El Imperio
de Babilonia
Parte 5
II. Religión
A partir del 3º milenio a.C. se compilaron listas de nombres de deidades
con sus títulos, epítetos, y templos. Si bien en la versión
final de la biblioteca de Ninive en el ss. VII a.C. ellas alcanzaban una cifra
superior a los 2.500, muchas pueden relacionarse con deidades sumerias anteriores,
asimiladas por los semitas después de la época de la 1 dinastia
babilónica (ca. 1800 a.C.), de modo que el número real de deidades
adoradas en cualquier período determinado era considerablemente inferior.
a. El panteón
Los dioses principales eran Anu (sumerio An) el dios celestial, con su templo
pripcipal E.anna en Uruk ( Erec). Se trataba del Él semítico,
y su mujer Innana, o Innín, fue posteriormente confundida con Istar.
Tendencias sincretistas similares pueden descubrirse con Enlil, el dios del
aire, cuyos atributos fueron posteriormente asumidos por Bel (Baal) o Marduk
( Merodac). Su esposa, llamada Ninlil o Ninhursag, fue posteriormente equiparada
también con Istar. La tercera deidad de la tríada suprema era
Ea (sum. Enki), ‘señor de las aguas profundas’, dios de
la sabiduría y, por ello, particularmente favorable para con la humanidad,
por la que intercedía y a la que reveló los medios para conocer
el pensamiento de los dioses valiéndose de la adivinación. Su
templo É.abzu estaba en Eridu, y su mujer llevaba los nombres de Dam-gal,
Nin-mah, o Damkina, la gran esposa de la tierra y el cielo.
Entre las otras deidades principales se encontraba la Istar semítica,
al principio quizá una deidad masculina (cf. ár. >Athtar).
Pero luego, al asumir los poderes de Innana por el mismo procedimiento del
sincretismo, Istar se convirtió supremamente en la diosa del amor y
en la heroína de la guerra.Se consideraba que era hija de Sin. Sin,
el dios luna babilónico (sum. su<en) era adorado junto a su mujer
Ningal en templos de Ur y Haran. Se afirmaba que era hijo de Anu o de Enlil.
Samas, cuya mujer Aya también fue considerada más tarde como
una forma de Istar, era el sol en su fuerza (sum. utu), el hijo de Sin, el
dios del poder, la justicia, y la guerra. Sus templos principales (É.babbar,
‘la casa del sol’) se encontraban en Sippar y Larsa, si bien,
como en el caso de todas las deidades principales, su culto se perpetuó
en santuarios en otras ciudades también.
Adad, de origen semita occidental, era el dios de las tormentas, el Addu o
Hadad cananeo-arameo. Nergal y su mujer Ereskigal gobernaban el mundo inferior,
y por lo tanto era el señor de las plagas (Irra), las fiebres, y las
dolencias. Con el surgimiento de los amorreos el culto de Marduk (sum. amar.utu,
‘el toro joven del sol’ [?]), el hijo mayor de Enki, adquirió
preponderancia en la ciudad de Babilonia. El poema épico de la creación
(enuma elisû) es una pieza relativa a la creación del universo
y del orden restaurado por Marduk, cuyos 50 títulos se mencionan. Nabu
( Nebo), dios de la ciencia y de la escritura, tenía su templo (É.zida)
en muchas ciudades, incluyendo Nínive, Cala, y Borsippa. Muchas deidades
eran de importancia en ciertas localidades. Así Asur (an.sûar)
se convirtió en el dios nacional de Asiria. Amurru (mar.tu, ‘el
oeste’), que se equipara con Anu, Sin, y Adad, era una deidad semítica
occidental como lo era Dagón ( Tamuz). Dummuzi era un dios de la
vegetación cuya muerte, pero no su resurrección, forma el tema
de un mito de Istar. Ninurta era el dios babilónico y asirio de la
guerra y la caza (que tal vez se refleje en el Nimrod bíblico).
El mundo superior estaba poblado por dioses Igigu, y el inferior por Annunaku.
