Las Estigmas, parte III

 

Oh, mis hermanos, si nuestro mensaje es débil, si nuestro mensaje es anémico, si nuestro mensaje es sin poder, estéril y sin fruto, es por culpa de nuestra falta de amor, de interés y de sacrificio por la causa que decimos amar. Falta de celo en el corazón, falta de espíritu de sacrificio. Quizás mi hermano, hace falta, derramar un poco más de lágrimas, sufrir un poquito más por este evangelio que decimos que es tan hermoso, el evangelio de la cruz de Cristo. Pero donde está tu cruz mi hermano ? Cristo dijo: el que no esté dispuesto a tomar su cruz y venir en pos de mi no puede ser mi discípulo. Que lindo es poner una cruz y adornarla. Pero este evangelio que amamos, es el evangelio de la cruz.

Oh, mis hermanos, recuerdo cuando hace algún tiempo atrás me invitaron al día de la hermandad, en El Salvador. Esos hermanos, ese celo, predicando el evangelio en el medio de las balas. Saben Uds. hermanos lo que es el primer anciano y los hermanos que dan estudios bíblicos en la Iglesia, me contaron, nadie me lo contó de boca de otro, sino directamente de ellos, pastor como aquí a la puesta del sol hay toque de queda y no se puede salir, cuando nosotros queremos dar estudios bíblicos, como trabajamos durante el día y salimos como a las cuatro o cuatro y media de la tarde, corremos rápido a la casa de la gente a la cual le vamos dar estudios bíblicos, y los demás que quieren escuchar, vienen a esa casa a escuchar. Y comenzamos a estudiar la Biblia. Pero como se pone el sol, no podemos regresar a nuestros hogares, porque nadie osaría salir a la calle de noche, en toque de queda, lo pueden matar a uno. Así es que en la casa donde damos el estudio bíblico, allí de la puerta para dentro todo es cama. Allí dormimos y de allí nos vamos al trabajo. Eso es estar dispuesto a trabajar por el Señor Jesús. Y hay hermanos aquí que dicen, ay pero es que New York es tan terrible! Yo no animaría a salir a la calle. Yo ir a tocar una de esas puertas, uy, quién sabe quien le va a salir detrás de la puerta. No será hermanos, que nos falta un poquito más de espíritu de sacrificio y de amor por las almas que perecen ? Allá en El Salvador, en ese día de la hermandad, vino una hermana. Ella esperó. Había tanta gente que quería saludarme a la salida. Esa reunión se hizo en el gran Palacio de Deportes. Había más de 15.000 hermanos adventistas reunidos. La reunión más grande en la que me ha tocado predicar a mi. Y saben Uds. que después de saludar a mucha gente, y conocer muchos hermanos hermosos en Cristo Jesús, esa hermana me estaba esperando. Y cuando toda la gente pasó, ella humildemente se me acercó y me dijo: Pr. Gambeta, Ud. va para El Cadez, verdad ? Si hermana, se le ofrece algo ? Mire, es que yo tengo a mi hijo allá. Ud. lo conoce verdad ? El está estudiando teología. Mire pastor, yo quiero, si Ud. es tan amable, que me lleve este paquetito. Son unas zapatillas para mi hijo. No le pude conseguir todo lo que él me pidió. Pero llévelo aunque sea esto. Ud. sabe, yo soy una madre sola. No tengo esposo. Tengo que trabajar. Cocino pupusas. Las vendo en el mercado. Plancho la ropa, zurzo, lavo ropa, remiendo, limpio casas, para que mi hijo pueda estudiar. Pero tengo a mi hijo preparándose para el ministerio de Cristo. A mi no me importa el sufrimiento que tenga que pasar. Y diciendo eso me extendió la mano. Y yo noté que tenía unas bandas. Las manos vendadas. Y le dije, y hermana, y eso. Y se puso muy avergonzada y agachando la cabeza me dijo, Ud. sabe pastor, estaba cocinando pupusas y el aceite caliente y me salpiqué las manos. Pero esto no es nada con tal de que mi hijo pueda estudiar. Cuando yo entregué esas zapatillas, le dije a este muchacho, respeta esas manos de tu madre, besas esas manos de tu madre, que llevan las marcas del Señor Jesús. Respeta al Señor Jesús que te compró con Su sangre, porque esa madre que tienes vale oro. Oh, mis hermanos, cuantos jóvenes no saben apreciar el sacrificio de sus padres para que estudien. Recuerdo una hermana allá en Los Ángeles, yo quería que todos los niños estuvieran de la Iglesia estuvieran en la Escuela Adventista. Y la fui a visitar. Tenía dos hijos. Le dije, hermana, por que no pone Ud. a sus hijos en la Escuela Adventista ? Y me dice, ay pastor, mire si tengo aquí la Escuela Pública en frente de la casa! Cerquita, solo cruzan allí! No tengo que pagar Bus. La Escuela Adventista está tan lejos! Y sabe que, pastor ? Es gratis! Hace un año atrás volví. Demasiado tarde. Para que llorar después hermanos. Pastor Gambeta, visite a mi hijo que está en la Correccional. Lo tienen allí hace un año y medio. Y yo con el dolor del alma le dije, hermana si pudiera yo lo visitaría. Pero cómo quería decirle, recuerdo sus palabras hermana, cuando le supliqué que ponga a su hijo en la Escuela Adventista, y Ud. fue la que me dijo, pero no, si la Escuela pública es gratis. Mire donde está su hijo hoy en día. Oh hermanos, no importa que tengamos que sacrificarnos. Pongamos nuestro sacrificio donde vale la pena. Yo no se de Uds. hermanos, pero yo le he prometido al Señor que por Su gracia, voy a ponerme de parte suya y sacrificarme por Su obra y por Su evangelio. De que sirve que le demos a nuestros hijos carro nuevo, y departamento nuevo, y televisión en colores, y vacaciones en Florida, y ropa de la moda, si no tenemos para ponerlos en la Escuela Adventista. Si no tenemos para sacrificarnos y poner nuestros hijos donde está dependiendo su salvación presente y eterna, mis hermanos. Ah esta ciudad de New York está terrible. Cuidado con sus hijos hermanos. Cuidado. Hagan todo el sacrificio que Uds. puedan hacer, mientras todavía hay tiempo para salvarlos. No escatimen ningún esfuerzo porque el dividendo es eterno mis hermanos. No estamos hablando de cosas materiales. Estamos hablando de la salvación eterna de sus hijos.

