la existencia de jueces contemporáneos.
Los datos del libro de Jueces.
El autor del libro de los Jueces no se proponía presentar todos los detalles de la historia de su período. Su propósito era mostrar cómo los israelitas, en repetidas ocasiones, abandonaron a Dios, cayeron presa de sus enemigos y después fueron rescatados para recibir una nueva oportunidad. No tenía importancia para la enseñanza del libro la posibilidad de que esos acontecimientos hubiesen sido sucesivos o contemporáneos en diversas partes del país. Por lo tanto, el autor no proporcionó todos los detalles referentes al tiempo, aunque conservó cuidadosamente el número de años de cada juez y de los períodos de opresión, los que se presentan de la siguiente manera:
Josué y los ancianos que le sobrevivieron x años cap. 2: 7
Opresión bajo Cusan-risataim 8 " " 3: 8
Liberación por Otoniel; la tierra reposa 40 " " 3: 11
Opresión bajo Eglón de Moab 18 " " 3: 14
Liberación por Aod; la tierra reposa 80 " " 3: 30
Opresión bajo Jabín y los cananeos 20 " " 4: 3
Liberación por Débora; la tierra reposa 40 " " 5: 31
Opresión bajo los madianitas 7 " " 6: 1
Liberación por Gedeón; la tierra reposa 40 " " 8: 28
Abimelec reina sobre Israel 3 " " 9: 22
Tola juzga a Israel 23 " " 10: 2
Jair juzga a Israel 22 " " 10: 3
Opresión bajo los amonitas (y filisteos) 18 " " 10: 7,8
Liberación por Jefté 6 " " 12: 7
Ibzán juzga a Israel 7 " " 12: 9
Elón juzga a Israel 10 " " 12: 11
Abdón juzga a Israel 8 " " 12: 14
Opresión bajo los filisteos 40 " " 13: 1
Sansón juzga a Israel 20 " " 15: 20
_____________
410 más x
El período de x años es un lapso de longitud desconocida, probablemente de varias décadas, durante el cual los israelitas sirvieron "a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué" (Juec. 2: 7), y después apostataron. Aun sin tomar en cuenta los x años anteriores a la primera opresión, tenemos un total de 319 años hasta el final de los 18 años de la invasión amonita; refiriéndose a ese tiempo, Jefté habló de unos 300 años. Estos 319 más x podrían sumar 350 o aún más. El total de 410 años más x, que sería el lapso total de los jueces y de los períodos de opresión, llegaría probablemente a más de 450. Es evidente que no todos estos períodos fueron sucesivos.
Algunos períodos se superponen.
El registro indica claramente que algunos de estos períodos de los jueces y de servidumbre se superponen. Los 20 años de Sansón están comprendidos en los 40 años de opresión filistea, pues se dice que "juzgó a Israel en los días de los filisteos veinte años" (Juec. 15: 20). Además, en relación con la afirmación de que los filisteos oprimieron a Israel durante 40 años (cap. 13: 1), se predijo que Sansón solamente comenzaría "a salvar a Israel de mano de los filisteos" (vers. 5). Así, si los 20 años de Sansón están comprendidos en los 40, el total se reduce de 410 más x a 390 más x.
Pero los 40 años de opresión filistea parecen haber sido simultáneos, al menos en parte, con los 18 años de servidumbre bajo los amonitas, porque se dice que "se encendió la ira de Jehová contra Israel, y los entregó en mano de los filisteos, y en mano de los hijos de Amón" (cap. 10: 7). Luego sigue la descripción de la opresión amonita y de la liberación hecha por Jefté (caps. 10: 8 a 12: 7), y la enumeración de los tres jueces que le sucedieron, personajes de poca monta, de quienes se da poco más que la duración de su actuación como jueces, un total de 25 años (cap. 12: 8-15). Después de esto, el cap. 13 vuelve a la opresión de 40 años de los filisteos para narrar la vida de Sansón, y cómo éste "comenzó" a librar a Israel de manos de los filisteos. Así las Escrituras indican que la opresión filistea fue simultánea con la opresión amonita. Los amonitas, que habitaban la meseta de Transjordania hacia el borde del desierto, pasaron con gran celeridad sobre las tribus orientales de Israel (a saber Gad, Rubén y la mitad de Manasés que vivían al este del Jordán) llevándose cuanto hallaron a su paso, y continuaron su pillaje durante 18 años. Finalmente invadieron el territorio de Judá, Benjamín y Efraín al oeste del Jordán (cap. 10: 8, 9; cf. PP 600). Los israelitas, acosados desde el este, no tuvieron oportunidad de emplear su fuerza unida para defender el oeste, donde los filisteos, en la parte sur de la costa marítima, incursionaban en Judá y Dan y amenazaban a las tribus occidentales.
