Notas de crítica textual en Biblias de estudio
Por Roger L. Omanson

Las ramas de los estudios bíblicos que se conoce como crítica textual es un campo de estudio muy especializado. Los críticos textuales, es decir, aquellas personas que se dedican a determinar el texto de los escritos bíblicos originales, deben tener conocimiento de varias lenguas antiguas, de los manuscritos antiguos, de las formas en que los escribas copiaban esos manuscritos y de la historia antigua de la iglesia. También deben comprender a fondo, por supuesto, los textos bíblicos mismos. No son muchos los expertos en Nuevo Testamento que poseen este conocimiento especializado, y son pocos los traductores que han tenido la oportunidad de estudiar estos temas. La realidad, sin embargo, es que los traductores de la Biblia deben tomar decisiones sobre asuntos textuales cada día.
El problema que enfrentan los editores del Antiguo Testamento hebreo y del Nuevo Testamento griego es que muchos de los manuscritos bíblicos en los idiomas originales y muchas de las traducciones antiguas a otras lenguas no siempre concuerdan. Los críticos textuales difieren sinceramente entre sí sobre cuáles manuscritos conservan el texto original de ciertos versículos.
Por tanto, muchas veces las distintas ediciones impresas de los textos hebreo y griego no concuerdan entre sí en términos de ortografía, puntuación o división en párrafos, ni en determinadas palabras que incluyen u omiten.
Los traductores, que deben basarse en ediciones impresas de las lenguas originales para traducir a los idiomas vernáculos, muchas veces no concuerdan sobre cuál edición erudita del texto hebreo o griego deben utilizar. Hoy día, sin embargo, casi todos los traductores en todo el mundo se basan en la cuarta edición de la Biblia Hebraica Stuttgartensia para traducir el Antiguo Testamento (publicada en partes entre 1967-1977 por la Sociedad Bíblica de Alemania), y la cuarta edición del texto del Nuevo Testamento Griego de las Sociedades Bíblicas Unidas (la primera edición fue publicada en 1966 y la cuarta en 1993). Aun así, muchas veces los traductores prefieren no seguir la redacción de esos textos en algunos versículos. Deciden más bien utilizar alguna de las variantes textuales que aparecen en el aparato crítico. Una variante textual es un texto distinto del que se ha imprimido, pero que aparece en otros manuscritos que no fueron preferidos por los editores. El aparato crítico es un listado que se coloca al pie de la página, donde se incluyen las distintas variantes textuales con indicación de la lista de los principales manuscritos antiguos que respaldan cada una de esas variantes.
Muchos traductores a idiomas indígenas que no poseen el suficiente conocimiento del hebreo o del griego bíblicos como para utilizar las ediciones impresas de los textos bíblicos en sus idiomas originales, fundamentan sus traducciones en las versiones Reina-Valera Revisada (RVR), Dios Habla Hoy (DHH), Biblia de las Américas (BA), Biblia de Jerusalén (BJ) y otras versiones en castellano. Estos traductores descubren muy pronto que esas versiones no siempre concuerdan entre sí. Los traductores de esas versiones en castellano han utilizado ediciones distintas del texto impreso, o bien, disienten con el texto que han publicado los editores. Compárense, por ejemplo, las siguientes seis traducciones de 1 Samuel 13.1, todas distintas entre sí:
(1) La BJ omite ese versículo por completo.
(2) La BA dice: «Saúl tenía treinta años cuando comenzó a reinar, y reinó cuarenta y dos años sobre Israel».
(3) La DHH dice: «Saúl era mayor de edad cuando empezó a reinar en Israel; y cuando llevaba ya algunos años reinando,...».
(4) La RVR reza: «Había ya reinado Saúl un año; y cuando hubo reinado dos años sobre Israel,...».
(5) La NBE (Nueva Biblia Española) dice: «Saúl tenía... años cuando empezó a reinar, y reinó sobre Israel veintidós años».