Dios determinó en Su amor y en Su sabiduría que la Iglesia sufra. Sin problemas, sin sacrificios, sin privaciones, la Iglesia pierde su poder. Pierde su celo y la capacidad para convertir los corazones. Por que hay poca colaboración ? Por que, mis hermanos, hay poco celo por los que se pierden ? Por que hay tan poco amor por los hermanos que se alejan de la Iglesia, que no hay quien los vaya a buscar ? Por que no amamos más a los que mueren sin Cristo ? Por que en esta ciudad tan corrupta, nosotros que tenemos la luz del evangelio, no comenzamos a poner con nuestras palabras los hechos. Si decimos amar a esta Iglesia, por la cual sus pioneros se sacrificaron. Oh si yo les contara historias de los pioneros. El Pr. James White doblándose el lomo para conseguir dinerito, poniendo los durmientes aquí en Boston, trabajando fuera, cortando en el campo, para conseguir dinero para poder publicar el periódico Adventista. Si les contara del Pr. Bates, que gastó sus últimos cinco chelines para imprimir el libro sobre la verdad del Sábado, y cuando volvió a su casa su esposa le dijo, compraste la harina que te pedí ? El pastor le dijo, el Señor proveerá. Oh mis hermanos, es ese espíritu de devoción, de sacrificio lo que necesita esta Iglesia otra vez, para terminar este evangelio que amamos. Si queremos salvar nuestra propia vida, de perder ese primer amor y así perder el cielo y la vida eterna, comencemos a entregarnos de lleno por la causa de Dios. Comencemos a sacrificarnos por esta Iglesia que decimos amar. Este evangelio no comenzó a ser predicado sin sufrimientos, sin privaciones, sin sacrificios y no se va a terminar de predicar sin privaciones, sin sufrimientos y sin sacrificios. Si yo quiero ver esta Iglesia triunfar, es hora de que comience a sacrificarme por ella.

