Cronología de los Hechos y de las Epístolas Paulinas

I. Introducción
A diferencia de muchas partes del Antiguo Testamento, que frecuentemente tienen una trama de material genealógico y referencias a acontecimientos con indicación de fecha, el Nuevo Testamento no se basa en una estructura cronológica exacta.  Sus elementos cronológicos se deben determinar principalmente por referencias incidentales a sucesos conocidos en la historia secular, y por la mención ocasional de períodos de tiempo.  El estudio que sigue de los datos disponibles es breve y no debe considerarse como exhaustivo.
II. Datos de la historia secular
Hay varios acontecimientos históricos mencionados en el libro de los Hechos y en las epístolas paulinas que ayudan a establecer una cronología.  Sin embargo, puesto que las fechas de casi todos ellos no se pueden establecer con exactitud, cualquier esquema cronológico basado en ellos debe considerarse sólo como aproximado. Esos acontecimientos son los siguientes: el gobierno de Aretas en Damasco, la muerte de Herodes Agripa I, el hambre en Palestina durante el reinado de Claudio, el proconsulado de Galión en Acaya y el comienzo del período en que Festo fue procurador en Palestina.  Además de esos hechos, todos los cuales están mencionados en el Nuevo Testamento, también hay otros sucesos correspondientes con el reinado de Nerón que, aunque no figuran ni en los Hechos ni en las epístolas, pueden tener alguna relación con la cronología del Nuevo Testamento.
Gobierno de Aretas en Damasco.-
En 2 Cor. 11: 32 Pablo declara que en el tiempo cuando él escapó de Damasco (Hech. 9: 25) Aretas gobernaba en Damasco, o por lo menos gobernaban allí los nabateos por medio de un etnarca o representante.  Aretas IV fue rey de los nabateos aproximadamente desde el año 9 a. C. hasta más o menos el 40 d. C. Sin embargo, las comprobaciones que proporcionan las monedas de la época indican que Damasco estuvo bajo el gobierno romano durante los reinados de Augusto y de Tiberio.  De modo que Aretas difícilmente pudo haber tenido autoridad en Damasco antes de la muerte de Tiberio en el año 37 d. C. Por lo tanto, las fechas del gobierno de Aretas en Damasco van probablemente del 37 al 40 d. C. Por lo que sin duda la huida de Pablo ocurrió durante ese período.
Muerte de Herodes Agripa I.-
De acuerdo con Hech. 12: 1-23 es evidente que la muerte de Jacobo hijo de Zebedeo y el encarcelamiento de Pedro, ocurrieron inmediatamente antes de la muerte de Herodes Agripa I. Agripa tomó el gobierno de los territorios de Felipe el tetrarca poco después de que Calígula llegó a ser emperador en el año 37 d. C. (Josefo, Antigüedades xviii. 6. 10; Guerra ii. 9. 6).  Poco antes de su muerte, en enero del 41 d. C., Calígula añadió Galilea a los territorios de Agripa (Antigüedades xviii. 7. 2), y poco después de la entronización de Claudio, el siguiente emperador, Agripa también recibió Judea (Id. xix. 5. l; Guerra ii. 11. 5). Josefo (Antigüedades xix.  8. 2) declara que Agripa gobernó sobre Judea durante tres años y que estaba completando el séptimo año de su reinado cuando murió.  Esto ubica la muerte de Agripa en el año 44 d. C. En Hech. 12: 3, 19 se indica que ocurrió por el tiempo de la pascua, y por lo tanto fue en la primavera (marzo-mayo). 
Hambre en Palestina.-
En Hech. 11: 28 se registra que Agabo, un profeta de Antioquía, predijo un hambre en Palestina que ocurrió durante el reinado de Claudio (41-54 d. C.). En respuesta a esa profecía, Saulo y Bernabé fueron enviados por la iglesia de Antioquía para que recogieran una ofrenda para los cristianos de Judea (vers. 29-30). Josefo registra un hambre en Palestina mientras eran procuradores Fado y Alejandro (Antigüedades xx. 5. 2; cf. 2. 5), que con toda probabilidad se pueda identificar con el hambre mencionada en Hechos.  Puesto que Fado reemplazó en el gobierno de Judea a Agripa I, quien murió en 44 d. C., es razonable comenzar su reinado en ese año.  No se puede fijar con exactitud la fecha de la terminación del gobierno de Fado como procurador y la llegada de su sucesor, Alejandro.  Sin embargo, Josefo (Id. 5. 2) al consignar la muerte de Herodes de Calcis, como ocurrida en el año 8.º de Claudio (probablemente otoño [septiembre-noviembre] del año 47 d. C. a otoño del año 48 d. C.; cf.  Mishnah Rosh Hashanah l. l), también indica que esto ocurrió cuando era procurador Cumano, el cual fue sucesor de Alejandro.  Por lo tanto, el período de Alejandro no se debe haber extendido más allá del 48 d. C. Por esto, es razonable llegar a la conclusión de que el hambre mencionada en Hech. 11 ocurrió en algún momento entre el 44 y el 48 d. C.; y puesto que coincidió con los períodos de ambos procuradores, lo más probable es que hubiera ocurrido hacia el principio y no hacia el fin de ese período.
Expulsión de los judíos de Roma.-
Cuando Pablo llegó a Corinto en su segundo viaje misionero, encontró allí a Aquila y a Priscila, matrimonio judío que acababa de salir de Roma cuando Claudio expulsó a los judíos de esa ciudad (Hech. 18: 1-2).  El único escritor antiguo que menciona una fecha para este suceso es el historiador Orosio, del siglo V (Historia vii. 6. 15).  Presenta a Josefo como su fuente documental para ubicar la expulsión de los judíos ordenada por Claudio en el año 9.º de ese emperador (48-49 d. C.) Aunque ahora no existe ningún texto de Josefo que registre ese hecho, no hay razón para concluir que la afirmación de Orosio sea equivocada.
