Cáncer, ¿Mejor que una Cura?
Sociedad Vegetariana Británica (Vegetarian Society UK)
The Vegetarian
"Millones de libras se gastan cada año en la búsqueda de
una cura para el cáncer. Pero las investigaciones están descubriendo
que ciertas frutas y verduras contienen sustancias que ayudan a protegernos
de esta enfermedad mortal". - Jane Brophy, experta en dietética.
La gente teme más al cáncer que a cualquier otra enfermedad, lo
cual no es sorprendente, puesto que 440 individuos mueren de cáncer diariamente
en el Reino Unido. De hecho, con un cuarto de las muertes en el Reino Unido
debidas al cáncer, la única enfermedad que mata a más gente
es la enfermedad cardíaca.
Pero si se padece cáncer, la posibilidad de ser curado es mucho mayor
de lo que la mayoría de la gente cree, especialmente si se detecta muy
temprano. Y mientras que millones de libras se gastan cada año en la
búsqueda de una cura para el cáncer, muchos científicos
creen que se podría hacer más para prevenir estas muertes prematuras
con un paso simple: la modificación de la dieta.
Muchos estudios científicos sobre vegetarianos muestran que están
menos predispuestos a padecer cáncer de lo que lo están los omnívoros.
Las cifras de mortalidad de cánceres para los vegetarianos sólo
cuentan con el 50-70 por ciento de lo esperado; en otras palabras, los vegetarianos
sufren entre la mitad y un tercio menos de cánceres. Al principio los
científicos pensaban que esto se debía simplemente a que los vegetarianos
fumaban y bebían menos que los que consumían carne como parte
de su estilo de vida saludable general. Pero aunque esto era válido para
las menores tasas de cáncer de pulmón y otros cánceres
relacionados con el tabaco y el alcohol, no explicaba por qué las cifras
de mortalidad entre los vegetarianos todavía son un 40 por ciento más
bajas para ciertos cánceres, particularmente los de intestino, que no
se relacionan con el fumar ni el beber.
Unas investigaciones recientes demuestran que la respuesta está en unas
sustancias protectoras especiales que se encuentran exclusivamente en los alimentos
vegetales. Un estudio sobre vegetarianos alemanes ha demostrado que el riesgo
menor de cáncer se debe en parte a una reacción más activa
del sistema inmunológico, que se cree haber sido estimulado por ciertas
sustancias contenidas en los alimentos vegetarianos.
Aunque se ignoran las causas exactas del cáncer, las sustancias que pueden
conducir a su desarrollo están sorprendentemente bien definidas. En una
dieta vegetariana los aspectos anticancerígenos se relacionan no sólo
con lo que se excluye -o sea, la carne- sino también con lo que se incluye
en abundancia - cereales, legumbres, frutos secos, semillas, y verduras y frutas
frescas.
¿Y qué hace tan peligroso el consumo de carne en relación
con el desarrollo del cáncer? Aparte del hecho de que la carne es rica
en grasa y no contiene carbohidratos beneficiosos, fibra dietética, ni
nutrientes protectores, también puede contener sustancias conocidas como
cancerígenas. Las carnes curadas con sal, en particular, contienen nitratos
y nitritos que se han relacionado con el cáncer, particularmente de boca,
esófago y estómago, mientras que los alimentos ahumados y asados
contienen varias sustancias químicas cancerígenas semejantes a
las que se encuentran en el humo de cigarrillo.
Las verduras y frutas frescas, por otro lado, contienen sustancias que protegen
activamente contra el cáncer. Según el Dr. Timothy Key, un científico
investigador del "Cancer Epidemiology Unit" en la Universidad de Oxford,
"La importancia de la dieta está más clara con el cáncer
del intestino grueso, el cáncer más común en el Reino Unido
después del de pulmón. Se necesita más investigación
para saber exactamente qué factores dietéticos afectan la posibilidad
de desarrollar el cáncer de intestino grueso, pero los estudios hasta
ahora sugieren que la carne y/o la grasa animal pueden aumentar el riesgo, mientras
que los cereales, frutas y verduras pueden ser protectores. Las frutas y verduras
frescas también parecen proteger contra otras enfermedades, que incluyen
los cánceres de esófago y estómago."
La Organización Mundial de la Salud recomienda que se aumente la ingestión
de verduras y frutas hasta por lo menos una libra al día, y que se incluyan
frutos secos, semillas y legumbres en nuestra dieta diaria. El Instituto Americano
del Cáncer acaba de poner en marcha una campaña que se llama "5
al Día" para persuadir a la gente a comer 5 raciones de frutas y
verduras cada día. De las autoridades sanitarias viene el reconocimiento
de que una dieta vegetariana juega un papel importante en la prevención
del cáncer.
