Jonás, el evangelista sorprendente

PARA MEMORIZAR

“Así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié” (Isaías 55:11).


UN VISTAZO A LA SEMANA:

¿Cuál fue la esencia del mensaje de Jonás? ¿Qué es lo que el mensaje de Jonás no dijo? ¿Cuánto tiempo se le dio al pueblo antes de que cayera el castigo? ¿De qué modo respondió la gente? ¿Cómo reaccionó el rey? ¿De qué maneras sus actos revelan el vínculo entre la fe y las obras? ¿Qué lección podemos aprender de la experiencia de los ninivitas, como iglesia, acerca de la fe, el arrepentimiento y la obediencia?

JONÁS LLEGÓ A NÍNIVE, capital de Asiria. Valientemente proclamó el anuncio que Dios le había dado. Lo que ocurrió en la ciudad de Nínive es notable. Encontramos un cuadro de verdadero arrepentimiento y de un pueblo que no esperaríamos que se arrepintiera. De hecho, su arrepentimiento excede por lejos cualquier cosa que hayamos visto en el libro de Jonás hasta ahora.

¿Qué razones existieron para este cambio? El texto realmente no lo dice. Cuando consideramos que la conversión es personal, y con frecuencia es rara, que toda una ciudad de paganos haya tenido tal experiencia es algo sorprendente. Sin duda aquí, como en otros relatos bíblicos, faltan muchos detalles; por eso no nos queda otra opción que valernos sólo de los que tenemos, y esto es suficiente para darnos otro panorama del amor de Dios lleno de gracia hacia los pecadores.

La Pluma Inspirada

Nos hallamos al borde del mundo eterno. Ya han comenzado a caer los juicios de Dios sobre los habitantes de la tierra. Dios envía estos juicios para que los seres humanos despierten. El tiene un propósito para cada cosa que permite que suceda en nuestro mundo, y desea que estemos tan identificados con las cosas espirituales que seamos capaces de percibir su intervención en los acontecimientos que eran tan raros en el pasado, pero que ahora ocurren casi diariamente (Testimonios para la iglesia, p. 102).

En estos días [Dios] no ha establecido ningún nuevo plan para preservar la pureza de su pueblo. De la misma manera en que lo hizo en la antigüedad, él ruega a los errantes que profesan su nombre que se arrepientan y se vuelvan de sus malos caminos. Por boca de sus siervos escogidos de ahora, como de entonces, predice los peligros que están delante de ellos. Hace sonar su nota de advertencia, y reprende el pecado tan fielmente como en los días de Jeremías. Pero el Israel de nuestro tiempo tiene las mismas tentaciones de desdeñar los reproches y odiar los consejos que el antiguo Israel. Demasiado a menudo prestan oídos sordos a las palabras que Dios ha dado a sus siervos para beneficio de los que profesan la verdad (Recibiréis poder, p. 269).

PREDICACIÓN EN LA CAPITAL DE ASIRIA

“Y comenzó Jonás a entrar por la ciudad, camino de un día, y predicaba diciendo: De aquí a cuarenta días Nínive será destruida” (Jonás 3:4).

Sería fascinante tener los bosquejos de la predicación de Jonás; es decir, saber lo que Jonás predicó, que tuvo un impacto tan fuerte sobre esta nación pagana.

Todo lo que sabemos es lo que se nos dice aquí, en el texto, y notemos, de acuerdo con el texto, lo que sus bosquejos probablemente no contenían. Él no estaba predicando el monoteísmo (que hay un solo Dios), o acerca del infinito amor de Dios o de la esperanza y la promesa de la vida eterna. Tampoco Jonás fue enviado para procurar unidad ecuménica. En cambio, Jonás tenía un mensaje específico para los ninivitas: ¡Vuélvanse de sus malos caminos o enfréntense con el castigo divino!

¿De qué les advirtió Jonás, específicamente? Jonás 3:4.

El juicio (o castigo) es un tema clave en la Biblia; se halla presente en las Escrituras como el tema de la salvación, lo cual tiene sentido, porque ambos conceptos están relacionados. Para los malvados, el juicio lleva a la muerte y la destrucción; para los justos, el juicio promete vindicación, justicia y salvación. De cualquier modo, al final, ninguno —ni justos ni impíos— escaparán del juicio.

El concepto de juicio aparece de diversas maneras en las Escrituras. Lee los siguientes textos. Tomados en conjunto, ¿qué nos dicen acerca del juicio? Génesis 15:14; Salmo 1:5; 19:9; Eclesiastés 3:17; 12:14; Daniel 7:22; Juan 12:47; Lucas 21:36; Hechos 17:31; 1 Juan 4:17; Apocalipsis 20:12.