Galión, procónsul de Acaya.-
En algún momento de la permanencia de Pablo en Corinto, en ocasión de su segundo viaje misionero, Galión fue procónsul en Acaya (Hech. 18: 12).  Los procuradores permanecían en su cargo de acuerdo a la voluntad del emperador, pero los procónsules, que eran nombrados por el senado romano, normalmente sólo gobernaban un año, aunque a veces podían permanecer durante dos.  Por eso es probable que Galión no estuviera mucho tiempo en Acaya.  Una inscripción fragmentaria de Claudio procedente de Delfos, en Acaya, se refiere a Galión como procónsul.  Otras inscripciones del mismo reinado ayudan a fijar la fecha en el 51 ó 52 d. C. Los procónsules normalmente ocupaban su cargo a fines del mes de junio, por lo tanto parece que Galión fue procónsul en Acaya desde mediados del 51 d. C. hasta mediados del 52 d. C., o desde mediados del 52 hasta mediados del 53 d. C. Si fue procónsul durante dos años, su gobierno podría haber abarcado este período entero.
Gobierno de Festo.-
En Hech. 24: 27 a 25: 12 se indica que los dos años cuando Pablo estuvo encarcelado en Cesarea terminaron no mucho después de que Festo sucediera a Félix como procurador romano de Judea.  Las fuentes documentales de que disponemos no permiten establecer una fecha exacta para ese cambio de gobierno.  Su fecha más antigua posible podría determinarse por el hecho de que dos años antes (cap. 24: 27), cuando Pablo fue detenido en Jerusalén, el revolucionario egipcio con quien fue confundido el apóstol evidentemente hacía poco que había llevado a cabo su rebelión y escapado (cap. 21: 37-38). Josefo afirma que esto ocurrió durante el gobierno de Félix (Antigüedades xx. 8. 6; Guerra ii. 13. 5), e indica que Nerón era emperador en ese tiempo (Antigüedades xx. 8. 4-5).  Nerón subió al trono en octubre del 54 d. C., por lo tanto la detención de Pablo, que ocurrió en el tiempo de Pentecostés, no podría haber sido antes de fines de junio del 55 d. C. Por eso la primera fecha posible para el traslado de Pablo a Roma podría haber sido algo más de un año después (los "dos años" de Lucas, Hech. 24: 27), entre octubre y noviembre del 56 d. C. Como en ese tiempo Festo acababa de llegar, su gobierno no podría haber comenzado antes del 56 d. C.
La última fecha posible para la llegada de Festo debe deducirse del hecho de que Albino, el sucesor de Festo, era procurador en el tiempo de la fiesta de los tabernáculos en el otoño (septiembre-noviembre) del 62 d. C., "cuatro años antes de la guerra" (Josefo, Guerra vi. 5. 3).  Puesto que parece probable que Festo gobernó por lo menos dos años, la última fecha que razonablemente se puede atribuir al comienzo de su gobierno es el año 60 d. C.
Entre los dos extremos -56 y 60 d. C.- la fecha más probable para la sucesión de Félix por Festo parecería corresponder con la última parte de ese período.  El nombramiento de Félix sin duda ocurrió algún tiempo antes de que muriera Claudio, y fue confirmado por Nerón cuando éste ocupó el trono del imperio (54 d. C.; Id. ii. 12. 8; 13. 2).  Más de un año antes de la llegada de Festo, Pablo le dijo a Félix: "Desde hace muchos años eres juez de esta nación" (Hech. 24: 10).  Esto indica que su gobierno difícilmente podría haber terminado mucho antes del 60 d. C. Por lo tanto, parece lógico ubicar la llegada de Festo a Palestina alrededor del año 60 d. C.
III. Fechas tomadas del Nuevo Testamento
En el libro de los Hechos, Lucas toma en cuenta el desarrollo cronológico de su narración, más que la mayoría de los escritores del Nuevo Testamento.  Por eso, además de los sucesos que acabamos de tratar, y que él sincroniza aproximadamente con acontecimientos de la historia secular, Lucas también proporciona otros elementos cronológicos en su narración que ayudan en la reconstrucción de una cronología.  Además, Pablo mismo presenta varias declaraciones incidentales que proporcionan más informaciones.
Pablo aparece por primera vez en el relato de Hechos en el momento del apedreamiento de Esteban.  No hay ninguna evidencia histórica para la fecha de la muerte de Esteban; sin embargo, ciertos datos proféticos sugieren una fecha.  Las 70 semanas de la profecía de Daniel comenzaron en el año 457 a. C.  y terminaron en el año 34 d. C. Este período, de acuerdo con lo que el ángel le dijo a Daniel, estaba determinado para el "pueblo" del profeta (vers. 24).  Fue un período especial concedido a los judíos, después del cual es razonable deducir que cesaría su situación especial como el pueblo escogido de Dios.  De los acontecimientos registrados en Hechos, el apedreamiento de Esteban por orden del sanedrín es quizás la señal más clara del rechazo oficial del cristianismo por parte de la nación judía.  Los apóstoles continuaron tratando de convertir a los judíos y no fueron inmediatamente a los gentiles con el Evangelio; pero poco después de la muerte de Esteban se convirtió Pablo, el apóstol especialmente consagrado a los gentiles.  Alrededor de ese mismo tiempo Pedro bautizó a Cornelio, el centurión romano (Hech. 10: 44-48).  Todo esto permite señalar el apedreamiento de Esteban como una clara señal de la terminación de las 70 semanas (ver CS 375).  Teniendo esto en cuenta, el año 34 d. C. ha sido tomado por este Comentario como una fecha aceptable para el apedreamiento de Esteban.  La conversión de Pablo tuvo que haber ocurrido poco después.