(6) El LPD (Libro del Pueblo de Dios) afirma: «Saúl tenía... años cuando comenzó a reinar, y reinó... años sobre Israel».
No hay forma de soslayar el problema. Los traductores pueden optar por seguir una única versión en castellano –la DHH por ejemplo–, en vez de comparar varias versiones distintas. Pero en ciertos versículos, las versiones modernas indican en notas de pie de página que existen variantes en otros manuscritos antiguos.
 
El problema debe ser encarado y los traductores deben ser honestos con los cristianos devotos que leerán las nuevas traducciones. Los manuscritos antiguos en hebreo y griego no concuerdan en algunas ocasiones, y hoy día no siempre podemos estar seguros de lo que escribieron los autores originales. Pero, ¿cuáles variantes de los manuscritos antiguos deben tenerse en cuenta en las traducciones modernas a idiomas vernáculos? Esto nos lleva a darle un breve vistazo a las Biblias de Estudio en castellano.
Notas de crítica textual en Biblias de Estudio
Tanto la Biblia Hebraica Stuttgartensia como el Nuevo Testamento Griego de las Sociedades Bíblicas Unidas poseen un aparato crítico, que lista los lugares donde ocurren variantes textuales en los manuscritos antiguos. Para los traductores que no pueden trabajar a partir de estas ediciones impresas de los textos griego y hebreo, una buena Biblia de Estudio les resulta útil para comprender las diferencias textuales de las versiones en castellano.
Sugerencias para escribir notas sobre las variantes textuales de los manuscritos antiguos
No todas las variantes textuales son de importancia en cuanto al significado de un texto. Las variantes insignificantes no deben mencionarse en las notas. Los lectores no tienen por qué enterarse, por ejemplo, de que algunos manuscritos de Romanos 1.1 dicen: «Pablo, siervo de Jesucristo», mientras que otros dicen: «Pablo, siervo de Cristo Jesús».
Sin embargo, una buena Biblia de Estudio debe hacer del conocimiento del lector aquellas diferencias textuales que representen alguno de los siguientes casos:
(1) Cuando la diferencia de texto modifica significativamente el sentido;
(2) cuando las principales versiones que se utilizan en una determinada región se han basado en distintas variantes textuales, sobre todo si se trata de pasajes muy conocidos; y
(3) cuando hay variantes textuales en pasajes que tienen importancia teológica para las iglesias que vayan a usar esa traducción. Veamos algunas Biblias de Estudio desde la perspectiva de estos tres puntos.
Cuando la diferencia modifica significativamente el sentido
(a) Hechos 8.37 dice: «Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios». Este versículo, que puede encontrarse en la RVR y la BA, no aparece en la BJ, la NBE, la DHH ni en el LPD.
Respecto de este caso, algunas Biblias de Estudio le informan al lector que los manuscritos más antiguos no contienen el versículo (BJ, LPD, NBE, BA y DHH). Otras Biblias de Estudio aportan información adicional, diciéndole al lector que el versículo 37 fue una adición que se inspiró en la liturgia bautismal de la iglesia (BJ y LPD).
(b) Mateo 24.36 reza: «En cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni aun los ángeles del cielo, ni el Hijo. Solamente lo sabe el Padre». Algunos manuscritos antiguos omiten las palabras «ni el Hijo» y algunas Biblias de Estudio informan al lector al respecto. La VPEE, por ejemplo, dice: «Algunos mss. omiten ni el Hijo (frase que se conserva en Mc 13.32)». Otras versiones no dicen nada del problema textual (NBE, LPD, BA). La BJ no solo indica que algunos manuscritos omiten esas palabras, sino que también comenta que la razón de la omisión fue sin duda, «escrúpulo teológico». Es decir, alguno de los primeros copistas cristianos consideró que era poco probable que el mismo Jesús no supiera cuándo habría de ocurrir ese acontecimiento.
