El
Imperio de Babilonia
Parte 3
El territorio en el SO de Asia, actualmente
el S de Irak, que obtuvo su nombre de la ciudad capital, Babilonia (Ciudad de).
También se lo llamaba Sinar (Gn. 10.10; 11.2; Is. 11.11; Jos. 7.21, °vrv2
“babilónico”) y, más tarde, “la tierra de los
caldeos” (Jer. 24.5; Ez. 12.13). En la época más remota
llevaba el nombre de Sinar (Gn. 10.10), para las regiones del N, y Sumer para
la región aluvial del S y las ciénagas que bordean el golfo Pérsico;
un territorio que posteriormente se llamó estrictamente “Caldea”,
término aplicado a todo el país después del surgimiento
dé la dinastía “caldea” (véase I.h, inf.).
Por ello a los babilonios (bne babel,‘hijos de Babilonia’) se les
llama también caldeos (Ez. 23.15, 17, 23). Babilonia, regado por los
ríos Tigris y Éufrates, era probablemente el lugar del Edén
(Gn. 2.14) y de la torre de Babel, y la tierra a donde fueron llevados al exilio
los judíos.
Este pequeño territorio llano de unos 20.000 km² estaba limitado
al N por Asiria (Samarra-Jebel Hamrín como límite), en el E por
los montes que bordean Elam, en el O por el desierto arábigo, y en el
S por las costas del golfo Pérsico. Se discute todavía si la línea
de la costa mencionada ha cambiado apreciablemente desde épocas antiguas
(Geographical Journal 118, 1952, pp. 24–39; cf. JAOS 95, 1975, pp. 43–57).
Las ciudades principales, de las que Babilonia (Babel), Warka (Erec), y Agade
son las primeras que se mencionan en el AT (Gn. 10.10), con Nipur, Ur, Eridu,
y Lagás, se encontraban todas sobre o cerca del Éufrates,
I. Historia
a. Prehistoria
Se discute mucho todavía acerca de la relación entre los descubrimientos
más tempranos en el S de la Mesopotamia y los del N. Los tipos más
primitivos de alfarería del nivel más profundo en Eridu (niveles
XV-XVII) indican un asentamiento muy temprano, mientras que la alfarería
encontrada encima (Haji Muhammad) es de un tipo conocido cerca de Kis y Warka
que tiene afinidades con Halaf y Hassuna en el N. La cultura preubaidana debe
fecharse ca. 4000 a.C. La cultura ubaidana, que también se encuentra
en el N, parece haber sido introducida por nuevos inmigrantes. No existe aun
ningún medio seguro para identificar a los habitantes de Sumer (posiblemente
la Sinar bíblica), aunque del período siguiente, “protoliterario”
(ca. 3100–2800 a.C.) existen casos de escritura pictográfica en
tablillas de arcilla (Uruk, niveles III-IV). Teniendo en cuenta que la lengua
parece ser un sumerio’primitivo no semítico, de tipo aglutinante,
que utiliza nombres para ciudades más antiguas y terminos técnicos
de una lengua diferente, tal vez semítica, es probable que los primeros
pobladores fueran semitas y sumerios, o que se encontraban entre los primeros.
El arte altamente evolucionado, en alfarería, sellos, y arquitectura,
se atribuye generalmente a la afluencia de sumerios, de modo que los elementos
probatorios existentes indican la presencia tanto de semitas como de sumerios
en esta tierra desde los primeros tiempos.
Babilonia y sus principales zonas de influencia.
b. El período dinástico primitivo (ca. 2800–2400
a.C.)
Este período vio el advenimiento de la reyesía y la fundación
de grandes ciudades. Según la lista de reyes de Sumer, ocho o diez reyes
gobernaron antes del diluvio en las ciudades de Eridu, Badtibirra, Larak, Sipar,
y Suruppak. El gobernador de esta última es el héroe del relato
sumerio sobre el diluvio (cf. Noé). El sedimento del “diluvio”
descubierto por Woolley en Ur se atribuye al periodo ubaidano, y por lo tanto
no se corresponde con los niveles similares descubiertos en Kis y Suruppak (protoliterario:
dinástico primitivo I; cf. Iraq 26, 1964, pp. 62–82). Hubo, sin
embargo, una fuerte tradición literaria sobre un diluvio en Babilonia
desde ca. 2000 a.C.
Después del diluvio “la realeza descendió nuevamente del
cielo” y los gobernantes de Kis y Uruk (Erec) incluyen a Gilgamés
y a Agga, los héroes de una serie de leyendas, que bien pueden ser personajes
históricos. Varias ciudades-estados florecieron con centros en Uruk,
Kis, Ur (tumbas reales), Lagás, Suruppak, Abu Salabikh, y hasta Mari
al N. A menudo más de un gobernante poderoso procuró dominar Babilonia
al mismo tiempo, y las refriegas eran frecuentes. Así la 1ª dinastía
en Lagás fundada por Ur-Nanse terminó cuando Urukagina, reformador
social (ca. 2351 a.C.), derrotó a Enannatum y poco después a Lugalzagesi
de Umma, que se había apoderado de las ciudades de Lagás, Ur,
y Uruk, estableció la primera o “proto-” dominación
imperial de Sumer hasta el Mediterráneo.
c. Los acadios (ca. 2400–2200
a.C.)
Una familia semítica fuerte fundó una nueva ciudad en Agade y
más o menos al mismo tiempo puede haber restaurado la ciudad de Babilonia.
Esta dinastía “acádica” o sargónide (2371–2191
a.C.), así llamada por el nombre de su fundador Sargón ideó
una nueva técnica de guerra con el arco y la flecha, y pronto derrotó
al déspota Lugalzagesi de Umma, Kis y Uruk con el fin de obtener todo
Sumer. Este rey llevó sus armas hasta el Mediterráneo y Anatolia.