Después de su conversión, probablemente en el año 35 d. C., Pablo permaneció en Damasco "muchos días" (cap. 9: 23).  Su siguiente viaje registrado en los Hechos fue a Jerusalén después de haber escapado de Damasco en una canasta (Hech. 9: 25-26; cf. 2 Cor. 11: 32).  Su retiro a Arabia (Gál. l: 17) debe haber ocurrido antes de que fuera a Jerusalén, puesto que en ese tiempo aún no había visitado esa ciudad después de su conversión.  Su primera visita a Jerusalén fue "tres años" después de su conversión (Gál. l: 18), visita que puede ubicarse alrededor del año 38 d. C. La visión mencionada en Hech. 22: 17-21 probablemente ocurrió en ese tiempo.  Pablo viajó a Tarso después de su visita a Jerusalén (cap. 9: 30).  Bernabé lo encontró allí algunos años más tarde, y lo invitó para que ayudara en la obra en Antioquía.  Pablo permaneció "todo un año" (cap. 11: 25-26) en Antioquía.  El profeta Agabo predijo "en aquellos días" un hambre en Judea, y la iglesia de Antioquía envió a Pablo y a Bernabé a Jerusalén con  (vers. 27-30).  "En aquel tiempo" (cap. 12: 1), probablemente mientras Pablo estaba en Antioquía y no después de su visita a Jerusalén con Bernabé (ver la segunda Nota Adicional de Hech. 12), Herodes dio muerte a Jacobo y encarceló a Pedro (vers. 1-3), pero murió poco después, en el año 44 d. C.
Al final de su permanencia de un año en Antioquía, alrededor del año 44-45 d. C., Pablo y Bernabé comenzaron su primer viaje misionero.  No se sabe cuánto duró ese viaje, pero cuando regresó Pablo, permaneció en Antioquía "mucho tiempo" (Hech. 14: 28).  Cuando surgió una disensión debido a que los gentiles habían sido admitidos en la iglesia sin ser circuncidados, Pablo, Bernabé y otros fueron a Jerusalén, donde el problema quedó resuelto en un concilio con los apóstoles (cap. 15).  Lo más probable es que esta visita sea la misma que Pablo menciona en Gál. 2: 1, que ocurrió "pasados catorce años", pues en ambos casos lo que estaba en juego era la circuncisión.  Con todo, el contexto no indica claramente de cuál acontecimiento se debe partir para computar esos catorce años.  Podría entenderse que comenzaron con la conversión de Pablo (Gál. l: 15-16), o con su primera visita a Jerusalén tres años más tarde (vers. 18).  Por eso no puede decirse precisamente cuándo tuvo lugar el concilio de Jerusalén, pero aproximadamente podría haber sido alrededor del año 49 d. C.
"Algunos días" (Hech. 15: 36) después del regreso de Pablo a Antioquía, éste propuso el segundo viaje misionero a Bernabé, y cuando se presentó un desacuerdo entre los dos, Pablo emprendió viaje con Silas.  Después de predicar en Frigia, Galacia y Misia, llegaron a Troas; de allí viajaron por barco a Macedonia y predicaron en Filipos, Tesalónica y Berea.  Posteriormente Pablo fue a Atenas, y después de lo que le sucedió en el Areópago se estableció en Corinto, donde permaneció "un año y seis meses" (cap. 18: 11).  Durante la última parte de este período, o quizá al final, posiblemente ocurrieron las insurrecciones contra el procónsul Galión, que ya hemos ubicado aproximadamente entre los veranos (junio- agosto) del 51 y el 53 d. C. "Pablo habiéndose detenido aún muchos días allí" (vers. 18) partió para Palestina.  En armonía con esta comprobación, el regreso de Pablo de su segundo viaje misionero puede ubicarse aproximadamente en el año 52 d. C.
Antes de comenzar su tercer viaje misionero, que probablemente se extendió desde el año 53 al 58 d. C., Pablo pasó otra vez "algún tiempo" en Antioquía (cap. 18: 23).  Después viajó por Galacia y Frigia, y prosiguió a Efeso, donde pasó "tres años" (cap. 20: 31).  Después pasando por Macedonia, llegó a Grecia donde estuvo tres meses (vers. 3), y regresando por Macedonia aproximadamente durante el tiempo de la pascua en la primavera (marzo-abril), fue a Troas, en el Asia Menor, de donde viajó por mar a Mileto y de allí a Palestina, adonde llegó aproximadamente a mediados de junio, a tiempo para la celebración de Pentecostés, quizá en el año 58 d. C. Pablo fue atacado en Jerusalén por una turba y puesto en prisión, y poco después fue llevado a Cesarea en donde permaneció "dos años" (cap. 24: 27), hasta que Festo, poco después de su llegada (c. 60 d. C.), lo envió a Roma para que compareciera ante César.  Pablo y los que iban con él viajaron por mar en el otoño (septiembre-noviembre), pero no completaron su travesía pues naufragaron y se vieron obligados a invernar en la isla de Malta (cap. 27: 12, 14-44; 28: 1).  "Pasados tres meses" (cap. 28: 11) pudieron continuar su viaje, y llegaron a Roma quizá a principios de la primavera (marzo-mayo) siguiente, en el año 61 d. C. Pablo estuvo preso unos dos años en Roma.  En vista de que Lucas presenta ese período como "dos años enteros" (cap. 28: 30), probablemente se trató de algo más de dos años, y tal vez fue del 61 al 63 d. C.