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A los teólogos les gusta decir que la última palabra de Dios no es juicio sino salvación. Considera Juan 12:47: aquí está la esencia detrás de todos los juicios de Dios, que es su deseo de salvar. Él juzgó a Egipto sólo después de su rebeldía continua; castigó al mundo con el diluvio sólo después que la gente rehusó escuchar sus palabras; y ahora, con Nínive, usa la advertencia del juicio con el fin de salvarlos. En otras palabras, usa la amenaza del juicio como una medida para tratar de salvarlos.

Aunque no tenemos los detalles de lo que Jonás les presentó a los ninivitas, ¿por qué parece que era un mensaje de juicio y castigo? A menos que obedezcan, serán destruidos. ¿De qué manera podemos conciliar esta idea con el concepto de que Dios quiere que lo sirvamos por amor, y no por temor?

La Pluma Inspirada

Una vez más se encargó al siervo de Dios que fuera a dar la advertencia a Nínive... Al entrar Jonás en la ciudad, comenzó en seguida a pregonarle el mensaje: "De aquí a cuarenta días Nínive será destruida". Iba de una calle a la otra, dejando oír la nota de advertencia.

El mensaje no fue dado en vano. El clamor que se elevó en las calles de la ciudad impía se transmitió de unos labios a otros, hasta que todos los habitantes hubieron oído el anuncio sorprendente. El Espíritu de Dios hizo penetrar el mensaje en todos los corazones, e indujo a multitudes a temblar por sus pecados, y a arrepentirse en profunda humillación (Dios nos cuida, p. 210).

Aunque terrible, la escena que pasó ante mis ojos no me hizo tanta impresión como las instrucciones que recibí en esa ocasión. El ángel que estaba a mi lado declaró que la soberanía de Dios, el carácter sagrado de su ley, deben ser manifestados a los que rehúsan obstinadamente obedecer al Rey de reyes. Los que prefieran quedar infieles habrán de ser heridos por los juicios misericordiosos de Dios, a fin de que, si fuere posible, lleguen a percatarse de la culpabilidad de su conducta (Testimonios para la iglesia, tomo 9, p. 76).

Dios no envía juicios sobre su pueblo sin amonestarlo para que se arrepienta. Usa cada medio disponible para retornar a sus hijos a la obediencia, y no castiga su iniquidad hasta que les ha dado amplia oportunidad de arrepentirse. La ira del hombre buscó limitar las labores del profeta de Dios privándolo de su libertad. Pero Dios puede hablar a través de las paredes de la prisión y aun incrementar la utilidad de sus siervos mediante los mismos medios que sus perseguidores utilizaron para limitar su influencia (Testimonies, tomo 4, p. 179).

Si los antediluvianos hubiesen creído la advertencia y se hubiesen arrepentido de sus obras impías, el Señor habría desistido de su ira, como lo hizo más tarde con Nínive. Pero con su obstinada resistencia a los reproches de la conciencia y a las advertencias del profeta de Dios, aquella generación llenó la copa de su iniquidad y maduró para la destrucción (Patriarcas y profetas, pp. 84, 85).

DE AQUÍ A CUARENTA DÍAS


¿Cuánto tiempo les dio Dios antes de que la ciudad fuera destruida? ¿En qué otros casos se usa ese mismo número? Génesis 7:7; Éxodo 24:18; Números 14:33, 34; Mateo 4:2; Marcos 1:13; Lucas 4:2; Hechos 1:3. ¿Existe alguna semejanza entre el uso de ese número en estos textos y lo que ocurre en el libro de Jonás? Si es así, ¿cuál es?

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Sea lo que fuere lo que Jonás les dijo a los ninivitas, no hay duda de que dio resultado. La frase en Jonás 3:5, “desde el mayor hasta el menor de ellos”, es una expresión común en hebreo para expresar la totalidad. La ciudad entera de gentiles malvados aceptó como verdadero lo que Jonás dijo acerca del juicio.

Como vimos en el caso de los marineros paganos en el capítulo 1, aquí otra vez un grupo de no israelitas se vuelve al Dios del cielo. Los ciudadanos paganos de Nínive, notoriamente crueles, aceptaron el mensaje de juicio predicado por Jonás con toda seriedad. Ellos creyeron que estaba proclamando las palabras de Dios.

Cuando Jonás presentó la severa advertencia a la ciudad de Nínive, ¿cuál fue el resultado asombroso? Jonás 3:5.

Nota que los ninivitas no sólo creyeron el mensaje de Jonás; creyeron a Dios (Jonás 3:5). En este caso, los adoradores de otros dioses no desconocieron al Dios y Juez supremo o fueron resistentes a él, sino que cuando se confrontaron con su palabra, respondieron.

