La Biblia de la Jihad
Lo que dejó bien en claro la catástrofe del 11 de septiembre fue que los grupos de fanáticos responsables de tales actos terroristas no se conformarán con perpetrar ataques convencionales que requieran mínima tecnología. La idea parece ser la de comenzar una escalada terrorista en la que se usarán armas bacteriológicas, químicas y, sin duda, alguna bombas cargadas con material radioactivo, por no mencionar los posibles ataques informáticos. Para llevar adelante dichos golpes, las redes del terror han reclutado y entrenado dos tipos de agentes. El primero de ellos es débil psicológica e intelectualmente, y es usado para realizar ataques "clásicos", como los coches-bomba, secuestros y asesinatos. Quienes son reclutados para el otro tipo de tareas poseen un perfil más fuerte y se los denomina la brigada de Dios. Provienen de campos de entrenamiento en Afganistán y están destinados a operaciones suicidas o de bioterrorismo.
Los miembros de esta brigada poseen un manual de instrucciones, la Enciclopedia de la Jihad, escrita en árabe y que cuenta con 11 volúmenes. Su prefacio contiene elogiosas palabras para con Osama Bin Laden y detalles acerca de las prácticas terroristas y de la guerrilla urbana. Hay también una versión en CD-ROM. Uno de los tomos incluye datos sobre cómo entrampar sobres de correo con explosivos C4, y como transformar la puerta de un edificio de departamentos, o un paquete de cigarrillos, o un televisor o un sofá en un artefacto mortal. Uno de los volúmenes más secretos de la colección, publicado en pequeñas series, trata acerca del terrorismo químico y biológico.
Según el al representante egipcio en Londres de Refaei Ahmed Taha, cabeza del grupo Al-Gama'a al-Islamiya, responsable de los ataques terroristas en Luxor en 1997, la cúpula de Al-Qaeda debatió acaloradamente la última primavera sobre si se debía comenzar a utilizar armas biológicas y químicas. Según dice el asociado de Taha, éste se opuso a tal utilización, argumentando que este tipo de armas incontrolables movilizarían a la opinión internacional en contra de los militantes islámicos. Eso, mantuvo, transformaría la reputación de los defensores del fundamentalismo islámico y la causa árabe -una imagen que Al-Qaeda ha cultivado al idolizar a los niños mártires de Palestina e Irak- en criminales contra de la humanidad. El debate, según una fuente londinense, fue ganado por la rama más violenta de la organización.
Por muchos años, los investigadores antiterroristas europeos han tenido en su poder evidencia de que estos fanáticos estaban preparando nuevas formas de terrorismo. En mayo de 1997, un extremista argelino en Londres fue arrestado con un trabajo científico sobre botulismo. Durante el desmantelamiento de una red extremista islámica en Bélgica, en 1998, la policía encontró en uno de los documentos de los líderes detalles sobre la utilización militar de la toxina del botulismo en forma de aerosol. Los agentes de bin Laden arrestados en Bruselas después de los ataques del 11 de septiembre eran conocidos de los que fueron arrestados en el raid de 1998.
Los argelinos que se entrenaron en Afganistán y que fueron aprehendidos en EE.UU. y Francia han confesado durante los interrogatorios que el entrenamiento en el uso de armas químicas y biológicas ha sido parte del estricto régimen en las bases de instrucción afganas. Un veterano de dichos centros de entrenamiento de Bin Laden ha indicado que no solamente animales sino también seres humanos ha sido empleados en las prácticas con dichas armas. Así, cuando comenzaron a escasear los voluntarios para dichos experimentos, otros fueron forzados a ocupar su lugar. La misma fuente asegura que varias personas han muerto en el centro de entrenamiento Tora Bora, cerca de Jalalabad, a consecuencia de dichas pruebas.
Durante los interrogatorios, los agentes de Al-Qaeda que fueron capturados han dicho que otras de estas pruebas han sido llevadas a cabo en el campamento de entrenamiento de suicidas de Khalid Bin Waleed, en Khos, Afganistán. El principal centro de preparación, aseguran, está situado en Darunta, cerca de Jalalabad, y está bajo el comando del egipcio Midhat Mursi, cuyo alias es Abu Khabab. De Mursi se dice que ha reunido una unidad comando especial, y que para ello se ha nutrido del Movimiento Islámico de Uzbekistán. Una fuente egipcia cercana a la red de bin Laden ha indicado que los agentes de Mursi se las han ingeniado para almacenar substancias peligrosas en Asia y posiblemente Europa también. El terrorismo químico es también una prioridad para Al-Qaeda. Durante la guerra de Bosnia, los acólitos de Bin Laden activamente reclutaron ingenieros y técnicos de laboratorio que habían trabajado en una fábrica de Sarajevo que producía armas químicas.
El pretendido uso que se le puede dar a dichas armas ha quedado bien claro en la Enciclopedia de la Jihad. El libro detalla cómo hacer buen uso del sistema de aire acondicionado de los edificios en ataques químicos y biológicos. A los agentes se los insta a "envenenar los suministros médicos" y a usar jeringas para contaminar las provisiones. Durante la intervención de las líneas telefónicas de los sospechosos de formar parte de Al-Qaeda se escuchó la frase "golpear al FBI", en un contexto que no parecía consistente con la agencia de policía; finalmente los investigadores se dieron cuenta que se trataba de la "industria de los alimentos y bebidas" (FBI por sus siglas en inglés).
El objetivo que tiene la utilización de este tipo de armas es traumatizar
a la población civil para poner a los gobiernos bajo una presión
insostenible y sin precedente, capaz de derrocarlos. ¿Es eso un objetivo
poco realista? Probablemente, pero su irracionalidad está perfectamente
en línea con la locura que parece comandar a bin Laden y a sus socios
en el terrorismo.