En este punto concluye el registro de los Hechos, y la cronología siguiente sólo se puede trazar mediante conjeturas que dependen de pruebas circunstanciales que se hallan en epístolas posteriores de Pablo.  Dos epístolas, 1 Timoteo y Tito, presentan un esquema de viajes de Pablo y de sus compañeros de viaje que no se ajusta con el desarrollo del relato de los Hechos.  Por eso es razonable llegar a la conclusión de que Pablo fue dejado en libertad después de "dos años enteros" de encarcelamiento en Roma, y que los viajes registrados en esas dos epístolas acontecieron después de que fue dejado libre.  No podemos determinar cuánto tiempo estuvo en libertad.  Si fue liberado en el año 63 d. C., podría haber estado lejos de la ciudad durante la persecución de Nerón que siguió al gran incendio de Roma en julio del año 64 d. C. Durante ese período sus viajes lo llevaron por lo menos a Creta (Tito 1: 5) y a Efeso (1 Tim. 1: 3); probablemente a Macedonia (1 Tim. 1: 3) y a Grecia (2 Tim. 4: 20), y quizá a España (Rom. 15: 24, 28; cf. con la tradición registrada por Clemente de Roma, de que Pablo llegó al "límite del oeste" [Primera epístola de Clemente a los corintios 51]).  Durante esos viajes Pablo sin duda fue una vez más arrestado, quizá en Troas (2 Tim. 4: 13), y se lo llevó a Roma.  En 2 Tim. aparece como preso en esa ciudad, y esta vez esperaba morir pronto (cap. 4: 6).  Es de suponer que su sentencia de muerte no habría ocurrido sin otra audiencia ante Nerón, y como éste salió de Roma en septiembre del año 66 d. C. para visitar Grecia, el juicio de Pablo pudo haber ocurrido poco antes de esa fecha.  Es razonable ubicar su muerte poco después, quizá en el año 67 d. C.
IV. Cronología aproximada de los Hechos d. C.
31           Crucifixión, ascensión, Pentecostés
34           Esteban apedreado; la iglesia perseguida; el Evangelio llevado a Samaria.
35           Conversión de Pablo.
35-38     Pablo en Damasco y en Arabia.
38           Pablo escapa de Damasco durante el reinado de Aretas;               visita a Jerusalén "pasados tres años"    Gál. 1: 18); va a Tarso.
44           Jacobo, hermano de Juan, es martirizado; Pedro encarcelado en               el tiempo de la pascua; muere        Agripa I.
44-45     Bernabé trae a Pablo a Antioquía; Pablo queda allí "todo un año" (Hech. 11:26).
45           Bernabé y Pablo llevan la ayuda a los afectados por el hambre en Jerusalén.
45-47     Primer viaje misionero de Pablo; a su regreso permanece  en Antioquía "mucho tiempo" (Hech. 14: 28).
49           Concilio de Jerusalén, "pasados catorce años" (Gál. 2: 1).
49           Pablo comienza su segundo viaje misionero; predica en Frigia, Galacia, y entra en Europa.
51           Pablo llega a Corinto, y queda allí un año y medio.
52           Fin del segundo viaje misionero; Pablo permanece "algún tiempo" en Antioquía (Hech. 18: 23).
53-58     Tercer viaje misionero de Pablo; viaja por Asia Menor; permanece tres años en Efeso; viaja por macedonia; permanece         tres meses en Corinto.
58-60     Pablo encarcelado en Cesarea por "dos años" (Hech. 24: 27); sale entre septiembre y noviembre.
60-61     Pablo viaja a Roma; llega entre marzo y mayo.
61-63     Pablo permanece preso en Roma por "dos años enteros" (Hech. 28: 30).
63-66     Pablo viaja por Creta, Asia Menor y Macedonia.
67           Muerte de Pablo.
V. Cronología aproximada de las epístolas de Pablo
La cronología del ministerio de Pablo constituye la base para un esquema cronológico de las cartas suyas que existen.  Sin embargo, aún no se puede hacer una cronología absoluta de la vida y del ministerio de Pablo, porque el material documental del cual dependemos es demasiado fragmentario o ambiguo.  Por lo tanto, puede sugerirse más de una fecha posible para la mayoría de los acontecimientos de su vida.   Por esta razón no es posible asignar fechas definitivas a sus diversas cartas.
Sin embargo, el margen de diferencia con las fechas que se presentan en este artículo no puede ser grande.  Si hubiera unos pocos años de diferencia entre las fechas verdaderas y las que aquí sugerimos, no puede haber duda de que estas fechas, basadas en todas las fuentes documentales disponibles, están muy cerca de ser correctas.  Si se descubrieran datos cronológicos que Fijaran definidamente las fechas de los gobiernos de Félix, Festo o Sergio Paulo, sería posible situar la cronología de Pablo sobre una base más firme; pero mientras no pueda hacerse esto, cualquier esquema cronológico sólo puede ser aproximado.
Por lo tanto, el esquema que presentamos a continuación no pretende ser definitivo en cuanto a la cronología de las cartas de Pablo, pero representa los resultados de un esfuerzo honrado por relacionar lógica y armoniosamente todos los datos disponibles, inspirados o seculares, bíblicos o extrabíblicos, que proyecten luz sobre el tema que estamos tratando.  Las epístolas son examinadas en su supuesto orden cronológico. (Ver también las Introducciones respectivas.)
