El Nombre Sagrado
Compilación por Ramón Romero e hijos
En este capítulo aparecen algunas aclaraciones elementales para evaluar
mejor la verdad de la Palabra de Dios.
Un idioma sin vocales
'El idioma hebreo se escribía con consonantes desnudas. No había vocales. El sonido de las palabras -su pronunciación- se transmitía oralmente por los rabinos, y eso en los tiempos bíblicos. Después, el hebreo cayó en desuso, muchos años, debido a factores históricos inevitables.
Tan sólo en el siglo sexto de nuestra era empezaron a surgir eruditos en el idioma hebreo, llamados "masoretas" (Del hebreo massorah, que significa, tradición), que establecieron un sistema de puntos y señales para representar las vocales, o mejor dicho, los sonidos vocales abiertos y cerrados. Por eso se las llama "señales masoréticas". Se colocaban debajo, encima y hasta entre las consonantes.
Conviene recalcar que esas anotaciones vocales no forman parte del texto sagrado original de la Biblia. El texto del Antiguo Testamento se compone de puras consonantes. Por esa razón, la palabra que se conoce como Jehová, constaba sólo de cuatro letras, esto es, de cuatro consonantes hebreas: la iod, la hé, la vau, y de nuevo la hé; las que forman la palabra YHVH o JHVH. Se acostumbraba llamarlas el tetragrama, del griego, que quiere decir "cuatro letras".
Pronunciación perdida
Es equivocado afirmar que la pronunciación actual del texto masorético
es exactamente la misma que la de los tiempos bíblicos. Como ya dijimos,
por diversos motivos hubo una acentuada declinación del idioma hebreo,
a consecuencia de las dispersiones del pueblo hebreo, que produjeron un largo
período de casi completo desuso de su idioma. Además ocurrió
un aflojamiento de las tradiciones entre los israelitas y aparecieron transformaciones
naturales que el tiempo opera en un idioma.
La declarada razón de ser de los Testigos de Jehová es ésta:
Rehabilitar el sagrado nombre de Jehová, que ellos proclaman que es exclusivo
y específico de la Deidad; nombre despreciado y alterado por los "religionistas".
En vista de eso, es juicioso conocer los hechos que giran en torno a ese nombre
divino. Para eso citaremos a unas cuantas reconocidas autoridades.
En hebreo hay una palabra, qerí, que significa "lo que se debe leer", y los masoretas la usaron escribiéndola al margen, para indicar correcciones del texto manuscrito de la Biblia. A propósito, el docto profesor Guillermo Kerr, dice en su Gramática Elementar da Língua Hebraica, páginas 90 y 91:
"Cuando el escriba encontraba una palabra equivocada, la marcaba con un asterisco, colocaba sobre ella las vocales de la palabra correcta, y al margen escribía qeri (lo que se debe leer), y entonces escribía la palabra correcta...
El qerí más común era el tetragrama del nombre de Dios, del pacto de Israel (JHVH), que era considerado inefable por el supersticioso escrúpulo de los hebreos para pronunciarlo. Para evitar que alguien lo profanase, colocaban debajo de él las vocales a, o, a, de la palabra Adonai (Señor). Eso se volvió tan común que no era preciso colocar más al margen las consonantes de la lectura deseada.
El tetragrama con sus vocales..., obligaba al lector a decir en e1 acto: Adonai". Y a continuación el profesor Kerr presenta la siguiente sorprendente revelación: "Jehová no es el nombre del Dios de Israel, sino que resultó de un error de leer el tetragrama inefable con las vocales de Adonai, cuando se recomenzó el estudio del hebreo durante el Renacimiento y la Reforma".
Antes de esa época, los masoretas sólo colocaban las señas vocálicas debajo del tetragrama JHVH, aunque no se conocía su pronunciación. Con todo, durante el Renacimiento, cuando se reavivó el estudio de la lengua hebrea, se cristalizó la forma Jehová.
El profesor Kerr concluye así: "Ya no se sabe cuáles eran los verdaderos sonidos que se daban a ese nombre; y se supone por la etimología que la forma original debería ser Jave, tercera persona del verbo ayah (ser)".
