Los 144.000, ¿son literales o simbólicos?
En el Apocalipsis abundan tanto los símbolos, que siempre es bueno que nos preguntemos si un determinado asunto que aparece en el libro es simbólico o literal. Por supuesto, cuando se trata de detalles concernientes a profecía no cumplida todavía, la modestia y la precaución deberían prevalecer; esos asuntos podrían no llegar a acontecer como nosotros lo esperamos.
Pero si tomamos literalmente el número 144.000, tenemos que admitir que enfrentamos muchas dificultades. Se nos dice que los 144.000 sellados proceden "de todas las tribus de los hijos de Israel", 12.000 de cada tribu, de Judá, Rubén, Gad, Aser, Neftalí, Manasés, Simeón, Leví, Isacar, Zabulón, José y Benjamín. Nos hemos acostumbrados a pensar en Dios como Alguien que extiende su gracia gratuitamente a todos y que acepta a todos los que responden afirmativamente. Al saber esto, y al conocer la naturaleza humana, nos asombra que precisamente 12.000 -ni más, ni menos-, aceptarán el Evangelio de cada una de las doce tribus. Nada semejante ha sucedido nunca antes.
Desde que los judíos regresaron de Babilonia en el siglo VI AC, hace unos 2.500 años, no se hizo nunca ningún intento serio -y a veces nada, en absoluto- para impedir los casamientos entre miembros de las diferentes tribus, quizá con la única excepción de un intento que se hizo con respecto a la tribu sacerdotal de Leví. En el tiempo de Jesús las doce tribus se habían entremezclado mayormente, y se ha sugerido que en sentido genético casi cada judío es un "hijo de David". Es sumamente difícil concebir que existan en la actualidad 12.000 representantes de pura sangre de cada una de las doce tribus cuya lista aparece en Apocalipsis 7.
Por otra parte, la lista de tribus que aparece en Apocalipsis 7 presenta sus propios problemas si se la toma literalmente. Es distinta de la lista de las tribus que se encuentra en otros pasajes de las Escrituras. Incluso es distinta de la que aparece en Ezequiel 48 que, como la de Apocalipsis 7, es escatológica.
La profecía de Ezequiel 48 preanuncia la salvación final de Israel y la división escatológica, o del tiempo del fin, de la tierra de Palestina. Si ambas listas, la de Ezequiel 48 y la de Apocalipsis 7, realmente se están refiriendo a la salvación final del Israel literal, deberíamos esperar que coincidieran.
La lista de San Juan en el Apocalipsis se diferencia de las otras en el hecho de que omite a Dan ya Efraín. Se podría argumentar que éste se halla incluido indirectamente porque se menciona a José, y Efraín era su hijo; pero sobre esta base tendríamos que reconocer que Manasés aparece dos veces puesto que también era hijo de José.
LAS DOCE TRIBUS DE ISRAEL
Tal como aparecen en tres pasajes diferentes de las Escrituras
Genesis 49
Ezequiel 48
Apocalipsis 7
Ruben Dan Judá
Simeón Aser Rubén
Leví Neftalí Gad
Judá Manasés Aser
Zabulón Efraín Neftalí
Isacar Ruben Manasés
Dan Judá Simeón
Gad Benjamín Leví
Aser Simeón Isacar
Neftalí Isacar Zabulón
José Zabulón José
Benjamín Gad Benjamín
No se ha ofrecido ninguna explicación satisfactoria de esta lista irregular de nombres a menos que sea ésta: San Juan trata de decir que las doce tribus de Israel no constituyen el Israel literal, sino el verdadero Israel espiritual: la iglesia. Algunos intérpretes han tratado de evitar la mayor de las dificultades: la omisión de Dan (que es la primera tribu mencionada como parte del pueblo del tiempo del fin de EzequieI48), al sugerir que se espera que el Anticristo surja de esa tribu. Se considera entonces que esta tribu es apóstata, que está excluida del pueblo de Dios y de su herencia de la tierra. Esta opinión se remonta hasta Ireneo. Carece de base, sin embargo, puesto que Dan aparece entre los salvados del pueblo escatológico de Ezequiel 48.20 la dificultad desaparece ciertamente si consideramos a los 144.000 no como un reavivamiento del Israel literal (lo que no puede ser, puesto que las listas de las tribus son tan diferentes) sino más bien un símbolo del Israel espiritual de Cristo, su verdadera iglesia.
Para muchos comentaristas el número
12.000 asignado a cada tribu, y el número 144.000 que es el resultado
de la multiplicación de esa cifra por doce, representa plenitud, la promesa
de que el pueblo de Dios de los últimos días incluirá a
toda la gente que lo invoca por fe y que reunida constituirá la iglesia
completa de Cristo, simétrica, gloriosa y hermosa, "sin mancha ni
arruga ni cosa parecida". (Véase Efesios 5: 25-27; compárese
con Apocalipsis 14: 5.)