Muchas investigaciones médicas están también poniendo énfasis
en la posible relación entre ingestión de carnes y desarrollo
de cáncer. El factor dietético que más se relaciona con
el cáncer de intestino grueso -que mata a 19.500 individuos anualmente
en Gran Bretaña- es el consumo de carne.
Las dietas ricas en grasas - tales como una típica dieta carnívora
- aumentan la producción de ácidos biliares en el intestino grueso
que se creen cancerígenos. Según un estudio americano reciente
de 89.000 mujeres - el mayor estudio de largo tiempo sobre dieta y cáncer
- consumir carne roja diariamente implica que se está 2 veces y media
más dispuesto a contraer cáncer de colon que si se consumiera
menos de una vez al mes. En una reciente investigación sueca cuando se
cambió la dieta de un grupo de voluntarios de carnívora a vegetariana,
se observó una reducción del 75% en uno de los ácidos intestinales
que se asocian con el cáncer.
Aunque esté claro que la dieta puede proteger o provocar el cáncer,
los científicos no están de acuerdo sobre su contribución
exacta. Sir Richard Doll, un investigador especialista estima que la dieta es
responsable de entre el 30-70 por ciento de todos los cánceres; según
el World Cancer Research Fund, la cifra estaría entre el 35-60 por ciento.
Pero generalmente la mayoría de los expertos aceptan que por lo menos
un tercio de todos los cánceres podrían prevenirse mediante cambios
dietéticos.
La razón para la diferencia de opiniones entre los expertos se debe al
hecho de que aunque se reconoce la dieta como una de las más importantes
causas de cáncer, se necesita más investigación para descubrir
qué aspectos dietéticos realmente causan la enfermedad. A veces
es difícil aislar los factores dietéticos exactos que son responsables
para un riesgo cancerígeno reducido. Una persona que consume menos carne
frecuentemente, por consiguiente, come más frutas, verduras y fibra.
Los investigadores tienen que descubrir si es la falta de carne, la inclusión
de otras sustancias protectoras o ambas condiciones lo que reduce el riesgo
de cáncer en los vegetarianos.
Pero mientras que los detalles de la relación entre el cáncer
y la alimentación no se comprenden todavía, y los mecanismos que
proveen ciertos alimentos para proteger contra el cáncer son en muchos
casos un misterio todavía, no hay duda de que unos alimentos pueden provocar
el cáncer, mientras que otros pueden actuar como protectores.
Los factores dietéticos que se han demostrado como promovedores de cáncer
incluyen una dieta alta en grasas, una dieta rica en carnes, ser obeso, y comer
demasiados alimentos ahumados y encurtidos. Una dieta rica en grasas, particularmente
animales, puede aumentar el riesgo de ciertos tipos de cáncer tal como
el de mama, de ovario, de colon, y de próstata. Ser obeso puede aumentar
el riesgo de cáncer de colon, de mama, de vesícula biliar y de
endometrio. Puesto que los vegetarianos tienden a aproximarse más a su
peso ideal, comen menos grasas y evitan las grasas animales, reducen considerablemente
su riesgo de muchos cánceres.
Entre toda la incertidumbre médica sobre las causas y curas del cáncer,
un hecho está claro: todos podemos tener el control sobre nuestro riesgo
de tener cáncer, sólo por convertirnos al vegetarianismo.
¿Qué es el Cáncer?
El cáncer aparece cuando "las células vivas enloquecen".
Las células cancerígenas son semejantes a cualquier otra célula
del cuerpo salvo en que el ADN que contiene toda nuestra herencia genética
se distorsiona o está carente de cierta información esencial.
Como resultado, las células continúan dividiéndose y aumentando
sin control ni restricción y compiten con las células normales.
Las células cancerígenas siguen invadiendo otras partes del cuerpo
y continúan multiplicándose y causando destrucción.
No todos los cánceres son iguales; cada tipo representa una enfermedad
distinta. La mayoría de los expertos en cáncer están de
acuerdo en que el cáncer está determinado en gran medida por los
factores ambientales, tales como la radiación, el amianto y otras sustancias
químicas cancerígenas, o aspectos del comportamiento tales como
la dieta, el consumo de alcohol y el tabaco. Una reciente visión de conjunto
de todas las evidencias que relacionan el cáncer con la dieta estimó
que si los factores dietéticos y ambientales fueran eliminados, se podrían
reducir los cánceres de la edad media y la vejez hasta el 80-90 por ciento.