Todo el reino espiritual y material estaba regulado por leyes (me) divinas,
de las que se conocen más de cien, que van desde “deidad”
hasta “victoria” y “un instrumento musical”, e. d.
rasgos y complejos culturales. Los dioses eran inmortales pero tenían
poder limitado. Los mitos, en los que figuran pocas deidades principales,
ilustran su carácter antropomórfico y la concepción de
que todo objeto (p. ej. una piedra) está imbuido de “vida”.
Los espíritus y los demonios abundan. Los sumerios procuraron resolver
por diversos modos teológicos los problemas inherentes en su sistema
politeísta. Así los mitos se relacionan principalmente con cuestiones
tales como el origen del universo, la fundación y el gobierno del mundo,
y la creación del hombre y la búsqueda de la inmortalidad,
como en el poema épico del diluvio, y la relación del hombre
con el mundo espiritual.
b. El sacerdocio
Había muchas clases de servidores de los templos, con el rey o gobernante
como pontífice supremo en ciertas fiestas solemnes. En épocas
sumerias primitivas toda la economía estaba centrada en el templo,
donde el oficial principal (enu) era “el señor del feudo”.
En el culto a Sin, la sumo sacerdotisa (entu) era generalmente una princesa
real. Los sumos sacerdotes (mau) tenían muchos sacerdotes (sûangu),
varones de cuerpo sano y con frecuencia casados, como ayudantes. El encargado
de la liturgia (urigallu) era asistido por una hueste de oficiales menores
que tenían acceso al templo (ereb béiti). En el ceremonial los
cantores, los salmistas, los endechadores, y los músicos ocupaban un
lugar importante.
En el acercamiento del hombre al dios, muchos especialistas podían
representar un papel. El exorcista (asipu) podía sacar el espíritu
malo o el hechizo con encantamientos o rituales detallados en los textos (surpu;
maqlu) que comprendían sustituciones simbólicas (kuppuru), la
purificación por sacerdotes-masûmasûuo por medio de los
que purificaban con agua (ramku). Hay muchos documentos que describen la acción
a emprender contra los espíritus malos (utukki limnuti), contra los
demonios del destino (namtaru), los demonios que acosaban a las mujeres (lamastu),
o los tabúes. La extensa literatura médica del período
primitivo estaba íntimamente ligada a la religión, como lo estaba
la astronomía o la astrología de la dinastía “caldea”
posterior. Esta última estaba basada en una equiparación de
las deidades con planetas o estrellas (p. ej. Nabu = Mercurio), o con partes
de los cielos (“La vía de Anu” = estrellas fijas). Otros
se ocupaban de determinar la voluntad de los dioses por medio de augurios
con hígados (el sacerdote-baru o “vidente), o interrogando mediante
oráculos (sailu), u ofreciendo oraciones. Muchas mujeres, incluyendo
prostitutas de los santuarios, estaban vinculadas a los templos (H. A. Hoffner,
Orient and Occident, 1973, pp. 213–222) y en Ur se han encontrado santuarios
locales donde oraban los viajeros (Iraq 22, 1960).
El servicio normal (dullu) incluía el acto de dar a los dioses algo
para comer y beber. Se vestían y ornamentaban las estatuas, y se colocaban
cerca figuras votivas de los fieles. Los sacrificios que se colocaban en los
altares se asignaban posteriormente, en total o en parte, a los sacerdotes.
A los dioses se les asignaban sus propias sillas, carros, y barcos para uso
en las procesiones.
c. Fiestas
La mayoría de las ciudades y templos tenía sus propias fiestas
y días sagrados. En las de Babilonia, Erec y Ur, como en Asur, Nínive,
y Cala la fiesta del año nuevo (akitu) era la más destacada,
y se celebraba en la primavera, pero no exclusivamente, y con diversas prácticas
en diferentes centros y períodos. En la ciudad de Babilonia las ceremonias
duraban dos semanas, con numerosos ritos que incluían una procesión
de dioses al templo de Marduk, la humillación y restauración
del rey que luego “tomaba la mano de Bel” para conducirlo en procesión
a la casa-akitu fuera de la ciudad, donde se llevaba a cabo una representación
de la asamblea de los dioses, el debate y la lucha de la creación (en
combate ritual [?]) y la fijación de los destinos para el año
a iniciarse. A esto seguían a veces un “casamiento sacro”
(el rey y la sacerdotisa representando al dios) y días de regocijo
general. En esta época, como también en otros momentos del año,
se recitaba el poema épico de la creación.