Otros períodos fueron probablemente simultáneos.
Evidentemente, si algunos de los períodos del libro de Jueces fueron simultáneos, según parece indicarlo el registro, es probable que también lo fueran algunos de los otros, y que ocurrieran en diferentes partes del país, aunque no se puede decir con precisión cuáles períodos se superponen ni por cuánto tiempo. Esto parece más probable cuando notamos que los jueces estaban geográficamente dispersos: Otoniel era de Judá; Débora, de Efraín; Barac, de Neftalí; Aod, de Benjamín; Gedeón, de Manasés; Tola, de Isacar; Jair y Jefté, de Galaad, al este del Jordán; Ibzán y Elón, de Zabulón; Abdón, de Efraín; y Sansón, de Dan. Durante este período las tribus vivían en territorios ampliamente esparcidos, mayormente en zonas montañosas, separados por regiones dominadas por los cananeos, a quienes nunca habían podido echar totalmente del país, y cuyas fortalezas controlaban las principales rutas de comunicación en los llanos. Difícilmente alguno de estos jueces rigió a gran parte de los israelitas. Aun en tiempos de crisis, cuando uno de ellos luchaba por repeler a los opresores, no acudían todas las tribus para expulsar al invasor. Quizá no todas las tribus fueron oprimidas a la vez y, en consecuencia, las liberaciones fueron más o menos locales. Los 300 años de Jefté.
Más aún, si tiene alguna exactitud el cálculo de 300 años hecho por Jefté, correspondientes al período de la ocupación hebrea de las ciudades de los amorreos, hubo necesariamente una superposición de períodos antes de su tiempo, porque el total, excluyendo el período de Josué y los ancianos que le sobrevivieron, es de 319 años.
No es necesario suponer que los 300 años a que se refirió Jefté fueran exactos, porque al mencionarlos estaba luchando contra los invasores amonitas, y en el fragor de la contienda no pudo haberse detenido a buscar los registros o a consultar a una persona que recordase los sucesos para obtener así la cifra exacta; simplemente usó números redondos. Este número probablemente fue redondeado tomando la centena inmediatamente superior al número real, y no la inferior. También es posible que hubieran transcurrido exactamente 300 años cuando Jefté hizo su afirmación. Si así fuera, tenemos la fecha exacta en relación con el éxodo, puesto que las aldeas de Hesbón fueron tomadas de Sehón, rey de los amorreos, en el 40.º año del éxodo (1406/05 AC). Por tanto, 300 años según el cálculo inclusivo, contados desde la adquisición de ese territorio, llevarían al año 1107/06 AC.
Los jueces posteriores.
Si los 40 años de opresión por parte de los filisteos terminaron con la batalla de Eben-ezer (1 Sam. 7: 5-14) -el acontecimiento que con mayor probabilidad puso fin a este período-, entonces en los períodos de gobierno de los jueces que siguieron a Jefté deben haber existido también superposiciones, quizá más extensas que las que ocurrieron antes de él. Sansón sería contemporáneo de Jefté; y Elí, quien murió luego de desempeñarse como juez durante 40 años (ver cap. 4: 4, 11, 18), 20 años antes de la batalla de Eben-ezer (ver caps. 6: 1; 7: 1, 2, 11-14), debe haber sido mayor que Jefté o Sansón. Si el arca estuvo en Silo durante unos 300 años (PP 550), computados a partir de un momento 6 ó 7 años después del comienzo de los 300 años de Jefté, y fue llevada de Silo a la batalla donde fue capturada por los filisteos, podemos concluir que la muerte de Elí -ocurrida después de esta batalla- aconteció por la época de Jefté. El arca, una vez devuelta por los filisteos, fue colocada en Quiriat-jearim, donde ya había estado 20 años cuando los israelitas vencieron decisivamente a los filisteos en Eben-ezer.
