El profeta y los marineros
PARA MEMORIZAR
“Tu fidelidad permanece para siempre; estableciste la tierra, y quedó
firme. Todo subsiste hoy, conforme a tus decretos, porque todo está a
tu servicio” (Salmo 119:90, 91, NVI).
DE ALGUNA MANERA, LA HISTORIA que se desenvuelve esta semana
(básicamente, Jonás 1:4 al 13) es un pequeño ejemplo de
lo que ocurrió con el antiguo Israel. Dios había querido que,
si la nación hubiera sido obediente, los paganos hubiesen venido de todas
partes para conocer al Dios que había hecho tanto por su pueblo escogido.
Desafortunadamente, no fue así como se dieron las cosas. Por causa de
la desobediencia de Israel, en vez de que los paganos vinieran a los hebreos,
los hebreos fueron a los paganos, a menudo encadenados. Es decir, testificaron
acerca de Dios, como él había dicho que lo harían, pero
lo hicieron en medio de grandes calamidades y angustia.
Esta semana veremos, en una escala reducida, un paradigma similar. En medio
de grandes pruebas y calamidades que recayeron sobre Jonás, tuvo que
testificar en favor de Dios rodeado de “paganos”, sobre un barco
que se estaba hundiendo en medio de una terrible tempestad.
Sin embargo, aun a pesar de Jonás y de sus equivocaciones, el mensaje
llegó a su destino.
TORMENTA EN EL MAR
En Jonás 1:4 y 5, sigue la narración. Dios envía
una colosal tormenta, el barco está en peligro de hundirse, los marineros
paganos oran a sus respectivos dioses, pero Jonás “había
bajado al interior de la nave” (versículo 5), donde el capitán
lo encuentra durmiendo. El capitán estaba, obviamente, perplejo al encontrar
a alguien durmiendo tranquilamente en esta emergencia.
Nota, también, lo que ocurre entre los marineros paganos. Los textos
dicen que comenzaron a arrojar al mar lo que había en el barco. En circunstancias
normales, esas cosas hubieran sido de gran valor para ellos. Podrían
haber consistido en la carga que llevaban. Ahora, sin embargo, en esta emergencia,
están dispuestos a ¡arrojar todo eso al mar! ¿Qué
lección espiritual encontramos aquí? (Ver también Mateo
16:26; Eclesiastés 2:11; 1 Juan 2:15-17.) ¿Cuántos de nosotros
nos hemos encontrado en una situación en la que, de repente, muchas de
las cosas que considerábamos importantes llegaron a perder su valor?
¿De qué modo puede Dios usar estas situaciones para enseñarnos
acerca de lo que realmente tiene valor?
Mateo 16:26 Porque ¿qué aprovechará al hombre,
si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa
dará el hombre por su alma?
Eclesiastés 2:11 Miré yo luego todas las obras que
habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas; y
he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu, y sin
provecho debajo del sol.
1 Juan 2:15-17 No améis al mundo, ni las cosas que están
en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.
16Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de
los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.
17Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece
para siempre.
Lee lo que el capitán le
dijo a Jonás. ¿Por qué estaba aquel tan molesto? ¿Qué
quería que hiciera el profeta dormilón? ¿Fue este un llamado
hecho por fe, o sencillamente por desesperación? Jonás 1:6.
Y el patrón de la nave se le acercó y le dijo: ¿Qué
tienes, dormilón? Levántate, y clama a tu Dios; quizá él
tendrá compasión de nosotros, y no pereceremos.
Nota la extraña semejanza entre el llamado del capitán a Jonás
—“Levántate” (Jonás 1:6)— y el llamado
original que Dios le dirigió a Jonás en el versículo 2:
“Levántate”. Además, el capitán le suplicó
a Jonás que clamara a su Dios, usando el mismo verbo que Dios había
usado cuando lo llamó a pregonar contra Nínive (Jonás 1:2).