No hay objeción a Jehová
A continuación transcribimos otra valiosa observación, de los
eruditos Martin y Klann, que consta en la obra Jehovah of the Watchtower, página
146:
"Ningún estudioso sensato de la Biblia objetará el empleo del término Jehová en el Santo Libro. Sin embargo, en vista de que en el original sólo constan las consonantes hebreas JHVH, sin vocales, su pronunciación es indeterminada, y al no tenerse certidumbre de ella, el fijar dogmáticamente que su pronunciación sea Jehová, es ir más allá de los límites de la verdad lingüística...
Todo estudiante del hebreo sabe que entre las consonantes J-H-V-H se puede insertar cualquier vocal. Así, teóricamente, el nombre divino podría ser Jeheva como Jihiví, sin cometer la menor lesión a la gramática del idioma".
Para reforzar este hecho, citemos al erudito John D. Davis, clásico lexicógrafo bíblico, que entre otras cosas afirma: "Jehová, pronunciación común del tetragrama hebreo YHVH, uno de los nombres de Dios, Exo. 17: 15. El nombre original era ocasionalmente empleado por los escritores más distanciados de la época mosaica, como Nehemías... Era costumbre entre los hebreos, cuando lo leían, pronunciar la palabra Adonai, Señor, en lugar de Jehová...
"A partir del tiempo en que las señales masoréticas se colocaron sobre las consonantes del texto hebreo, las vocales de la palabra Adonai fueron agregadas al tetragrama YHVH. La puntuación de las vocales dio lugar a la pronunciación 'Jehová', que se generalizó desde los días de Petrus Galatinus, confesor de León X, en 1518... Se cree que el tetragrama se pronunciaba iave".
En la declaración antecedente tenemos una información más precisa de la época en que surgió la pronunciación Jehová, al comienzo de la Reforma religiosa del siglo XVI.
Un testimonio adventista
Veamos todavía algunas valiosas porciones del Seventhday Bible Comrnentary:
"Hubo grandes diferencias entre los eruditos acerca del origen, la pronunciación
y el significado de la palabra YHWH. Posiblemente, YHWH es una forma del hebreo
'ser'; y en este caso significaría 'el Eterno', 'el Existente' (tomo
1, pág. 172).
"Sin embargo, no se debiera pasar por alto que la pronunciación
conocida a través del texto bíblico hebreo actual, es la que dieron
los masoretas del siglo VII de la era cristiana; que como sabemos ahora, difiere
un poco del período del Antiguo Testamento" (Id., 34).
"Los judíos consideraban tan sagrado el título YHWH que
no lo pronunciaban ni aún cuando leían las Escrituras,... En su
lugar leían Adonai. En consecuencia, la verdadera pronunciación
de YHWH, que ahora' se cree ser Yahve, se perdió" (Id., pág.
172)
"Durante siglos, los judíos devotos, por temor a profanar el santo nombre, no lo pronunciaban. En su lugar, cuando llegaban a la palabra YHWH, leían 'Adonai, Señor'... Todo lector judío principiante, al llegar a esta palabra, leía 'Adonai'; aunque tenía sólo las vocales de la palabra Adonai, las agregaba a las consonantes de YHWH. Como este principio no fue entendido por los cristianos que aprendieron a leer la Biblia hebrea a principios de la Reforma, el divino nombre de Dios se traducía por 'Jehová' y se pronunciaba de esa manera" (Id., pág. 35).
Pronunciación incierta
Si los testigos de Jehová pretenden hoy restaurar la pronunciación
de "Jehová", están construyendo una fábula; porque
procuran restaurar un vocablo incierto. Si quieren restaurar un hecho acerca
del uso de tetragrama deberían evitar pronunciarlo, sustituyéndolo
por la palabra "Señor", cosa que estableció la cristiandad.
Si pretenden restaurar sólo el tetragrama, entonces deberían escribir
apenas las consonantes JHVH en sus traducciones de la Biblia, dejándolas
como una expresión impronunciable. De cualquier manera, nunca tendrán
ellos la seguridad de la exactitud del nombre que pretenden restaurar. Resumiendo
el contenido de este capítulo, tenemos los siguientes hechos irrefutables:
1. En la Biblia hebrea original, sólo consta el tetragrama que aparece
por primera vez
en Gén. 2: 4.