En este momento Samuel fue constituido juez (cap. 7: 6, 15-17). No se nos dice por cuántos años fue juez, pero sabemos que con él terminó el período de los jueces. Algunos consideran que este lapso acabó con la coronación de Saúl, cuando la monarquía reemplazó al gobierno teocrático de los jueces, pero otros lo extienden hasta la muerte de Samuel, ya que éste siguió desempeñándose como juez (cap. 7: 15), aunque el juez ya no era el principal magistrado después de haberse establecido la monarquía. Nada se dice de la edad de Samuel, salvo que nació cuando Elí ya no era joven; que recibió su primer mensaje de Dios cuando era aún niño; que tenía suficiente edad como para ser conocido como profeta antes de la muerte de Elí (cap. 3), aunque aparentemente era demasiado joven para ser juez hasta 20 años más tarde (cap. 7). Un fragmento de manuscrito hallado en una caverna del mar Muerto, que contiene partes de 1 Sam. 1 y 2, dice que Elí tenía 90 años, no en el momento de morir (como lo afirma la LXX), sino en algún momento después que Samuel fuera puesto bajo su cuidado. Si Samuel hubiese tenido unos 3 años cuando fue llevado a Elí (ver 1 Sam. 1: 24; cf EGW, RH, 8-9-1904), habría tenido por lo menos 11 años cuando Elí murió a los 98. Es posible que este fragmento conserve una cifra original, que más tarde se perdió; pero no podemos definirnos teniendo como base esta suposición. Samuel fue juez durante suficiente tiempo como para llegar a ser tan anciano que ya había delegado a sus hijos a lo menos parte de su trabajo, antes de que los israelitas demandasen tener rey (cap. 8: 1-5). Si vivió durante la mayor parte del reinado de Saúl, según lo indica el relato, debe haber sido sumamente anciano al morir. Samuel es el eslabón que une el período de los jueces con el de la monarquía. Parece, pues, que la primera parte del libro de 1 Sam. cubre un período contemporáneo con la última parte del libro de los Jueces, probablemente los caps. 10 al 16.
Los jueces y los 480 años.
En el caso de haber ocurrido las superposiciones aquí indicadas, es sumamente posible que dentro del espacio de 480 años mencionado en 1 Rey. 6: 1 pudieran haber ocurrido los siguientes acontecimientos: la peregrinación de 40 años en el desierto, la conquista de Canaán, el período de los ancianos que sobrevivieron a Josué, la subsiguiente apostasía, el período de ejercicio de los diversos jueces, algunos de ellos simultáneos, incluyendo el período de Samuel y los reinos de Saúl y David. No existe ninguna manera de computar exactamente la duración del período de los jueces ni las superposiciones exactas. Este bosquejo sólo representa aproximadamente lo que pudo haber sucedido. No obstante demuestra que las cifras del libro de los jueces pueden interpretarse de una manera razonable mediante superposiciones que concuerdan con la situación histórica, y con la interpretación de que los 480 años son el lapso exacto del período que va desde el éxodo hasta el 4.º año de Salomón, año que se incluye en ese cómputo.
Los que siguen la cronología más larga de los jueces, y consideran que todos los períodos fueron sucesivos, interpretan los 480 años como la suma de los períodos reales de los jueces, excluyendo las épocas de opresión o usurpación , y consideran que el período total fue de más de 500 años. Esto da por resultado una fecha anterior para el éxodo. Un sistema cronológico anteriormente empleado por algunos autores muy conservadores, que interpreta que fueron sucesivos los períodos de los jueces, llega a un total de 594 años para el período desde el éxodo hasta el 4.º año de Salomón, pues interpretan que los 480 años fueron el número total de años de la teocracia, durante los cuales Israel estuvo verdaderamente bajo un gobierno designado por Dios, sin contar los seis períodos de servidumbre ni los tres años de usurpación de Abimelec. Superponiendo el período de Elí con la opresión filistea, y el de Samuel con Elí, y haciendo una resta del total, llegan a la conclusión de que los x años de los sucesores de Josué fueron 13. Este esquema, que exige ciertas suposiciones acerca de las cuales no hay evidencias, nunca ha obtenido el apoyo de los eruditos bíblicos.
La cronología del arzobispo Ussher, publicada por primera vez en 1650, ubicaba el éxodo en 1491 AC; al primer juez, Otoniel, en 1406; y el comienzo del reinado de Saúl, en 1095. A esta fecha se llega ubicando el 4.º año de Salomón como el 480.º desde el éxodo, en 1012 AC. Esta fecha se basa en la suposición de que hubo interregnos y en la conjetura de Ussher de que el templo fue completado en 1004, o sea 1.000 años antes del nacimiento de Cristo.