1 Tesalonicenses.-
Esta es la primera epístola de Pablo que se ha preservado, pero quizá no sea su primera carta a una iglesia, pues en ese tiempo parece que ya era conocido como escritor de cartas.  Esto se deduce de su advertencia contra epístolas falsas que llevaran su nombre, que pudieran haber estado circulando poco después, cuando fue escrita la segunda carta a los tesalonicenses (2 Tes. 2: 2).  El hecho de que al mismo tiempo Pablo llamara la atención a sus lectores a su firma personal como una característica de "toda carta" suya (cap. 3: 17), también insinúa que entre las iglesias estaban circulando cartas falsas con su nombre. Estas cartas sólo podrían haber tenido éxito si Pablo ya hubiera sido conocido como un hombre que con frecuencia expresaba su opinión mediante cartas dirigidas a iglesias o individuos. Parece probable que una cantidad de cartas, ahora perdidas, precedieron a 1 Tesalonicenses.
La iglesia de Tesalónica, a la cual fue dirigida 1 Tesalonicenses, había sido fundada por Pablo durante su segundo viaje misionero (49-52 d. C.). Tesalónica, la capital de Macedonia, tenía unos 200.000 habitantes, y estaba gobernada por siete magistrados que dependían de un prefecto. No se sabe cuánto tiempo permaneció Pablo en Tesalónica antes de que los disturbios provocados por los judíos lo obligaran a salir de la ciudad y a continuar su viaje. Su permanencia parece haber sido corta, como puede ingerirse por su deseo de volver a Tesalónica tan pronto como pudiera, para terminar una obra que consideraba que aún necesitaba atención. Pablo viajó de Tesalónica a Berea y después a Atenas, dejando conversos en cada lugar por donde pasaba; y desde Atenas envió a Timoteo a Tesalónica, pues pensó que él no podía ir (1 Tes. 2: 17 a 3: 6). Cuando Timoteo regresó con Silas, Pablo había continuado viaje a Corinto (Hech. 18: 5), donde Timoteo le informó en cuanto a la condición espiritual de la iglesia de Tesalónica.  Pablo, comprendiendo que se habían entendido mal algunas de sus enseñanzas y que esto necesitaba inmediata atención, escribió una carta conocida como 1 Tesalonicenses.
Por lo tanto, parece que 1 Tesalonicenses fue escrita poco después de la llegada de Pablo a Corinto. De acuerdo con la cronología aproximada del ministerio de Pablo, aceptada por este Comentario, esto pudo haber sido en el año 51 d. C.

2 Tesalonicenses.-
Esta carta no pudo haber sido escrita mucho después de la primera, porque sus contenidos son similares y al comienzo de ella se mencionan los mismos compañeros de Pablo: Silas y Timoteo (2 Tes. 1: 1; cf. 1 Tes. 1: 1).  Probablemente esta segunda carta se produjo debido al regreso desde Tesalónica del portador de la primera epístola, mediante quien Pablo supo que sus palabras acerca de la inminencia del segundo advenimiento estaban siendo mal entendidas y tergiversadas por algunas personas de la iglesia.  Por esto dio un tono vigorosamente profético a esta nueva exposición de su enseñanza en cuanto a la segunda venida de Cristo, tono que revelaba a sus lectores que ciertos grandes sucesos, especialmente el reinado del anticristo, precederían al regreso del Señor.
Estas consideraciones son la base para ubicar la segunda carta a los Tesalonicenses no mucho después de la primera, ya sea en los últimos meses del año 51 d. C. o en los primeros meses del año 52 d. C., mientras Pablo se ocupaba activamente en edificar espiritualmente la iglesia cristiana de Corinto, que él había fundado con su esfuerzo.
1 Corintios.-
Esta carta fue escrita desde Efeso (1 Cor. 16: 8), donde el apóstol Pablo trabajó por unos tres años (54-57 d. C.) durante su tercer viaje misionero (Hech. 20: 31; cf.  HAp 236). Anteriormente Pablo había enviado una carta a Corinto para amonestar a sus lectores a que no se juntaran con los fornicarios (1 Cor. 5: 9). De modo que lo que ahora llamamos Primera Epístola a los Corintios, es en realidad la segunda carta dirigida a esa iglesia.  Fue motivada, en primer lugar, por los informes que recibió Pablo acerca de ciertas condiciones deplorables que había en Corinto (cap. 1: 11; 5: 1), las cuales demandaban urgente atención (cap. 1 a 6); y en segundo lugar, por una cantidad de preguntas hechas al apóstol por los corintios (cap. 7: 1; 8: 1; 12: 1; 16: 1), preguntas que exigían respuestas detalladas.
La carta fue escrita no mucho antes de que el apóstol saliera de Efeso.  Pablo había hecho planes para salir de la ciudad poco después de Pentecostés (1 Cor. 16: 8), pero es evidente que el estallido del tumulto que describe Lucas en Hech. 19: 23-41 lo obligó a salir antes. Estas circunstancias históricas, aludidas en la. carta, hacen posible que su redacción pueda situarse entre abril y junio del año 57 d. C., cuando se aproximaba la salida de Pablo de Efeso. No es seguro, pero sí posible, que Tito fuera el encargado de llevar esta epístola.
2 Corintios.-
La fecha de esta carta puede fijarse con facilidad, pues fue escrita en Macedonia poco después de que Pablo saliera de Efeso en el año 57 d. C. Puesto que los esfuerzos anteriores de Pablo para remediar los males que existían en esa ciudad no habían tenido éxito (2 Cor. 2: 1; 12: 2 1), el apóstol había decidido hacer otro intento de reconciliación por medio de Tito, su joven ayudante en el ministerio.