Las fiestas reales incluían la coronación del rey (existen textos
de Ur-Nammu, Nabopolasar, etc.), la celebración de las victorias y
la inaguración de alguna ciudad o templo. Las fiestas personales incluían
la celebración del nacimiento, del casamiento y la instalación
de niñas en la función de sacerdotisas.
d. Literatura
La literatura babilónica ya está muy perfeccionada en las tablillas
de Abu Salabikh (ca. 2800–2500 a.C.), con pruebas evidentes de que los
escribas semitas copiaban textos sumerios primitivos y empleaban técnicas
literarias (colofones, etc.) enseñadas habitualmente en escuelas. En
el curso de su larga historia (hasta el 100 d.C.) esta literatura tuvo mucha
influencia en todo el antiguo Cercano Oriente, y se han encontrado copias
en Anatolia ( Hititas), Siria ( Ebla, Ugarit), Palestina (Meguido, Hazor,
etc.), Egipto ( Amarna), y posteriormente incluso en Grecia. Se llevaron
originales o copias,, o se hicieron especialmente, para las bibliotecas reales
de Asiria en Asur, Nínive, y Cala.
Abarcan unos 50 poemas épicos acerca de héroes y mitos antiguos
en acádico (algunos traducidos del sumerio, y relativos a la creación,
el diluvio y el establecimiento de la civilización). La “literatura
sapiencial” incluye composiciones acerca del “hombre y su dios”,
el “Job” babilónico (ludlul bel nemeqi), teodiceas, discusiones,
diálogos, instrucciones prácticas, proverbios, parábolas,
fábulas y cuentos populares, ensayos breves, y cantos de amor. Se las
encuentra también como parte del programa escolar, además de
la serie de manuales necesarios para un escriba capacitado (listas de signos,
silabarios, paradigmas gramaticales, libros de frases, diccionarios, y numerosas
listas, p. ej. de nombres de personas y lugares).
La literatura “religiosa” incluye salmos, himnos, y oraciones
(a los dioses y a algunos reyes), rituales, encantamientos, como también
catálogos de dicha literatura, buena parte de la cual sigue perdida.
La literatura “científica” cubre la medicina (prognosis,
diagnosis, recetas, vade mecum, cirugía, y veterinaria), la química
(principalmente la preparación de perfumes y la fabricación
de vidrio), la geología (listas de piedras con color y dureza), la
alquimia, la botánica (listas de plantas y drogas), y la zoología
(listas de fauna). La matemática (incluyendo la geometría y
el álgebra) está representada por problemas y textos prácticos
y se relacionaba íntimamente también con la astronomía
a través de sus tablas, textos de procedimientos, efemérides,
metas anuales, almanaques y diarios. Los textos incluyen predicciones para
meses intercalados a fin de mantener el calendario.
En el imperio babilónico la crónica histórica estaba
altamente perfeccionada; extractos tomados de ella se incluyeron en toda una
serie de textos literarios (poemas épicos, “profecías
dinásticas”, y diarios astronómicos). Las colecciones
de leyes (pero no códigos legales) a partir del 2º milenio a.C.
(p. ej. Esnunna, Hamurabi) son muy conocidas y pueden compararse con la práctica
en más de un cuarto de millón de textos (legales, económicos
y administrativos), además de cartas, entre ca. 3000 y 300 a.C. A partir
del ss. IV a.C. las novedades incluyen los horóscopos, el zodíaco,
y textos escritos en letras griegas sobre tablillas de arcilla, entre otros
materiales de escritura.