Muchos eruditos consideran que por 480 años simplemente se indican 12 generaciones, calculadas en 40 años cada una. Esto equivaldría a descartar por completo el número 480, porque un cálculo aproximado de 12 generaciones no puede constituir la base de una declaración específica de tiempo equivalente a un "año 480" exacto.
Si la expresión "en el año cuatrocientos ochenta" no significa un año específico sino una aproximación general, ¿cómo hemos de saber que "el año dieciocho de Josafat" o "el séptimo año del rey Artajerjes" o el "año undécimo de Sedequías" no son más que aproximaciones? Cuando la Biblia hace declaraciones precisas sobre fechas, y usando esas declaraciones puede elaborarse sin alteraciones una cronología detallada, no parece haber una razón adecuada para suponer que no se basan en datos exactos. Admitimos que en ciertos casos los autores bíblicos redondean los números, especialmente en el caso del número 40, pero tal posibilidad no debería descartar las cifras reales que armonizan con otras para dar un sincronismo exacto así como están. No hay razón para dudar de que cuando un escritor ubica cierto acontecimiento en determinado año, se refiere en realidad a ese año preciso.
Es verdad que muchos escritores que no aceptan la Biblia como un relato histórico exacto, alteran las cifras a su gusto para hacerlas concordar con sus propias teorías. Algunos reducen aún más el período de los jueces, considerando que 1 Rey. 6: 1 es erróneo. Los que ubican el éxodo en el siglo XII o XIII se ven obligados a hacer esto, lo cual no es elaborar una cronología basada en los datos proporcionados por la Biblia, sino corregir los registros bíblicos según la teoría individual de cada uno. Puesto que el propósito de este comentario es explicar la Biblia, no cambiarla, cualquier cronología incorporada en él debe basarse en las cifras presentadas en la Biblia. Si las fechas no pueden explicarse en forma satisfactoria, deberá admitirse que se trata de un caso de cronología bíblica incompleta. De ahí que los 480 años deban incluirse en esta categoría.
Este comentario emplea la interpretación más sencilla del período de 480 años, calculado según el cómputo inclusivo (la frase dice "en el año cuatrocientos ochenta", y no "cuatrocientos ochenta años"), como período literal y exacto, que concluye con el 4.º año de Salomón. La superposición de la actuación de los jueces, exigida por este cómputo, es aceptada como una interpretación razonable de los datos existentes, sin que por ello se intente adoptar una posición dogmática en cuanto a los detalles de las fechas de los jueces. El bosquejo presentado en el artículo sobre historia (ver pág. 38) muestra lo que pudo haber pasado, pero nadie puede saber exactamente cómo ocurrieron los hechos. No debe por ello considerarse que el relato tiene menos valor para el lector.
III. La monarquía hebrea unida
Ya se ha aludido a la falta de precisión existente en los datos que tenemos sobre la relación del comienzo de la monarquía y el tiempo de Samuel y los jueces anteriores. El AT no contiene ninguna declaración clara en cuanto a la duración del reinado de Saúl, pero cualquier diferencia de opinión en cuanto a este período sólo afectaría la fecha de su comienzo, pues su final está fijado en relación con el reinado de David y el linaje posterior de reyes.
Diversas interpretaciones del reinado de Saúl.
La única información bíblica tocante a la duración del reinado de Saúl (a menos que se considere que 1 Sam. 13: 1 contiene tal información) es la afirmación del apóstol Pablo, presentada en un sermón improvisado en Antioquía: "Luego pidieron rey, y Dios les dio a Saúl hijo de Cis, varón de la tribu de Benjamín, por cuarenta años" (Hech. 13: 21).
En esa misma alocución, Pablo se había referido a otros dos períodos: (1) la liberación -por intervención divina- de los israelitas de Egipto, cuando "por un tiempo como de cuarenta años los soportó en el desierto", y (2) otro período de "como por cuatrocientos cincuenta años" (vers. 18, 20; en la Biblia no está en cursiva).
Algunos han opinado que ya que Pablo usó números redondos, según lo expresa claramente la palabra "como", al referirse a los dos primeros períodos, sencillamente omitió esta explicación en el caso de la tercera cifra. Piensan que sería natural que usase números redondos al hacer un resumen oral, pues no estaba escribiendo una historia, ni consultando registros para obtener esas cifras. Su frase "un tiempo como de cuarenta años" en el desierto es ejemplo del número 40 usado en cifras redondas, ya que la peregrinación de los israelitas en el desierto, después de haberse rebelado contra Dios en Cades y de haber sido obligados a volver al desierto, en realidad no fue sino de 38 años.
