Los Esenios
Los esenios constituían una tercera
secta judía. Como los fariseos, parecen haber sido una rama de los hasidim.
En realidad, los esenios representaban el extremo conservador del mismo movimiento
que dio como resultado el farisaísmo. Los esenios pusieron en práctica
los principios más severos de los fariseos.
Algunas diferencias menores entre los diversos
núcleos que dieron origen a los esenios parecen indicar que la secta
estuvo dividida en dos grupos, uno de los cuales se caracterizaba por su repudio
al matrimonio. En otros asuntos ambas clases de esenios practicaban el separatismo
de los fariseos, hasta el punto de apartarse de la sociedad y, por lo tanto,
su vida fue virtualmente monástico. No comerciaban, rehusaban tener esclavos,
y por lo menos, en cierta medida, rehuían los sacrificios del templo.
Se negaban a prestar juramentos, practicaban la comunidad de bienes, participaban
de comidas en común con alimentos preparados por sacerdotes-cocineros,
vivían separados de los que no eran esenios y se ayudaban fraternal y
recíprocamente en los casos de enfermedad y en otras circunstancias adversas.
Se vestían de blanco y eran escrupulosamente limpios. En este respecto
se destacaba su énfasis en los lavamientos ceremoniales por inmersión,
que practicaban diariamente.
Los esenios creían en la preexistencia de las almas, por lo que sostenían
un dualismo filosófico y rechazaban la resurrección del cuerpo.
En sus enseñanzas había elementos indudablemente derivados del
zoroastrismo. La doctrina de los esenios tenía, en ciertos aspectos,
algunas características del pitagorismo griego.
Los descubrimientos arqueológicos
de Khirbet Qumrán, en la zona del mar Muerto, despertaron un nuevo interés
en esta secta. Se ha difundido mucho ahora entre los eruditos la convicción
de que los edificios de Qumrán pertenecían a una comunidad que
floreció en el siglo I a. C., y de nuevo, después de un período
vacante, en el siglo I d. C.; y que los manuscritos allí encontrados
eran una biblioteca esenia. El parecido entre estos documentos -especialmente
del Manual de Disciplina y el Comentario de Habacuc- con un tratado descubierto
en El Cairo en 1896, que se originó con un grupo conocido como los pactantes
de Damasco, ha permitido suponer que ese grupo de Damasco también era
esenio.
Esos documentos revelan una afinidad notable
con algunos aspectos del cristianismo primitivo, y demuestran una relación
más estrecha de la que se había advertido antes entre las enseñanzas
de Juan el Bautista y Jesús por un lado, y ciertos elementos del judaísmo
por el otro. Señalan que la venida del Mesías -incluso de dos
Mesías- era un dogma importante de las creencias en Qumrán. Por
lo menos los grupos de Qumrán y de Damasco remontaban su origen hasta
un profeta, "el Maestro de justicia". El había organizado a
sus seguidores en un "Nuevo Pacto" (o "Nuevo Testamento")
en preparación para el reino mesiánico, y se había visto
envuelto en serios conflictos con las autoridades religiosas dominantes entre
los judíos.
Mediante la pureza de su vida y su estricta obediencia a la ley, la comunidad de Qumrán se proponía contribuir en la preparación del mundo para el reino venidero. Insistían en que los actos de purificación -como las inmersiones diarias- eran inútiles si no eran precedidos por una limpieza del corazón mediante "un espíritu santo" que ellos creían que Dios les hacía conocer por medio de "su Ungido". Su énfasis en la limpieza espiritual preparatoria para el reino mesiánico, sus lavamientos, sus elevadas normas de ética y su establecimiento en el desierto del jordán, cerca del mar Muerto, se asemejan mucho con el ministerio de Juan el Bautista; y como éste, declaraban que ellos eran el cumplimiento de Isa. 40: 3. Este parecido es tan sorprendente, que es difícil no llegar a la conclusión de que Juan debe haber tenido alguna relación con los esenios. Algunos aspectos de las enseñanzas de los apóstoles Juan y Pablo también encuentran varios ecos paralelos en la literatura de los esenios. Por supuesto, esto no significa que dichos apóstoles tomaron su mensaje evangélico de alguna o algunas enseñanzas de los esenios.
Bibliografía:
"The scriptures of the Dead Sea Sect", T.H. Gaster [Las escrituras de las sectas del Mar Muerto] - Londres, 1955.