Sin embargo, ahora el llamado a levantarse y clamar proviene de un marinero
pagano que ni siquiera adora al Dios del cielo.
Un pagano le pida a Jonás, un profeta del verdadero Dios, que ore. No
deberíamos pasar por alto la ironía de esta situación.
¿Qué importancia espiritual puedes encontrar en lo irónico
de que este pagano le pide al profeta hebreo que ore? Como cristianos, ¿encontramos
alguna vez a personas que no son de nuestra fe, o aun a las que no son de ninguna
fe, que son más “espirituales” o “morales”, o
más fieles a lo que ellos creen que nosotros mismos a lo que nosotros
creemos? ¿Qué podemos aprender de estas situaciones?
LOS MARINEROS PAGANOS SIGUEN SU INICIATIVA
Los marineros siguieron su lucha contra la alarmante tormenta mientras Jonás
seguía indiferente. Los marineros estaban convencidos de que la violencia
de esta tormenta era una evidencia de que los dioses estaban enojados.
Por supuesto, en realidad la tempestad había sobrevenido, no por enojo,
sino por amor. Sabemos esto, porque conocemos el final de la historia y lo que
estaba ocurriendo detrás del escenario, algo que los marineros no sabían.
¿Qué nos dice esto acerca de cuán cuidadosos debemos ser
en cuanto a extraer conclusiones equivocadas con respecto a cualquier terrible
problema que podamos estar afrontando en este momento? (Ver también Proverbios
3; Romanos 8:28; 1 Pedro 4:12.)
Romanos 8:28 Y sabemos que a los que aman a Dios,
todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito
son llamados.
1 Pedro 4:12 Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba
que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese.
Los marineros suponían que una tormenta de esta magnitud estaba estrechamente
vinculada con la culpa de alguien. Si encontraban al culpable, las cosas se
calmarían. El echar suertes, aunque no se usa mucho hoy, era generalmente
considerado en el antiguo Israel y otras naciones como un método de resolver
situaciones difíciles (ver Números 33:54; 1 Samuel 14:41, 42;
Ester 3:7; Proverbios 16:33). En el libro de Jonás, Dios permitió
que se echaran suertes con el fin de señalar a Jonás como la causa
de la tormenta (Jonás 1:7).
Aunque tenemos ejemplos bíblicos claros acerca de que el mal de una persona
produce una calamidad (Josué 7), ¿qué peligro existe, al
suponer que una calamidad es el resultado de una transgresión específica
de una persona? (Ver Job 1, 2.)
Después de que la suerte recayó sobre Jonás, los marineros
lo fastidiaron con numerosas preguntas, obviamente intentando descubrir por
qué la suerte cayó sobre él y por qué él
era la causa de la tormenta (Jonás 1:7, 8).
Hasta este punto en la narración, Jonás no había hablado.
Ahora, en respuesta a la presión de las numerosas preguntas que le hicieron,
las responde en forma selectiva. En realidad, ignora las preguntas acerca de
su ocupación, de dónde venía y su país de origen.
La única pregunta que respondió tiene que ver con su trasfondo
étnico. Les dice que es “hebreo”. Luego contesta una pregunta
que ellos ni siquiera le habían hecho: quién era su Dios.
La frase “temo a Jehová” es una expresión hebrea común
que implica la idea de adorar y servir a Dios. ¿Qué tiene de irónica
la respuesta de Jonás a esta situación específica? (En
realidad, las primeras palabras registradas que salieron de su boca fueron una
confesión acerca del verdadero Dios.) ¿Alguna vez te encontraste
en una situación similar: testificando acerca de Dios mientras que hacías
algo que difícilmente se consideraría un buen testimonio?
TESTIFICACIÓN EN EL MAR
Inmediatamente después de identificarse como hebreo, Jonás ofrece
alguna información que los marineros no habían solicitado específicamente:
“Temo a Jehová, Dios de los cielos, que hizo el mar y la tierra”
(Jonás 1:9).