Por otra parte, el hecho de que el tercer número, a diferencia de los dos primeros, no lleve la palabra "como", induce a algunos a pensar que el autor indicó aquí un número exacto en contraste con los otros dos aproximados. Si así fuera, ¿cuál período quiso Pablo que representase este número? Hay quienes opinan que se extiende hasta el comienzo del reinado de David sobre Judá e Israel, más de siete años después de la muerte de Saúl. Así el reinado personal de Saúl, a diferencia del de su casa, fue de menos de 40 años. No puede establecerse con exactitud si Pablo quiso decir que Saúl ocupó el trono durante 40 años exactos o no, y esto no afecta la precisión histórica de la narración.
Las edades de Saúl, David y Jonatán.
El único motivo de preocupación respecto a la duración exacta del reinado de Saúl, es que un total de 40 años hace difícil el cálculo comparativo de las edades de Saúl, David y Jonatán, dificultad que se eliminaría si se considerase 40 como un número redondo para representar un período bastante más corto. Si la cifra 40 es exacta, David nació una década después de la ascensión de Saúl al trono, pues sucedió a Saúl a los 30 años (2 Sam. 5: 4). Luego, si mató a Goliat cuando era un joven de 18 años -y difícilmente podría haber sido mucho menor- ese acontecimiento ocurrió cuando Saúl ya había reinado casi 30 años. Si la batalla de Micmas, en la cual Jonatán desempeñó un papel importante (1 Sam. 13, 14), ocurrió en el segundo año del reinado de Saúl (ver com. 1 Sam. 13: 1) como parece decirlo la RVR (aunque en verdad no lo afirma categóricamente), Jonatán habría tenido unos 18 ó 20 años una década antes de que naciera David. Una amistad estrecha y fraternal entre un David de 18 años y un Jonatán de 46 discrepa completamente con el marco de la narración. Además, sobre esta base, Mefi-boset (o Merib-baal; 1 Crón. 8: 34; 9: 40), único hijo de Jonatán, quien tenía 5 años cuando ocurrió la muerte de Saúl y sus hijos en batalla (2 Sam. 4: 4; cf. 1 Sam. 29: 1, 11; 31: 1, 2), habría nacido cuando Jonatán tenía 53 años. Difícilmente el heredero aparente del trono hubiera esperado tanto tiempo para proporcionar un sucesor al linaje de su padre. Y si Jonatán era ya un hombre maduro poco tiempo después de que su padre subiera al trono, Saúl debe haber tenido al menos entre 75 y 80 años cuando fue muerto en batalla. Todo esto es posible, pero parece suficientemente anormal como para prestarse a una de las siguientes explicaciones: (1) que el número 40 no representa la duración exacta del reinado personal de Saúl, o (2) que era bastante joven cuando comenzó a reinar, y que la batalla de Micmas habría ocurrido bastante después del segundo año de su reinado. Cualquiera de estas explicaciones permitiría pensar que Saúl y Jonatán hubieran sido mucho menores, lo cual elimina las aparentes dificultades en el cómputo de sus respectivas edades.
Diversas explicaciones del reinado de Saúl.
Si acaso el reinado de Saúl duró menos de 40 años, surge esta pregunta: ¿Cuáles serían las evidencias existentes en cuanto a su duración? Si se incluye en el período de 40 años el tiempo transcurrido hasta la coronación de David como rey de las doce tribus, a lo sumo podrían restársela 7 1/2 años a ese período. Esto es posible, pero no puede probarse.
Josefo le atribuye a Saúl un reinado de sólo 20 años (Antigüedades x. 8. 4); pero luego le asigna 18 años de reinado durante la vida de Samuel, y 22 años después de la muerte del profeta (Antigüedades vi. 14. 9). Esta declaración tiene variantes en diversos manuscritos; pero dos de los textos latinos consignan 2 años en lugar de 22, y así concuerdan las dos declaraciones. Se ha sugerido que el número 22 representa una enmienda hecha por un copista cristiano a fin de hacer armonizar las afirmaciones de Josefo con la de Pablo, pero esto es una conjetura. No parece haber dudas en cuanto al texto de la declaración de Antigüedades x. 8. 4.