Cuando versiones de amplio uso difieren en pasajes muy conocidos
El final del Padrenuestro en Mateo 6.9-13 existe en dos formas distintas. La más larga, utilizada en la RVR y la BA, concluye con las palabras: «Porque tuyo es el reino y el poder y la gloria para siempre jamás. Amén». La versión más corta, utilizada por la BJ, la NBE, el LPD y la DHH, no incluye estas palabras. La BA pone en una nota que esas palabras: «No aparecen en los mss. más antiguos». Ni la NBE ni el LPD incluyen una nota. Puesto que esta oración en su versión más larga es muy conocida en la adoración de la iglesia, las Biblias de Estudio deben incluir una nota sobre el versículo. La BJ comenta que esas palabras adicionales fueron añadidas por «influencia litúrgica». En forma similar, la DHH indica: «Esta es una doxología o alabanza que parece haber sido agregada como fórmula litúrgica por la iglesia durante los primeros siglos, modelada sobre oraciones como la de David en 1 Cr 29.10-13».
Cuando las diferencias tienen importancia teológica para las denominaciones que usan la traducción
Algunos manuscritos de Marcos 1.1 no incluyen las palabras «hijo de Dios» al final del versículo. Algunas versiones las han omitido. La razón no es que los traductores no acepten que Jesús sea el hijo de Dios, sino más bien que consideran que esas palabras fueron una adición teológica tardía al texto de algunos manuscritos. Son pocas las Biblias de Estudio que incluyen una nota sobre esta variante textual. La DHH dice: «Esta frase hace falta en algunos mss. griegos». La nota en la BA dice: «Muchos mss. no incluyen Hijo de Dios». La brevísima nota en la BJ se limita solo a decir: «Om.: “Hijo de Dios”».
Los ejemplos anteriores ilustran la coherencia de las versiones mencionadas. La RVR no contiene notas sobre problemas textuales, y el LPD incluye muy pocas notas textuales. Ni la RVR ni el LPD les brindan a los traductores ayuda suficiente sobre asuntos de crítica textual. Identifican muy pocos de los principales problemas textuales del Antiguo y Nuevo Testamentos. La BA identifica algunas de las variantes más importantes, pero sus notas rara vez le ayudan al lector a comprender la razón por la que ciertas palabras o versículos fueron añadidos u omitidos. La VPEE y la BJ son de gran utilidad para identificar las variantes principales, y la BJ es particularmente coherente al sugerir las razones probables que tuvieron los antiguos escribas para efectuar cambios.
Sugerencias para hacer comentarios de crítica textual en las introducciones
En algunos idiomas, los traductores han decidido incluir alguna explicación en la introducción general (a la traducción) para darles a conocer a los lectores las decisiones textuales que han tomado. Explican, además, el significado de las expresiones que usan para presentar las notas textuales –tales como «algunos manuscritos antiguos omiten»– y describen brevemente la transmisión de los textos antiguos.
Una introducción al texto del Antiguo Testamento podría decir algo como lo siguiente:
[Comentarios de muestra para el Antiguo Testamento] El Antiguo Testamento es un conjunto de documentos escritos en distintas épocas, que van desde el siglo doce hasta el siglo dos antes de Cristo. Los libros están escritos en hebreo, a excepción de algunas breves partes de Esdras, Jeremías y Daniel, que fueron escritas en arameo. Esta lengua está estrechamente relacionada con el hebreo.
Cuando los ejércitos romanos destruyeron Jerusalén en el año 70 después de Cristo, la mayoría de los manuscritos del Antiguo Testamento fue destruida. Muy poco después, los líderes religiosos judíos empezaron a trabajar para asegurarse de que todas las copias de la Biblia hebrea concordaran en su redacción. Este texto estandarizado se conoce como el texto masorético o «tradicional». Este texto masorético es el texto hebreo que han utilizado los traductores de la Biblia al castellano. Es también el texto que sirve de base para esta traducción del Antiguo Testamento al [lenguaje vernáculo en cuestión].