¿Qué otro profeta usó el título de “Dios del
cielo”? Daniel 2:19.
Entonces el secreto fue revelado a Daniel en visión de noche,
por lo cual bendijo Daniel al Dios del cielo.
Daniel bendice al “Dios del cielo” cuando él le revela el
sueño de Nabucodonosor, y así salva su propia vida y la de los
sabios de Babilonia. Esta frase, “el Dios del cielo”, aparece muchas
veces en el Antiguo Testamento con referencia a Dios.
Aunque tal vez lo más interesante es que Jonás no sólo
lo identifica como “Jehová, Dios de los cielos”; inmediatamente
lo describe como el Creador, el que hizo el mar y la tierra, una referencia
inconfundible al informe de la creación registrado en Génesis.
¿Qué dicen los siguientes textos, que resulta de tanta importancia
para nuestra fe como cristianos? Éxodo 2:11; Salmo 100:3; 146:5, 6; Malaquías
2:10; Colosenses 1:16, 17; Hechos 4:24; Apocalipsis 4:11; 14:7.
Éxodo 2:11 En aquellos días sucedió que crecido
ya Moisés, salió a sus hermanos, y los vio en sus duras tareas,
y observó a un egipcio que golpeaba a uno de los hebreos, sus hermanos.
Salmo 100:3 Reconoced que Jehová es Dios;
El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos;
Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.
Malaquías 2:10 ¿No tenemos todos un mismo padre? ¿No
nos ha creado un mismo Dios? ¿Por qué, pues, nos portamos deslealmente
el uno contra el otro, profanando el pacto de nuestros padres?
Colosenses 1:16, 17 Porque en él fueron
creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra,
visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades;
todo fue creado por medio de él y para él. 17Y él es antes
de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten;
Hechos 4:24 Y ellos, habiéndolo oído,
alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Soberano Señor, tú
eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos
hay;
Apocalipsis 4:11; 14:7. 11Señor, digno eres
de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las
cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.
7diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio
ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes
de las aguas.
Jonás sabía que el poder y la autoridad de su
Dios surgían del hecho sencillo, pero vital, de que Dios es el Creador,
la fuente de todo lo que existe, el fundamento de la verdad, el que hizo todo
lo que es real. Toda nuestra fe está basada en el concepto de que estamos
adorando al Dios que creó todas las cosas. Es un hecho que solamente
él es el único Dios verdadero. Si él no fuera el Creador,
entonces, ¿por qué adorarlo, ya que él sería lo
mismo que nosotros, meramente el producto de algo aún mayor que él?
De este modo, Jonás no pierde tiempo en largas exposiciones teológicas
acerca de la naturaleza esencial de su Dios. En cambio, va directamente al centro
del problema, diciéndoles lo que necesitaban saber.
Dios ordena que cada semana (sin excepciones) dediquemos un séptimo de
nuestras vidas, como un recordativo de que él es nuestro Creador. ¿Qué
nos dice esto acerca de cuán importante es la doctrina de la creación?
“¿POR QUÉ HAS HECHO ESTO?”
La ironía aquí es muy grande. Jonás no
quería testificar a los paganos en Nínive. Pero ahora, en su alocada
huida de su tarea, es forzado a testificar a los paganos de ese navío.
¿Qué les dijo Jonás a los hombres, que los atemorizó
tanto? Jonás 1:9, 10.
Y aquellos hombres temieron sobremanera, y le dijeron: ¿Por qué
has hecho esto? Porque ellos sabían que huía de la presencia de
Jehová, pues él se lo había declarado.
11Y le dijeron: ¿Qué haremos contigo para que el mar se nos aquiete?
Porque el mar se iba embraveciendo más y más.
La proclama de Jonás hizo que los marineros “temieran sobremanera”.