Su autoridad ampliamente extendida la mantuvo su nieto Naram-Sin hasta que los
gutios de las montañas del E saquearon la región N de Babilonia
(2230–2120 a.C.) y mantuvieron el control de la economía hasta
que fueron vencidos por una coalición dirigida por Utuhegal de Uruk.
Su gobierno fue, no obstante, más bien local y más fuerte al E
del río Tigris. Lagás bajo su ensi, o gobernante, Gudea (ca. 2150
a.C.), se mantuvo independiente y dominó Ur y las ciudades meridionales.
Gudea extendió gradualmente su territorio y amplió sus expediciones
hasta Siria ( Ebla) con el fin de obtener madera, piedras preciosas y metales,
y así aumentó la prosperidad de su ciudad. El renacimiento o “edad
de oro” sumerio que siguió se caracterizó por su riqueza
económica y artística.
d. 3ª dinastía
de Ur (2113–2006 a.C.)
Después del reinado de Utuhegal de Uruk y Namahani, yerno de Gudea, en
Lagás, Ur volvió a ser el centro del poder. Ur-Nammu (2113–2096
a.C.) reedificó la ciudadela con su zigurat y sus templos en Ur y en
Uruk, Isín, y Nipur levantó estatuas de sí mismo en los
templos que eran controlados por personas nombradas por él. Gradualmente
Ur extendió su influencia hasta Asur y Biblos, y por un tiempo se les
reconoció honores divinos a sus sucesores, lo cual se representaba en
los monumentos y sellos mediante una especie de cobertura con cuernos para la
cabeza, que representaba la divinidad (C. J. Gadd, Ideas of Divine Rule in the
Ancient Near East, 1944). Honores similares parecen habérsele tributado
a Naram-Sin antes. Muchos miles de documentos revelan la administración
y la religión de este período, cuando Ur comerciaba con lugares
tan distantes como la India. El fin llegó tras severos períodos
de hambre, y los gobernantes sumerios fueron desplazados por invasores de Elam
y por grupos semíticos seminómades de los desiertos occidentales.
Es posible que la migración de Taré y Abraham (Gn. 11.31) tuviera
lugar en esta época de cambio en la fortuna de Ur.
e. Los amorreos (2000–1595
a.C.)
Los territorios anteriormente controlados por Ur fueron divididos entre los
jefes locales de Asur, Mari sobre el Éufrates superior, y Esnunna. Isbi-Irra
en Isín y Naplanum en Larsa establecieron gobiernos independientes, dividiendo
así la lealtad de los sumerios, que anteriormente estaban unidos. Luego
Kudurmabug de Yamutbal, al E del río Tigris, puso a su hijo Warad-Sin
como gobernador de Larsa. Fue seguido por Rim-Sin, que se hizo cargo de Isín
pero no logró afianzarse debido al creciente poder de la ciudad de Babilonia,
donde una serie de gobernadores vigorosos de la 1ª dinastía (amorrea)
de dicha ciudad (1894–1595 a.C.) ejercieron el poder. El sexto de la línea,
Hamurabi (1792–1750 a.C., según la cronología más
aceptada), finalmente derrotó a Rim-Sin y por el resto de la década
de su reinado gobernó desde el golfo Pérsico hasta Mari, donde
derrotó a Zimrilim, un semita que antes había echado a Yasmah-Adad,
hijo de Samsi-Adad I de Asiria. A pesar de esta victoria, Hamurabi no era tan
poderoso como su tocayo en Alepo, y las cartas de Mari, que ofrecen un panorama
notable de la diplomacia, el comercio, la historia, y la religión de
aquellos tiempos, demuestran que no sometió Asiria, Esnunna, ni otras
ciudades en Babilonia ( Arqueología). Las relaciones entre la ciudad
de Babilonia, Elan, y el O en esta época hacía posible una coalición
tal como la que se describe en Gn. 14. Con el deterioro de la influencia sumeria
el creciente poder de los semitas recibió realce dado .el lugar otorgado
a Marduk ( Merodac) como el dios nacional, y esto alentó a Hamurabi para
que revisara las leyes de la ciudad de Babilonia con el fin de dar cabida a
ambas tradiciones. El texto que contiene este “código” de
282 leyes se basa en las reformas anteriores de Urukagina, Ur-Nammu, y Lipit-Istar.
f. Los casitas (1595–1174
a.C.)
La ciudad de Babilonia, como ocurrió a menudo en su historia, había
de caer como consecuencia de un asalto sorpresivo del N. Alrededor del 1595
a.C. el hitita Mursili I atacó la ciudad y los casitas de las montañas
del E paulatinamente se apoderaron del territorio, gobernando posteriormente
desde una capital nueva (Dur-Kurigalzu) edificada por Kurigalzu I (ca. 1450
a.C.). En los siglos que siguieron el imperio babilónico se mostró
débil, si bien independiente, excepto por lo que hace a breves períodos
cuando estuvo bajo control asirio directo (p. ej. Tukulti-Ninurta I, 1244–1208
a.C.). Las incursiones arameas eran frecuentes, y dichas incursiones bien pueden
haber dejado libres a los israelitas para establecerse en el S de la Palestina
y más tarde ampliar sus fronteras bajo Salomón con poca oposición
de parte de estos pueblos del desierto ( Asiria). Periódicamente hubo
héroes nacionales que pudieron mantener algún control y el comercio
en el orden local, como cuando Nabucodonosor I (1124–1103 a.C.) derrotó
a Elam, pero pronto Tiglat-pileser I volvió a establecer el dominio asirio.