Templo - Introducción
Traducción del:
1. Heb. y aram. hêkal (un término derivado del sum.-ac. ekallu, derivado a su vez del sum. E-GAL, "palacio", "templo" o, literalmente, "casa grande"), que se aplicó también al tabernáculo en Silo (1 S. 1:9; 3:3) y a la morada de Dios en el cielo (2 S. 22:7).
2. Heb. bayith, "casa", "templo", aplicada al templo de Dios (2 Cr. 35:20) y también a algún templo pagano (1 Cr. 10:10). En muchos pasajes donde bayith ha sido traducida por "casa" se refiere a un templo, ya sea de una divinidad pagana (Jue. 9:46; 2 R. 10:21; etc..) o al templo de Dios en Jerusalén (1 R. 6:2-10; etc.). Se consideraba que el templo era fundamentalmente la morada de la divinidad, y sólo en segunda instancia un lugar de culto.
3. Gr. hierón (Mt. 4:5; 12:5, 6; etc.).
4. Gr. naós (Mt. 23:16; etc.).
En términos estrictos, hierón se aplica a todo el templo, con
sus edificios auxiliares y sus atrios o patios; mientras que naós designa
el santuario sagrado del edificio del templo, que estaba formado por el "lugar
santo" y el "lugar santísimo".
Todas las naciones de la antigüedad construyeron templos para sus dioses. Algunos de ellos eran estructuras complicadas, que abarcaban muchas hectáreas, y estaban constituidas por magníficos edificios y patios. Una de las ruinas mayores y mejor preservadas es la del gran templo de Amón* en Tebas, en el Alto Egipto. En Palestina no han subsistido sobre la superficie ruinas de templos de la época prerromana, pero algunos de épocas anteriores se han podido desenterrar. Ponen de manifiesto que la mayoría de los templos anteriores a la invasión israelita estaban constituidos por 3 habitaciones principales:
A. Una antesala por donde tenía que pasar el adorador o el sacerdote antes de entrar.
B. El santuario donde se presentaban los sacrificios, se oraba o llevaban a cabo otros deberes religiosos.
C. Y más adentro, generalmente
en un sitio más elevado, el lugar santísimo con un pedestal sobre
el cual estaba la imagen del dios. El templo a Dagón, en Asdod, adonde
los filisteos llevaron el arca de Dios (1 S. 5:2-4), probablemente tenía
una estructura semejante a las que se han desenterrado en Bet-seán (para
los planos véase la fig 490). El templo del dios Berit en Siquem (Jue
9:46), que ha sido excavado, era similar en diseño al que acabamos de
describir, y el templo de Baal, en Samaria (2 R. 10:21), no debe de haber sido
diferente de los que se han podido excavar en diversos lugares de Palestina
y Siria.
Aunque el AT dice muy poco acerca de los
templos paganos de Canaán, nos da una descripción detallada del
templo de Salomón y del templo ideal de la visión de Ezequiel,
y también alguna información en cuanto al de Zorobabel. El de
Herodes, escenario del ministerio de Cristo, aparece descripto en forma detallada
en los escritos de Josefo y en la Mishná.