2. No se conoce cual ha sido la pronunciación exacta de JHVH, y queda el desafío de probar lo contrario.
3. Por lo menos seis siglos después de Cristo surgieron los masoretas,
que idearon la escritura de las vocales hebreas; y entonces, debajo del tetragrama,
colocaban las mismas vocales de la palabra Adonai, que significa Señor.
4. El tetragrama llegó a ser leído "Adonai", por temor
a que fuera profanado o por superstición.
5. Apenas en el Renacimiento y al comienzo de la Reforma se acuñó
la escritura y pronunciación de la palabra Jehová. Aún
así, no se consideraba que fuera el único nombre de Dios.
6. Sólo con el relativamente reciente brote del arrianismo de los testigos
de Jehová surgió la agitación de usar específicamente
el nombre de Jehová.
Siete nombres de Dios
Los testigos cometen un error al sostener que el único y específico
Nombre divino haya sido siempre Jehová; y que ahora, en el siglo veinte,
sean ellos comisionados a ''restaurar" ese nombre.
La Biblia atribuye varios nombres a la Divinidad, todos válidos y solemnes:
JHVH, Adonai, Elohim, El, Elion, El-Saddai. No creemos que haya un nombre privativo
dc Dios, el creador de los cielos y la tierra, cl autor del plan de redención.
Las razones que presentan los testigos en defensa de la exclusividad del nombre
específico de Jehová son débiles e inestables.
¿Habrá sido el nombre de Jehová el primero en aparecer
en la Biblia? ¡No! El primer capítulo del Génesis menciona
28 veces el nombre de Dios, pero en hebreo es Elohim. Ejemplos: Gén.
1:1, "En el principio creó Elohim los cielos y la tierra".
En el versículo 2: "El Espíritu de Elohim se movía
sobre la faz de las aguas". Versículo 3: "Y dijo Elohim: ..
. Versículo 4: "Y vio Elohim que la luz era buena". Y así
sucesivamente.
Gén. 1: 27 menciona que Elohim creó al hombre. Gén. 2:
3: "Bendijo Elohim el sábado. Apenas en Gén. 2: 4 aparece
por primera vez el nombre Jehová; y aún así, va asociado
con Elohim. Dice ahí: "El día que Jehová Elohím
hizo la tierra y los cielos". Y en el versículo 7 se repite:
"Jehová Elohím" formó al hombre".
Por lo tanto, a pesar de los nombres, la Divinidad es la misma. Más adelante
se encuentra la palabra "Jehová" sola. En otros lugares se
encuentra el nombre Adonai, en otros El, y hasta Elion, El-Saddaí, Jehová-Sabbaoth
(El Señor de los ejércitos).
Citemos el caso de Juec. 13: 8. "Entonces oró Manoa a Jehová
(Señor), y dijo: Adonai (Señor) mío, yo te ruego que aquel
varón Elohím (Dios) que nos enviaste, vuelva ahora a venir a nosotros.
Para finalizar preguntamos: ¿A cuántos dioses se refiere ese texto de Jueces 13: 8? ¿Cuántos seres divinos están involucrados en él?
La verdad es que Jehová, Elohim y Adonai designan a la misma persona
de Dios, el único verdadero Dios, creador y sostenedor de los mundos,
y autor del plan de redención. En vista del texto hebreo, no se justifica
ninguna diferencia de Persona basada en la diferencia de nombre.
La palabra Jehová parece no haber salido de labios de Cristo, y tampocoo
fue usada por sus seguidores inmediatos. Cristo y los escritores del Nuevo Testamento
citaban las Sagradas Escrituras hebreas, y también la Versión
Septuaginta,' que vierte el tetragrama por Kúrios (Señor, en griego),
con mucha propiedad, ya que éste no se podía pronunciar por temor
a la superstición de los rabinos.
Entonces, aquí cabe la pregunta final. Si la Septuaginta, o Versión
de los LXX, fue vertida del hebreo al griego por un grupo de eruditos judíos,
¿por qué esos celosos judíos no dejaron intacto el tetragrama;
sino que en lugar de eso, lo vertieron por Kúrios (Señor), como
se ve en los ejemplares disponibles de esa Versión?
1. Es temerario afirmar, como asunto indiscutible, que el tetragrama existiera en la Septuaginta original.