Si Saúl sólo reinó 20 años, David, que tenía 30 "cuando comenzó a reinar" (2 Sam. 5: 4), habría tenido 10 años cuando Saúl inició su gobierno. Generalmente se concuerda en que David tendría unos 18 años cuando mató a Goliat. No tenía aún edad suficiente como para formar parte del ejército (1 Sam. 17: 13, 14, 28, 33, 42), sino que estaba aún en su casa y cuidaba las ovejas; pero tenía suficiente edad como para luchar contra las fieras (vers. 34-37), y para ser conocido como "valiente y vigoroso y hombre de guerra" (cap. 16: 18). En consecuencia, no habrían pasado más de ocho años desde el comienzo del reinado de Saúl y el encuentro con Goliat. En ese caso, Samuel podría haber muerto unos 18 años después de la ascensión de Saúl al trono. Algunos consideran que un período de ocho años no hubiera alcanzado para que transcurriesen todos los acontecimientos relatados antes del incidente de Goliat. También objetan que el período de dos años entre la muerte de Samuel y la de Saúl sería demasiado corto, puesto que de ese tiempo David pasó un año y cuatro meses entre los filisteos. Por otra parte, a menos que en 1 Sam. 25 y 26 se hubiesen omitido muchos acontecimientos, difícilmente podrían haber transcurrido mucho más de dos años. Los únicos incidentes registrados entre la muerte de Samuel y la huida de David a Filistea son su viaje a Parán, su encuentro con Nabal, y su segundo enfrentamiento con Saúl. No parecería necesario que esos incidentes demoraran más de ocho meses.
Si como creen algunos, 1 Sam. 13: 1 presenta un resto incompleto de la declaración respecto a la duración del reinado de Saúl, y ese número original hubiese terminado en dos (". . . y dos años reinó") ese número podría haber sido 22, aunque el número 32 parecería ser un equivalente más probable del número redondo 40. Considerando estas observaciones, ¿Mé debe hacerse con la declaración de Pablo que atribuye 40 años al reinado de Saúl? O bien es un número aproximado, o no lo es. Si fuera un cálculo aproximado, podría explicarse en forma más razonable la relación existente entre las edades de David, Saúl y Jonatán. Pero cualquier intento de llegar a una cifra exacta no podría ser más que mera especulación. Si no se trata de un número aproximado, el período debe considerarse de 40 años, y deberá aceptarse la disparidad de edades si hemos de elaborar esta cronología basada en los datos bíblicos.
La cronología posterior no es afectada.
En cualquier caso, la diferencia de opinión respecto a la duración del reinado de Saúl no afecta la fecha del final de ese reinado, ni las fechas de los reinados de David y los reyes posteriores. Sea cual fuere el sistema cronológico que se prefiera adoptar para los reinados de Israel y Judá, las fechas básicas de la cronología AC se basan en sincronismos durante la última parte del período. En consecuencia, el acortamiento del reinado de Saúl sencillamente determinaría que su ascenso al trono ocurrió más tarde, lo cual prolongaría el período de los jueces todo el lapso que se dedujera del reinado de Saúl.
El reinado de David.
No existe duda alguna en cuanto a la duración del reinado de David. Es evidente que aquí no se trata de 40 como de un número aproximado, porque es la suma de 7 y de 33, y hay mención real de un acontecimiento fechado en el 40.º año de David (1 Crón. 26: 31). Los seis meses adicionales (2 Sam. 5: 4, 5) no presentan problema. Es posible que el reinado total de David, desde que fue constituido como rey en Hebrón, hasta su muerte, hubiese sido exactamente de 40 años y 6 meses. Sin embargo, no es necesario suponer esto, puesto que la costumbre entre los antiguos era de contar los años de reinado por años de calendario. Si un rey moría durante su 40.º año de calendario, se decía que había reinado 40 años, como se explicará posteriormente. Es más probable que los seis meses hubiesen sido un lapso inicial: "el comienzo de su reinado", o su año de ascensión, el intervalo entre la fecha de su inauguración como rey y el siguiente día de año nuevo, cuando comenzaría su "año primero". Si los filisteos salieron contra Saúl en la llanura de Jezreel "en el tiempo que suelen los reyes salir a la guerra" (1 Crón. 20: 1), la muerte de Saúl, seguida de la ascensión de David al trono en Hebrón, habría ocurrido en la primavera [del hemisferio norte], y el primer año de su reinado habría comenzado a computarse seis meses más tarde, al comienzo del año en el otoño.
