¿Qué quiere decir Apocalipsis
14: 11 cuando se refiere al humo que asciende "por los siglos de los siglos"?
En Apocalipsis 14: 10, 11 se nos dice que la gente que recibe la marca de la
bestia será "atormentada con fuego y azufre", y que "la
humareda de su tormento se eleva por los siglos de los siglos; no tienen reposo,
ni de día ni de noche".
La descripción de la "humareda" que se eleva "por los
siglos de los siglos" es, como gran parte del Apocalipsis, una adaptación
del Antiguo Testamento. Proviene de Isaías 34: 8-10, que dice que en
el día de la venganza de Dios la tierra de Edom se convertiría
en torrentes de pez [asfalto fundido] y su suelo en azufre. "Ni de noche
ni de día se apagará, por siempre [por los siglos de los siglos,
en hebreo] subirá el huo de ella".
Tome nota a continuación que el pasaje de Isaías prosigue en los
versículos 11 al17 hablándonos ¡acerca de las aves y los
animales salvajes que iban a habitar la tierra de Edom! Estos no pueden vivir
en medio del humo y del azufre. Y el capítulo 35 prosigue sin solución
de continuidad para prometer una completa renovación.
De manera que este pasaje del Apocalipsis proveniente del dramático lenguaje
del asfalto fundido, del azufre y del fuego que arde de día y de noche,
y del humo que asciende por los siglos de los siglos, nos está describiendo
en realidad una situación transitoria.
¿Cómo puede ser esto así?¿"Para siempre"
no significa, entonces, eternamente? No debemos olvidar las expresiones idiomáticas
y las metáforas, esas coloridas ex-
presiones que no se pueden traducir literalmente. iQué podrían
haber hecho los antiguos griegos o hebreos con expresiones nuestras como "a
pie juntillas", "a ojos vistas" y otras semejantes?
En Exodo 21: 6 se nos dice que en ciertas circunstancias un esclavo debía
servir a su amo "para siempre". Esto es una traducción literal
del hebreo, pero evidentemente es imposible. Algunas versiones modernas traducen
esa expresión adecuadamente "por el resto de su vida". En este
caso "para siempre" es una expresión idiomática hebrea
que significa "por tanto tiempo como la persona viva".
Cuando las Escrituras nos dicen que Dios vive para siempre jamás, significa
eternamente, porque Dios es inmortal y no puede morir. (Véase 1 Timoteo
1: 17; 6: 16.)
Pero cuando nos dice que el humo
de los impíos asciende por los siglos de los siglos significa que subirá
mientras éstos vivan, lo que no va a ser mucho tiempo, si tomamos en
cuenta el calor que se producirá.
Las Escrituras a veces hablan de "fuego eterno". En 2 S. Pedro 2:
6 y en S. judas 7 Sodoma y Gomorra, las ciudades que fueron reducidas a "cenizas"
en la época de Abrahán (alrededor del año 2000 AC), aparecen
como "ejemplos" del "fuego eterno". Los arqueólogos
no han podido ubicar sus ruinas. Yo mismo he estado junto al Mar Muerto y no
he visto ascender humo por ninguna parte. El "fuego eterno" fue eterno
en sus efectos. Esas ciudades fueron destruidas para siempre.
La expresión similar, "fuego que no se apaga", que aparece
en S. Mateo 3: 12, debería ser entendida por lo que dice. Un fuego que
no se puede apagar es sencillamente una llama que nadie puede extinguir hasta
que se termina de agotar por sí sola. De vez en cuando oímos hablar
de ciertos incendios que los bomberos no pueden apagar. Son "inextinguibles",
pero finalmente se agotan solos. Una bomba atómica es un fuego inextinguible.
En Malaquías 4: 1-3 se nos dice: "Pues aquí viene el día,
abrasador como un horno, todos los arrogantes y los que cometen iniquidad serán
como paja; y los consumirá el día que viene, dice Yahvéh
Sebaot, hasta no dejarles raíz ni rama. . . Serán ellos ceniza
bajo la planta de vuestros pies, el día en que yo actúe dice Yah-
véh Sebaot".
Los profetas comprendían las expresiones idiomáticas y las metáforas
de su propio idioma. No creían que los pecadores arderían durante
"millones de años", que es lo que nosotros entendemos por "para
siempre". Tampoco creía Jesús semejante cosa. Su brillante
relato acerca del rico y Lázaro (S. Lucas 16: 19-31) debe ser considerada
una parodia de una superstición muy popular, pero sin fundamentos. ¿En
qué medida podía refrescar la lengua una gota de agua en medio
de las llamas del infierno?
Dios tiene cuidado de nosotros. Ama a la gente. Aborrece el pecado no por ser
cruel sino porque es Amor, y el amor es lo opuesto al egoísmo. Eliminará
finalmente a los pecadores recalcitrantes para extirpar el pecado persistente,
pero El seguirá siendo Amor. Sencillamente no podría ver a sus
criaturas torturadas en llamas "eternas", en el sentido en que nosotros
usamos ese término. ¡Gracias a Dios porque sabemos que es una antigua
expresión idiomática que no quiere decir realmente lo que parece!