Para comenzar, ellos ya estaban con “miedo” a la tormenta (1:5);
ahora, “temieron sobremanera” (versículo 10). Reaccionaron
con más temor ante la confesión de Jonás acerca de Dios
que el miedo que tenían por la peligrosa tormenta. Y no es extraño:
una cosa es adorar al Dios poderoso; otra cosa es huir abiertamente de él.
Sin duda, sin conocer mucho acerca de este Dios, los paganos deben haber supuesto
que él produjo la tormenta con el propósito de destruir a Jonás
por su desobediencia. Y por cuanto ellos habían tenido la desafortunada
suerte de estar con él, también serían destruidos.
Hay un notable contraste entre estos marineros paganos y Jonás. Mientras
que Jonás, el profeta de Dios, se atreve a actuar en contra del Dios
a quien teme, la mera mención del poderoso Dios del cielo provoca gran
temor en el corazón de los marineros. La violencia de la tempestad es
todo el testimonio que ellos necesitaron acerca del poder del Dios, cuya ira
creían que Jonás había provocado.
Esta convicción no ocurrió por causa de que Jonás hubiera
testificado acerca de Dios en forma consciente. No, él fue forzado a
hacer esta confesión por causa de la tormenta. Pero mediante esta revelación
no planificada, los corazones de los marineros fueron conmovidos. Ellos expresaron
su terror por la huida que Jonás había intentado del Dios del
cielo y de la tierra. De este modo, aun en su desobediencia, Jonás fue
usado por Dios como un testigo.
En realidad, lo que impresionó a los marineros acerca de la terrible
tempestad ocurrió a pesar de Jonás. Ellos ciertamente no veían
nada específicamente virtuoso en él. Sin embargo, Dios fue capaz
de pasar por alto la desobediencia de Jonás. También es algo irónico
el hecho de que por medio de su testimonio ellos hayan conocido algo acerca
del verdadero Dios.
Los marineros, después de saber de la huida de Jonás, le dijeron:
“¿Por qué has hecho esto?” ¿Qué decimos
nosotros cuando, después de ser descubiertos en algún pecado,
se nos pregunta: ‘¿Por qué has hecho esto?’ ”
Como cristianos nacidos de nuevo, a quienes se nos ha prometido tanto poder
de arriba (Romanos 6:1-12; 1 Corintios 10:13), ¿tenemos nosotros alguna
vez una excusa válida para el pecado?
LA EMERGENCIA EMPEORA
¿Qué frase se repite en Jonás 1:10 por
tercera vez en este capítulo?
Y aquellos hombres temieron sobremanera, y le dijeron: ¿Por
qué has hecho esto? Porque ellos sabían que huía de la
presencia de Jehová, pues él se lo había declarado.
Esta frase, “que huía de la presencia de Jehová”,
ha aparecido en este primer capítulo casi como un coro. Ya la vimos dos
veces en el versículo 3. El autor del libro de Jonás, como todos
los escritores de la narración bíblica, elige sus palabras en
forma deliberada. La repetición en la narración hebrea es una
técnica empleada para enfatizar algo importante. En este caso, nuestra
atención se concentra deliberadamente en la actitud obstinada de Jonás.
¿Por qué crees que se usa otra vez esta frase? ¿Qué
está tratando de dejar en claro el autor? ¿Qué ironía
se encuentra en su uso? ¿Puede alguien huir de la presencia de un Dios
que conoce todas las cosas (Proverbios 5:21)? ¿De qué maneras
podemos intentar huir de la presencia de Dios?
Porque los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová,
Y él considera todas sus veredas.
Los marineros se desesperaron todavía más al empeorar la tormenta.
Ahora se daban cuenta de que debían hacer algo, o todos perecerían.
Nota de qué manera los marineros siguieron tomando la iniciativa. Reconocieron
al Dios que adoraba Jonás. Ahora le preguntaron qué debían
hacer. Los marineros admitían su temor angustioso, y rogaron a Jonás
que les diera el remedio: ¿Qué podemos hacer para que Dios no
se enoje? Dinos, y obedeceremos. En otras palabras: Tú nos metiste en
este problema; ahora dinos cómo podemos salir de él.