Pese al cuidado que pusieron los copistas judíos al copiar a mano los manuscritos del texto masorético, cometieron algunos errores. Afortunadamente, aparte de los manuscritos de la tradición masoreta existen manuscritos del Antiguo Testamento en algunas otras formas y en traducciones a varias lenguas.
Hay dos formas importantes del texto hebreo además de la tradición masorética. Una es el texto samaritano; la otra, los Rollos del Mar Muerto, también llamados Rollos de Qumrán.
El texto samaritano contiene solo el Pentateuco (Génesis a Deuteronomio). Los manuscritos más antiguos que existen del texto samaritano fueron copiados en el siglo once después de Cristo.
Los Rollos del Mar Muerto, que fueron descubiertos en 1947 y los años siguientes, son manuscritos hebreos que se copiaron alrededor del tiempo de Jesús y son casi mil años más antiguos que los manuscritos que existen del texto masorético.
Además del texto masorético y de los Rollos del Mar Muerto existen manuscritos en griego. Son traducciones hechas en Egipto, en los siglos tres y dos antes de Cristo, con base en manuscritos hebreos. Esta traducción griega se conoce como la Septuaginta.
Algunas veces, cuando el texto masorético pareciera contener un error, los traductores encuentran lo que probablemente haya sido el texto hebreo original ya sea en el texto samaritano, en los Rollos del Mar Muerto o en la Septuaginta, o en una combinación de todos estos textos.
Cuando esta traducción al [...] utiliza como base algunos de estos otros textos en vez del texto masorético, se le indicará al lector con una nota de pie de página cuáles textos se han utilizado en la traducción.
Cuando ni el texto masorético ni ninguno de los otros textos mencionados parecen contener la redacción correcta [original], en una nota debe indicarse que las palabras de la traducción son traducción probable.
[Comentarios de muestra para el Nuevo Testamento] Una introducción al Nuevo Testamento puede incluir una declaración tal como la que sigue:
A diferencia del Antiguo Testamento, que fue escrito en hebreo (y una pequeña porción en arameo), todos los escritores del Nuevo Testamento escribieron en griego. Estos escritores escribieron en la segunda parte del primer siglo después de Cristo. A lo largo de los siguientes siglos, los copistas hicieron a mano miles de copias de los libros del Nuevo Testamento.
Los cristianos que hablaban siríaco, copto, latín y otros idiomas no tardaron en traducir el Nuevo Testamento griego a sus propias lenguas. Al copiar a mano los manuscritos griegos y luego los manuscritos traducidos a otros idiomas, a veces lo hicieron en forma incorrecta, dejando letras y palabras por fuera, escribiendo la palabra equivocada, o añadiendo palabras para aclarar el sentido o para que un evangelio concordara con alguno de los otros tres.
La mayoría de los eruditos de la Biblia admite que la versión Reina-Valera del Nuevo Testamento, que fue publicada por primera vez en el siglo dieciséis, se basó en manuscritos griegos que contenían variantes introducidas a lo largo de catorce siglos, al hacer repetidas copias de manuscritos. Desde la época en que se tradujo la versión Reina-Valera, se han descubierto manuscritos perdidos del Nuevo Testamento que ni Reina ni Valera conocían. Esos manuscritos son muchos siglos más antiguos que aquellos en los que se fundamenta la Reina-Valera y contienen menos errores de los copistas.
Por ejemplo, en Lucas 2.43 los manuscritos más antiguos dicen «sus padres». Algunos copistas, en su deseo de afirmar el nacimiento virginal, cambiaron esas palabras por «José y su madre». La Reina-Valera está basada en manuscritos que contienen este cambio.
Esta traducción del Nuevo Testamento al [...] se basa en estos manuscritos más antiguos, que según los eruditos son los que más exactamente representan hoy día los escritos originales que no poseemos ya. [El presente artículo fue tomado de la revista Traducción de la Biblia, de las Sociedades Bíblicas Unidas, Volumen 5, número 1 de 1995]