Reducir la Grasa para Disminuir el Riesgo
Los expertos están de acuerdo en que la reducción de las grasas
- tanto la saturada como la no saturada - es una manera de reducir el riesgo
de cáncer. El Departamento de Sanidad recomienda que la grasa constituya
sólo el 35% de nuestro consumo de energía, pero otras evidencias
científicas sugieren que el consumo de grasas debería representar
sólo el 20%. La mayoría de la grasa procede de los alimentos animales,
tales como la carne y los productos lácteos, y así los vegetarianos
tienden naturalmente a tener una dieta más baja en grasas. Para reducir
el riesgo de cáncer aún más, hay que reducir el consumo
de productos lácteos ricos en grasa, mantequilla o margarina, evitar
los pasteles y otros productos ricos en grasa y si es posible no tomar más
de una cucharada de aceite vegetal diariamente.
La Soja y La Protección contra el Cáncer
Se ha pensado durante muchos años que la baja incidencia de cáncer
de colon y mama en Japón y en China se debe al gran consumo de productos
de soja. La soja contiene concentraciones altas de sustancias que ahora se reconocen
como anticancerígenas. Varios estudios muestran que el consumo de soja
puede reducir los cánceres de colon y de recto.
Por eso, para ayudar a reducir el riesgo de desarrollar cáncer, hay que
comer alguno de los muchos productos de soja cada día. Prueba el Tofú,
o las hamburguesas de Tofú, la leche de soja, o el tempeh.
La Fibra y el Cáncer
La fibra ganó fama mundial cuando, en 1971, se publicó un informe
demostrando que en los países donde la gente tiene dietas ricas en fibra,
sufren menos cánceres de intestinos y de recto.
La fibra en la dieta disminuye el tiempo entre la ingestión y la eliminación
de las materias de desecho y por eso reduce el tiempo de contacto entre las
sustancias cancerígenas y los intestinos.
Los vegetarianos, que comen muchos cereales integrales, legumbres, frutas y
verduras, obtienen fácilmente las cantidades recomendadas de fibra en
sus dietas y sufren considerablemente menos cánceres intestinales.
Los Radicales Libres y los Antioxidantes
Los radicales libres captaron la atención de las medios de comunicación
a finales de los años 80. No se podía leer una revista ni un periódico
sin encontrar algún artículo sobre estas partículas altamente
reactivas que se piensa son la causa de diversas enfermedades, incluyendo el
cáncer.
Pero, ¿qué son y cómo se puede hacer que no afecten al
cuerpo? De hecho, los radicales libres existen normalmente y son una parte esencial
del metabolismo del cuerpo. Se forman como resultado de la oxidación
en el cuerpo, como cuando una manzana se vuelve marrón o cuando se enrancia
el aceite. El consumo de alcohol, sufrir estrés emocional, la polución
del aire - particularmente ozono de bajo nivel - pesticidas, drogas, metales
tóxicos como el plomo, el cadmio y el aluminio - pueden todos aumentar
la producción de radicales libres.
Sin tratamiento, sucede una reacción que multiplica el número
de radicales libres. Nos mantenemos sanos mientras estas reacciones no estén
descontroladas, pero si la concentración excede los niveles fiables,
el resultado es la destrucción celular, la mutación maligna, el
desarrollo de tumores, el daño a enzimas y la inflamación. Pero
existe protección natural contra estas fuerzas destructivas, en forma
de nutrientes antioxidantes, siendo los más importantes las vitaminas
A, C, y E y el mineral selenio. La gente que fuma o que están en un ambiente
muy contaminado requieren más nutrientes antioxidantes en sus dietas.
Fuentes de nutrientes antioxidantes que combaten los radicales libres, y que
se encuentran en una típica dieta vegetariana son:
· Beta-caroteno - en las verduras verdes, amarillas, rojas, y anaranjadas
tales como las zanahorias, los tomates, las espinacas, los pimientos, el berro,
el brócoli, las cerezas, los melocotones, la sandía y los albaricoques.
· Vitamina C - todas las frutas y verduras frescas, en particular las
frutas cítricas, las fresas, los melones, las grosellas negras, las papas,
las verduras con hojas verdes, y los tomates.
· Vitamina E - todos los cereales de grano entero, incluyendo el arroz
integral, la avena, el pan de trigo entero, el germen de trigo, los frijoles
de soja, los aceites vegetales de presión en frío, los frutos
secos, las semillas, el perejil, el brócoli y los espárragos.
· Selenio - en los cereales de grano entero, particularmente en el germen
de trigo y el salvado, también las cebollas, el ajo y los champiñones.