Si mis hermanos, si no lo siento, no puedo desempeñar bien mi papel. Yo soy igual en el ministerio. Si no lo siento, entonces no puedo desempeñar mi parte. Si no me cuesta sacrificio, no vale la pena. Es un ministerio barato. De que vale la pena mis hermanos, si no tenemos que sufrir por el Señor Jesús ? Ah que el ministerio es sacrificado, que no hay horas para el pastor, que tiene a veces que dejar a su familia sola y viajar lejos, que no tiene día libre, que a cualquier hora lo llaman, que tiene que dejar su buena casa para irse a otro lugar lejos y a cada rato estarlo moviendo. Y si no fuese así, de que valdría la pena mis hermanos ? Claro que es verdad que tenemos que sacrificarnos, pero si no cuesta, entonces no vale la pena. Es barato. Un pastor no puede conformarse con ser un pastor mediocre! O será todo, o mejor no es nada mis hermanos!

Yo quiero consumirme por mi Salvador. Yo quiero gastarme y ser gastado como el Pr. Andrews. Quiero dedicar en esta hora todo lo que tengo. Todo lo que soy. Todo mi tiempo para Su obra. Mi vida entera. Yo quiero llevar en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús.

Me permiten una historia más ? Una historia cortita. Una hermana con lágrimas en los ojos me dijo, pastor por que no llegaron antes ? Dieciocho años viví frente a una Iglesia Adventista. Nunca nadie me invitó. Yo desde mi casa veía a los hermanos venir los Sábados. Y me preguntaba, qué harán allí adentro ? Pero nunca me animé a ir sola. Dieciocho años. Hoy mis hijos están grandes. Ya no quisieron aceptar el evangelio. Hace dieciocho años que me gozaría en la salvación. Hace dieciocho años que estaría trabajando por la salvación de las almas. Por que pastor, no llegaron antes a mi casa ? Que sucede mis hermanos ? Que es lo que sucede con nosotros ? Como puede un hombre sacrificarse sin comer, sin dormir, para predicar un evangelio a aquellos que no lo conocen. Y nosotros que tenemos ese mismo evangelio, estar sentados en la Iglesia, sin importarnos que en esta noche morirán almas sin conocer al Señor Jesús. Que es lo que está pasando mis hermanos con nuestra Iglesia ? Qué sucede ? Por qué es que tan pocos responden al llamado del ministerio ? Por qué es que tan pocos jóvenes se van a preparar como ministros ? Por qué es que las carreras de computación y de programación, y un montón de otras, están llenas de jóvenes adventistas, pero no hay jóvenes para estudiar en el ministerio. Qué es lo que está pasando mis hermanos? Cuándo vamos a terminar el evangelio de esta manera, cuando ? Donde están sus hijos hermanos ? Adonde están los que debieran estar aquí en esta hora ? Qué está sucediendo con nuestra Iglesia ?

Cuando pedimos ayuda para venir a hacer algo en la Iglesia, siempre el mismo puñadito de hermanos! Qué sucede ? Cuando pedimos ayudantes para traer a las visitas en carro a las Conferencias, ah no, yo no saco mi carro con esta nieve! Y si choco, quien me paga ? Cuando hay una reunión, y comienza a caer la nieve, cuantos llegan ? Cuando pedimos que necesitamos voluntarios para hacer un trabajo en la Iglesia, cuantos, mis hermanos, cuantos ? Qué está pasando con el fervor y el celo por el evangelio que decimos amar? Qué es lo que sucede mis hermanos ? Qué sucede ? No deseamos sufrir por Cristo! Preferimos la comodidad. Preferimos estar tranquilos. Es más fácil. No tenemos que preocuparnos. Es mejor ni mirar las noticias, para no ver los que se mueren cada día sin Cristo y sin Dios y sin esperanza en el mundo.