Tito había viajado de Efeso a Corinto probablemente en marzo o abril del año 57 d. C., y podría haber llevado lo que conocemos como Primera Epístola a los Corintios. Cuando Tito partió, él y Pablo convinieron en que después de haber cumplido con su misión en Corinto, Tito iría a Troas, donde Pablo esperaba encontrarlo (cap. 2: 12-13). Pero el chasco del apóstol fue grande, pues cuando llegó a Troas supo que Tito aún no había llegado. Aunque encontró en Troas buenas perspectivas para una obra de éxito, continuó su viaje a Macedonia, y sintió un gran alivio al encontrarse con Tito en una de las ciudades de Macedonia. El gozo de encontrarse con él se debió especialmente al buen informe que recibió Pablo del cambio de corazón de los miembros descarriados de Corinto, quienes no sólo habían recibido gozosamente a Tito como representante de Pablo, sino que también habían aceptado su mensaje de reprensión y habían reparado sus yerros (cap. 7: 5-7).
Cuando Pablo supo que la cuidadosa obra de Tito había tenido un éxito que superaba todas las previsiones, pidió al joven que regresara a Corinto y continuara la buena obra ya comenzada (cap. 8: 16-18, 22-24), mientras él se ocupaba de las iglesias de Macedonia. Pablo dio a Tito otra carta, nuestra 2 Corintios, en la que elocuentemente expresaba su gozo por los buenos informes que había recibido en cuanto a la iglesia de Corinto.  También les anunciaba su plan de ir a Corinto después de una corta permanencia en Macedonia (cap. 12: 14; 13: 1); por lo tanto, esta carta pudo haber sido escrita en el verano (junio-agosto) del año 57 d. C.
Gálatas y Romanos.-
Los eruditos sostienen dos puntos de vista acerca de la fecha de la carta a los Gálatas. La mayoría de ellos cree que fue escrita durante la primera visita de Pablo a Corinto, aproximadamente en el mismo tiempo cuando se escribieron las dos cartas a los Tesalonicenses. Esta afirmación se basa en la sorpresa expresada por Pablo de que los gálatas hubieran dejado "tan pronto" el Evangelio que él les había predicado, cambiándolo por "otro diferente" (Gál. 1: 6). Es evidente que en esta epístola Pablo relata sus vicisitudes personales hasta el tiempo del concilio de los apóstoles en Jerusalén (ver Gál. 1: 15 a 2: 10; Hech. 15), el cual precedió a la evangelización que llevó a cabo en Galacia durante su segundo viaje misionero (Hech. 16: 6). Por lo tanto, los que sostienen esta opinión concluyen que la referencia de que los gálatas habían apostatado "tan pronto" significa que Pablo les escribía poco después de haberlos visitado en su segundo viaje. Entre su visita a las iglesias de Galacia durante la parte inicial del segundo viaje misionero (Hech. 16: 6) y su primera permanencia en Corinto, quizá transcurrieron menos de dos años, período que bien podría justificar el uso del adverbio "pronto". Pero los que creen en una fecha posterior, destacan que el vocablo "pronto" de Gál. 1: 6 no puede interpretarse como que fije un límite definido de tiempo. "Pronto" podría también referirse a un breve intervalo después de la visita de Pablo en su tercer viaje misionero.
Según otro punto de vista, la Epístola a los Gálatas la escribió Pablo durante los tres meses que permaneció en Corinto, durante su tercer viaje misionero, alrededor del año 58 d. C. Esta afirmación se basa en el hecho de que las dos cartas -Gálatas y Romanos- son tan parecidas en su tema, que se hace probable que fueran redactadas aproximadamente en el mismo tiempo.  Gálatas se debió a una controversia doctrinal que conmovió muchísimo el alma de Pablo; y Romanos presenta una ampliación del mismo tema, por lo cual pudo haber sido escrita poco después de Gálatas.
Gálatas fue escrita debido a la noticia de la apostasía de las iglesias cristianas en la provincia de Galacia. Bajo la influencia de algunos judaizantes, esos cristianos estaban procurando salvarse por las obras (ver p. 35). Pablo se preocupó tanto por la gravedad de la situación, según le parecía por los informes que había recibido, que escribió a los gálatas la más severa de sus cartas que aún se conservan. El había fundado las iglesias de la provincia de Galacia y las amaba de un modo especial, por lo tanto su apostasía le produjo tanta pena que ningún esfuerzo le pareció demasiado grande para corregir ese mal. Este Comentario prefiere la fecha última: alrededor del año 58 d. C.
Por ese mismo tiempo, mientras el corazón de Pablo estaba saturado con el tema de la justificación por la fe, parece que también escribió su carta a los Romanos (HAp 299-300, 307).
La Epístola a los Romanos contiene varias afirmaciones claras en cuanto al tiempo cuando fue escrita. Pablo tenía el plan de continuar su obra en el Occidente, especialmente en España (Rom. 15: 24, 28), país al que esperaba visitar en un futuro cercano. Sin embargo, primero tenía que hacer un breve viaje a Jerusalén, porque se sentía comprometido a entregar personalmente a los pobres de esa ciudad los fondos que había reunido para ellos en las iglesias de Grecia y Macedonia (vers. 25-27). Durante su proyectado viaje a España, esperaba cumplir con un deseo acariciado por muchos años: visitar la iglesia de Roma (cap. 1: 8-11; 15: 23-24).
Las afirmaciones acerca de los planes de viaje de Pablo, muestran claramente que la carta a la iglesia de Roma fue escrita poco antes de su viaje de Corinto a Jerusalén. Puesto que Pablo salió de Corinto poco antes de la época de la pascua del año 58 d. C. (Hech. 20: 16), después de haber pasado tres meses en Grecia (vers. 3), puede concluirse que la Epístola a los Romanos fue escrita durante los primeros meses del año 58 d. C. Gálatas fue probablemente escrita poco antes, a fines del año 57 d. C. o a principios del 58.