Salomón designado rey por David.
Al final de su reinado, "siendo, pues, David ya viejo y lleno de días, hizo a Salomón su hijo rey sobre Israel" (1 Crón. 23: 1). En esa ocasión designó funcionarios para el servicio del templo y para atender los asuntos de Israel "en toda la obra de Jehová, y en el servicio del rey" (cap. 26: 30). Esto parece haber ocurrido "en el año cuarenta del reinado de David" (vers. 31). En el último capítulo del libro se resume el reinado sumando los 7 años de Hebrón y los 33 de Jerusalén (1 Crón. 29: 27). Esto implicaría que Salomón comenzó a reinar en forma conjunta con su padre durante ese 40.º año. Si el reinado de David se hubiese extendido al año 41.º, se habría computado como que reinó 41 años. Este 40.º año debe haberse contado como el año de ascensión de Salomón o como el "año del comienzo de su reinado".
Los años de Salomón se cuentan de otoño a otoño.
El cómputo de los años del reinado de Salomón proporciona una importante indicación de que se calculaban los años de reinado a partir del otoño, al menos en la época de ese rey. En el artículo sobre el calendario hebreo se explica que el año tenía dos comienzos: el año religioso empezaba en la primavera [hemisferio norte], el 1.º de Abib (Nisán); el año civil se iniciaba en el otoño [hemisferio norte], el ler día de Etanim (Tishri).* Puesto que la numeración de los meses siempre comenzaba en primavera, el año civil que corría de otoño a otoño comenzaba con el 7.º mes: se contaban primero los meses del 7.º al 12.º, y luego del 1.º al 6.º. Así el primer mes venía después de la mitad del año civil.
El templo comenzó a construirse en el 2.º mes del 4.º año de Salomón y fue concluido en el 8.º mes del 11º año (1 Rey. 6: 1, 37, 38). En vista de la bien confirmada costumbre antigua de calcular el tiempo según el cómputo inclusivo, parece sorprendente que un intervalo entre el 4.º y el 11.º años no se considerara como de 8 años. Pero, puesto que se proporcionan las fechas del comienzo y del fin del período, debe suponerse que el cómputo no fue hecho de acuerdo con los años de reinado, sino tomando en cuenta años aniversarios, es decir, computados desde la fecha del acontecimiento que marcó el comienzo: el 2.º día del 2.º mes. Si los 7 años son computados por el método inclusivo desde el 2.º mes del 4.º año del reinado, la terminación del templo tuvo lugar en el 11.º año del reinado si los años se cuentan desde el otoño; pero no, si comienzan en la primavera. Esto se ha considerado como evidencia de que los años de reinado de Salomón se computaron a partir del otoño, probablemente desde el 1er día de Tishri.
El cuarto año de Salomón usado como base para la fecha del éxodo.
La fecha del comienzo de la edificación del templo "en el mes segundo, a los dos días del mes en el cuarto año de su reinado" (2 Crón. 3: 2), es importante para el cálculo de la fecha del éxodo. Siguiendo la cronología de los reyes empleada en este comentario, el 40.º y también último año de Salomón fue 931/930 AC, computado de otoño a otoño [septiembre- octubre en el hemisferio norte]. Por lo tanto, el 4.º año del reinado, o sea 36 años antes, fue 967/966 AC, año que también habría comenzado en el otoño con el día de año nuevo, el 1.º de Tishri, 7.º mes del año religioso. Ya que los hebreos siempre contaban los meses a partir de la primavera, aunque el año civil comenzaba en otoño, el 2.º mes, Zif, cayó en la primavera de 966 AC.
Pero este acontecimiento del mes de Zif también está fechado "en el año cuatrocientos ochenta después que los hijos de Israel salieron de Egipto" (1 Rey. 6: 1). Así tenemos el sincronismo entre dos sistemas de fechar los acontecimientos: los años del reinado de Salomón, y los años de la era del éxodo. Ya que la liberación de Egipto ocurrió a mediados del ler mes del 1er año del cómputo del éxodo, esa partida puede ubicarse 479 años antes del 1er mes del 480º. año, es decir, en la primavera del año 1445 AC. De esta manera, el reinado de Salomón, computado por reinados posteriores del reino dividido, nos da la fecha del éxodo si aceptamos como cifra exacta el 480.º año. Esta es la base de la fecha que en el tomo I se le aplica al éxodo.