Es mejor no ir a meternos en esos edificios de departamentos, porque quien sabe que nos puede pasar allá. Claro, es mucho más fácil quedarnos encerrados en la casa, con la alarma puesta y la calefacción prendida. Y las almas por las cuales Cristo murió ? Acaso Cristo no dejó las comodidades del Cielo, para venir a este mundo negro, sucio y frío del pecado, sabiendo que aquí lo iban a vituperar, se iban a burlar de El, le iban a escupir el rostro, lo iban a bofetear, le iban a poner una cruz, y le iban a atravesar sus manos y sus pies. Pero estuvo dispuesto a dejarlo todo, para salvarte a ti y para salvarme a mi!

Por que sacrificamos tan poco de nuestros medios, para predicar este evangelio. Por que cuando viene la campaña del Centinela, el pastor tiene que decir, hermanos hagan suscripciones que no hemos alcanzado el blanco. Por que cuando viene la campaña de la Recolección, tienen que estar hablando desde aquí adelante, hermanos, por favor, no importa que haga frío, salgamos, que hay que hacer la obra del Señor. Por qué ? Por qué ? Por qué ? Donde está el amor por las almas que perecen ? Donde está el amor por el evangelio ? Por que hasta el Diezmo, que ni siquiera es nuestro, lo damos a regañadientes ? Por que ni siquiera las ofrendas las ponemos en el altar del servicio ? Porque si vamos a nuestras casas, hay televisor nuevo, hay equipo de sonido, hay vídeo. Hay todo lo demás, pero no hay para dar la ofrenda para las misiones. Cuando piden una ofrenda misionera, que el terremoto de El Salvador, son centavos los que se recogen. Como es eso hermano ? Cuando nuestros pioneros dieron su vida, el sueldo entero, no se animaban a coger un dinerito para comer ellos, por esta causa que amaban. Qué es lo que sucede hermanos con esta Iglesia nuestra ? Qué es lo que sucede ? Las marcas del Señor Jesús son la prueba de quien pertenecemos! Si no tienes marcas de Cristo, entonces no eres de El. Si no te has sacrificado por este evangelio de salvación, entonces por que te llamas Su discípulo ? Entonces por que llevas el nombre de cristiano, si no llevas la cruz de Cristo ?

Las marcas del Señor Jesús son para mostrar el sacrificio que estamos dispuestos a hacer. Eso es lo que significa llevar en nuestro cuerpo, las marcas del Señor Jesús. Y yo estoy dispuesto a consumirme, a gastarme y a gastar todo lo que tengo por la causa del evangelio. Mis hermanos, yo quiero que este pasaje, pueda ser una realidad en mi vida. Cuando tu vuelvas a leer este texto alguna vez, te vas a acordar de este sermón. "De aquí en adelante nadie me cause molestias, porque yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús".

Te pregunto en esta hora, estás dispuesto a hacer de eso una realidad en tu vida ? Cuántos de los que están aquí, de corazón, quieren decirle al Señor: Señor perdóname. Señor perdóname, porque de verdad yo no he vivido como debiera vivir por ti. He tomado este evangelio demasiado fácil. Perdóname. Ayúdame, de hoy en adelante, a sacrificarme por ti. A poner todo mi tiempo, todos mis talentos, mis dones, mi dinero, todo lo que tu me des, para predicar este evangelio. Si al fin y al cabo, esto todo lo que importa. Este mundo se va a hundir. Si hermanos, la ciudad de New York, está escrito, va a ser arrasada por las olas del mar y se va a hundir en el Atlántico. La ciudad de Los Ángeles, todo esto va a ser destruido cuando venga el Señor. De que sirve todo lo que tengamos aquí, si no tenemos para la causa del Señor ?

Cuántos en esta hora, quieren decirle, Señor, por Tu gracia, imprime en mi vida las marcas del Señor Jesús. Amén. Amén. Que el Señor les bendiga. Amén...

Sermón del Pr. Hugo Gambeta