Las epístolas de la prisión.-
Las epístolas de la prisión son Efesios, Filipenses, Colosenses y Filemón.  Que estas epístolas fueron escritas sin duda durante un encarcelamiento del apóstol, está indicado claramente en los siguientes pasajes: Efe. 6: 20; Fil. 1: 13-14; Col. 4: 18; File. 1, 9.
Es evidente que las epístolas a los Efesios, a los Colosenses y a Filemón fueron enviadas aproximadamente al mismo tiempo, porque en ellas Pablo nombra a los mismos individuos. Pablo envió a Tíquico y a Onésimo con las cartas a Efeso, a Colosas y a Filemón (Efe. 6: 21; Col. 4: 7-9).  Onésimo era un esclavo que había huido de Filemón, pero había sido convertido por Pablo durante el encarcelamiento del apóstol y ahora estaba dispuesto a regresar a su amo Filemón, en Colosas (File. 10-11). Pablo escribió la Epístola a Filemón como una súplica al amo de Onésimo en favor de su esclavo.
Desde el comienzo de la era cristiana, se ha considerado a Roma como el lugar desde donde fueron enviadas las epístolas de la prisión.  Generalmente se las ha ubicado en la parte final del encarcelamiento del apóstol en Roma, pues en ellas expresa la esperanza de ser liberado, para lo cual tuvo que haber tenido alguna  razón (Fil. 2: 24; File. 22).  Su encarcelamiento en Roma duró dos años (Hech. 28: 30), desde marzo-mayo del año 61 d. C. hasta el 63 d. C., según la cronología del ministerio de Pablo aceptada por este Comentario.  Por lo tanto, a Efesios, Colosenses y Filemón se les puede asignar la fecha aproximada del año 62 d. C.
Algunos eruditos creen que estas tres epístolas corresponden con los dos años de encarcelamiento de Pablo en Cesarea (probablemente de marzo-mayo del año 58 d. C. a septiembre-noviembre del 60 d. C.), o también con un período incierto de encarcelamiento en el Asia Menor.  Afirman que la esencia de estas cartas demanda una proximidad geográfica mayor entre Pablo y aquellos a quienes las dirige, que la que hubiera existido si Pablo las hubiese escrito desde Roma; sin embargo, estos argumentos no son muy convincentes, y las teorías de hacer corresponder las epístolas de la prisión con el cautiverio en Cesarea u otro encarcelamiento desconocido de Pablo, por lo general han recibido una respuesta poco favorable de los especialistas en el Nuevo Testamento.
La carta a los Filipenses es quizá la última de las epístolas de la prisión.  Da a entender que Pablo había estado en Roma durante algún tiempo, y ya había visto abundantes frutos de sus labores (ver com.  Fil. 1: 12-14).  Además, la atmósfera de toda la carta es de alegría. Es evidente que Pablo esperaba un resultado favorable de su apelación a César (Hech. 25: 10-12), lo que le permitiría visitar una vez más a su amada iglesia de Filipos (Fil. 2: 24); y al mismo tiempo, sus palabras no dejan ninguna duda en la mente de sus lectores de que una decisión desfavorable no le hubiera sorprendido (Fil. 1: 19-20, 22-25). Por lo tanto, puede llegarse a la conclusión de que la carta a los Filipenses quizá fue escrita en el año 63 d. C.
Hebreos.-
"La Epístola del apóstol San Pablo a los Hebreos", como aparece en la Vulgata, o sencillamente "A los hebreos", como se lee en el griego, difiere de las otras trece epístolas paulinas en que el texto no contiene en ninguna parte el nombre del autor. Pablo comienza con su nombre cada una de sus otras cartas conocidas (cf. com.  Rom. 1: 1). Desde los comienzos del cristianismo se ha discutido mucho si Pablo fue realmente el autor de esta epístola. La conclusión de este Comentario es que si Pablo no escribió personalmente la carta a los Hebreos, sin embargo ella contiene sus enseñanzas, por lo cual puede ser contada entre sus epístolas.
Sin embargo, aceptar a Pablo como autor de Hebreos no resuelve los problemas referentes al lugar de su origen y a la fecha. No se sabe dónde se escribió la carta, aunque la declaración "los de Italia os saludan" (Heb. 13: 24), a pesar de ser ambigua, sugiere que fue escrita en Italia.
También hay incertidumbre en cuanto a la fecha de su escritura. Clemente de Roma ya conocía la carta en el año 95 d. C., pues al escribir a los corintios en ese año citó Heb. 1: 3-14 (Clemente, primera epístola a los corintios 36). Esto prueba que la carta era conocida en Roma antes del fin del siglo I, y que su origen debe buscarse en la era apostólica.  En realidad, hay indicios de que la epístola fue escrita antes de la destrucción del templo de Jerusalén en el año 70 d. C., pues si no fuera así, es de esperar que un autor que destaca la inutilidad del antiguo pacto y su servicio simbólico, como lo hace el autor de Hebreos, ciertamente habría hecho notar la cesación del ritual relacionado con ese servicio si el templo ya hubiera sido destruido. Si esos acontecimientos ya hubieran sucedido, habrían reforzado los argumentos del autor de Hebreos en una forma tan convincente, que sin duda alguna los hubiera presentado en su demostración. Sin embargo, como tácitamente dice que el servicio del templo aún se llevaba a cabo (ver cap. 9: 6, donde la forma verbal "entran" [BC, BJ,
 RVR] tiene en el texto griego el sentido de "estar entrando" y que el antiguo pacto estaba "próximo a desaparecer" (cap. 8: 13), hacen que parezca probable que el templo aún no había sido destruido cuando se escribió Hebreos. Teniendo esto en cuenta, es posible fijar la fecha de esta carta durante la época de Pablo, cuya muerte ocurrió alrededor del año 67 d. C.