Considera la respuesta de Jonás (1:12). ¿De qué modo la
caracterizarías? ¿Estaba Jonás admitiendo su culpabilidad,
estaba listo para sacrificarse para el bien de los demás? ¿Estaba
representando el papel del mártir piadoso? ¿O seguía en
su desobediencia? ¿Qué nos dice el hecho de que no se registra
ningún arrepentimiento de parte de Jonás, o ninguna confesión
a Dios, acerca de la actitud del profeta, por lo menos hasta este momento?
El les respondió: Tomadme y echadme al mar, y el mar se os
aquietará; porque yo sé que por mi causa ha venido esta gran tempestad
sobre vosotros.
En este momento del relato, vemos tal vez un pequeño ablandamiento en
Jonás. Él admite que estaba huyendo de Dios, admite que él
fue la causa de su sufrimiento actual, y está dispuesto a ser arrojado
al mar con el fin de salvarlos de una destrucción segura. Cualesquiera
que hayan sido sus motivos, Jonás estaba mostrando algunas evidencias
del desarrollo de su carácter, aunque las circunstancias que produjeron
ese progreso fueron extremas.
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR
Contrasta la respuesta de Jonás con la experiencia del apóstol
Pablo, cuando soportó una terrible tormenta a bordo de un navío
en el mismo mar: Hechos 27:21-25.
Entonces Pablo, como hacía ya mucho que no comíamos,
puesto en pie en medio de ellos, dijo: Habría sido por cierto conveniente,
oh varones, haberme oído, y no zarpar de Creta tan sólo para recibir
este perjuicio y pérdida. 22Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo,
pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente
de la nave. 23Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de
quien soy y a quien sirvo, 24diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas
ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan
contigo. 25Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío
en Dios que será así como se me ha dicho.
Considera la manera en que Pablo toma el comando de la situación y declara
que Dios salvará a todos los que están a bordo. Con mucho valor,
anima a todos a no desesperarse. “Porque esta noche ha estado conmigo
el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, diciendo: Pablo, no temas;
es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha
concedido todos los que navegan contigo. Por tanto, oh varones, tened buen ánimo;
porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho”
(Hechos 27:23-25). Imagínate si Jonás hubiera demostrado una fe
similar en el mismo Dios.
PREGUNTAS PARA DIALOGAR
1. ¿Qué podría haber ocurrido si Jonás se hubiera
arrepentido de su deserción en ese momento y hubiese pedido a Dios que
los salvara a él, a la tripulación y al barco?
2. Lee Jonás 1:13. ¿Qué está diciendo el texto?
¿Qué se sugiere allí acerca del carácter de esos
“paganos”? ¿Hubo alguna cosa que hizo que estuvieran abiertos
a la influencia del Espíritu de Dios?
Jonás no estaba actuando por causa de su incredulidad, sino ¿por
qué razón? Claramente, creía en la existencia de Dios.
De otro modo, ¿por qué habría huido después de recibir
la “palabra de Jehová”? ¿Por qué huir de “la
presencia” de un Dios en el que él no creía? Cuando fue
confrontado por los marineros, al instante confesó su creencia en Dios.
Él conocía el poder de su Dios, ya que admitió que por
causa de su huida de Dios había sobrevenido esa terrible tormenta. ¿Cuál
era, entonces, su problema? ¿Por qué alguien desobedecería
abiertamente a un Dios de cuya existencia estuviera seguro? ¿De qué
modo los cristianos hacemos lo mismo? Una cosa es desobedecer los mandatos de
un Dios que no crees que siquiera existe; y otra cosa es desobedecer abiertamente
los mandatos de un Dios en el que crees. Analiza este concepto.
RESUMEN
Dios usó a Jonás, a pesar de sí mismo. ¡Cuánto
mejor hubiera sido si Jonás hubiese cooperado con Dios desde el mismo
principio!