Se ha escogido el año 63 d. C. como la fecha de la escritura de Hebreos, y Roma como su lugar de origen, sin que esto impida que haya otras fechas y otros lugares que pudieran corresponder con la pauta de interpretación seguida por este Comentario. Esto ubicaría la carta al final del primer encarcelamiento de Pablo en Roma.
Las epístolas pastorales.-
Las cartas a Timoteo y a Tito son llamadas "epístolas pastorales", porque se refieren en gran medida a los deberes de los que están a cargo de las iglesias y de los problemas de la administración de la iglesia. En este sentido pueden ser llamadas "los manuales de iglesia" más antiguos.  Se las dirige a dos de los más jóvenes colaboradores de Pablo. Parece claro que se escribieron en el tiempo del ministerio del apóstol que siguió a su primer encarcelamiento en Roma (ver p. 32). Puesto que esta parte de la vida de Pablo no está incluida en los Hechos, poco se sabe de sus vicisitudes y viajes durante ese tiempo.
Se desconoce la extensión del período de los últimos viajes de Pablo; sin embargo, es bastante seguro que su vida terminó en Roma, en tiempo de Nerón. Este murió en el 68 d. C., por lo cual la muerte de Pablo no pudo ser posterior a esa fecha, y podría haber ocurrido en el año anterior. Por eso, su último encarcelamiento, que probablemente continuó a través de un invierno (2 Tim. 4: 21), podría ser ubicado en el 66-67 d. C. Si Pablo primero llegó a Roma en el 61 d. C., sus dos años de encarcelamiento habrían terminado en el 63 d. C. Esto deja unos tres años para sus últimos viajes: 63-66 d. C.
Como Pablo había indicado en sus epístolas de la prisión que anhelaba visitar las iglesias de Asia y Macedonia tan pronto como le fuera posible (Fil. 2: 24; File. 22), puede concluirse que viajó a esos lugares poco después de haber quedado libre.  Visitó a Efeso, la ciudad principal de la provincia de Asia, antes de seguir a Macedonia (1 Tim. 1: 3), donde se encontraba su amada iglesia de Filipos. La primera carta a Timoteo fue escrita después de esas visitas, y por eso su fecha podría fijarse aproximadamente un año después de su liberación, quizá en el año 64 d. C.
La carta a Tito parece que fue escrita un poco después, aunque su material es muy similar al de la primera carta a Timoteo. Hace referencia a la obra de Pablo en la isla de Creta, lo que podría haber acontecido también durante este último viaje misionero (Tito 1: 5). Sin embargo, cuando la carta fue escrita Pablo ya había dejado la isla, y quizá había ido a Grecia dejando a Tito a cargo de la obra en Creta. Al referir a Tito su plan de pasar el invierno siguiente en Nicópolis, en la costa occidental de Grecia, pidió a su joven colaborador que se encontrara allí con él (cap. 3: 12).  Si se calcula un año para el viaje de Pablo en Asia Menor y Macedonia y algún tiempo para su obra en Creta y Grecia, la fecha de su carta a Tito podría ser alrededor del 65 d. C.
Los viajes posteriores de Pablo probablemente lo llevaron a Corinto, a Mileto (sur de Efeso) y a Troas (2 Tim. 4: 13, 20), y sin duda también a otras ciudades. Troas parece haber sido la ciudad donde él fue otra vez arrestado.
Después de su arresto, quizá en el año 66 d. C., Pablo fue llevado de nuevo a Roma. En el tiempo cuando escribió su segunda carta a Timoteo, parece que ya había comparecido una vez ante el tribunal, pero aún no había sido sentenciado (2 Tim. 4: 17). Aunque indudablemente tenía poca esperanza de un veredicto favorable (vers. 6), parece que pensaba que podría pasar por lo menos el invierno siguiente  en Roma (vers. 21), quizá porque sabía por experiencia cuán lentamente actuaban los tribunales romanos. Si esta expectativa suya se cumplió, y murió en e año 67 d. C., la segunda carta a Timoteo podría corresponder entre septiembre noviembre del año 66 d. C. Hasta donde sepamos, con esta carta terminaron la actividades literarias de Pablo. Las cartas suyas que se han preservado, abarcan u período de unos 15 años: 51-66 d. C.
Bibliografía
Metzger, Henri. Las rutas de San Pablo en el oriente griego. Traducción de Sebastián Bártima, S. J. Vol. 4 de "Colección Cuadernos de Arqueología Bíblica".  Barcelona: Ediciones Garriga, S. A., 1962 (66 pp.). Cronología, bibliografía e índice de ilustraciones y materias. Es un breve comentario sobre el relato de los tres viajes misioneros de Pablo en Asia Menor y Grecia, y de su viaje a Roma llevado como preso. Se describen los paisajes y los pueblos que recorrió el apóstol. Obra bien ilustrada con fotografías, niapas y planos.
Rops, Daniel.  San Pablo. Título original: Saint Paul, conquérant du Christ.  Traducción de Fernando Gutiérrez.  Barcelona: Aymá Editores, 1953 (187 pp.). Índice de ilustraciones y materias. Daniel Rops es el seudónimo de Henri Petiot (1901-1965), famoso escritor francés católico, que con erudición y claridad se ocupó de temas bíblicos. En esta obra reconstruye con precisión la vida y los trabajos de Pablo.