Aquí se muestra que los ninivitas aceptaron que el juicio con que se los amenazaba era merecido. Esto nos recuerda la perspectiva bíblica de que en cada persona, sea pagana o creyente, existe una conciencia que puede ser tocada por el poder de Dios.

Considera otra vez Jonás 3:5. Los hombres “creyeron a Dios”. La palabra hebrea para “creyeron” viene de la misma palabra que se encuentra en Génesis 15:6, con respecto a Abraham y su fe. Aunque en el libro de Jonás no se está hablando acerca del profundo concepto paulino de la justificación por la fe, de todos modos se enfatiza que ellos creyeron. ¿Piensas que este “creer”, como se expresa en Jonás, es lo mismo que la fe, como lo entendemos corrientemente en el cristianismo? (Ver también Hebreos 11:6.) Explica las razones de tu respuesta.

La Pluma Inspirada

El Señor... tiene paciencia con nuestros errores, nuestro egoísmo, nuestro alejamiento de él, nuestros defectos de carácter, y procura informarnos enviándonos mensaje tras mensaje de misericordia, ánimo, advertencia, reproche y corrección, para enderezarnos delante de él, para que disfrutemos de su amor, cuidado y bendición (A fin de conocerle, p. 334).

Con frecuencia el Señor ha hablado a su pueblo para amonestarle y reprocharlo. Se ha revelado a sí mismo en misericordia, amor y bondad. No ha dejado a su pueblo apóstata librado a la voluntad del enemigo, sino que por mucho tiempo ha tenido paciencia con él, aun durante su obstinada apostasía. Pero después de que las exhortaciones han sido en vano, él prepara la vara del castigo. ¡Qué amor compasivo se ha brindado al pueblo de Dios! El Señor podría haber destruido en sus pecados a los que se le oponían, pero no ha procedido así. Todavía tiene extendida su mano. Tenemos razón para agradecer a Dios porque no ha quitado su Espíritu de los que han rehusado andar en su camino (Comentario bíblico adventista, tomo 3, pp. 1150, 1151).

Me fue presentado el caso de Jonás. Dios le ordenó ir a Nínive y proclamar el mensaje que le había dado. Jonás obedeció finalmente y por espacio de tres días y tres noches el solemne clamor fue escuchado en las calles de la ciudad impía: "De aquí a cuarenta días Nínive será destruida". La ciudad era una maravilla de riqueza y magnificencia; sin embargo el rey creyó en la advertencia y junto con su pueblo se humilló ante el Señor con ayuno y ceniza (Signs of the Times, 4 de mayo, 1876).

Mientras que el rey y los nobles, así como el común del pueblo, encumbrados y humildes, "se arrepintieron a la predicación de Jonás" (Mateo 12:41), y se unían para elevar su clamor al Dios del cielo, él les concedió su misericordia. "Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino: y arrepintióse del mal que había dicho les había de hacer, y no lo hizo" (Jonás 3:10). Su condenación fue evitada; el Dios de Israel fue exaltado y honrado en todo el mundo pagano, y su ley fue reverenciada. Nínive no debía caer hasta muchos años más tarde, presa de las naciones circundantes, porque se olvidó de Dios y manifestó un orgullo jactancioso (Profetas y reyes, p. 202).

 

UNA EXPERIENCIA DE CONVERSIÓN DE PAGANOS (ver Jonás 3:5-8).


Los ninivitas admitieron que el juicio divino era merecido. Y exhibieron su convicción mediante signos externos de arrepentimiento: ayuno y vestiduras de cilicio. Esta humillación propia era un medio de expresar sumisión a Dios. Cuando pensamos en todo lo que se necesita, algunas veces, para llevar a una persona al arrepentimiento genuino, es sorprendente ver aquí a una ciudad entera (además, pagana) que se arrepiente.

¿Quién, además de la población en general, escuchó la advertencia del juicio? Jonás 3:6.

Los reyes de estas naciones de Oriente no eran reconocidos por su humildad o actitud de arrepentimiento, especialmente ante un Dios “extranjero”. Sin embargo, algo notable ocurrió con este rey.

El título “rey de Nínive” generalmente podría ser descrito como “rey de Asiria”. Pero nunca se menciona a Asiria en este libro. De esta manera, el autor subraya que en el libro de Jonás él está específicamente preocupado por Nínive. Esto también está en armonía con la práctica aceptada de permitir que el nombre de una ciudad importante representara a un país en documentos escritos. En la ciudad de Nínive encontramos que el rey mismo suplicó fervientemente a Dios.

¿Qué hizo el rey como respuesta al mensaje de Jonás?

Nota los movimientos del rey (no se da su nombre). Estaba sentado sobre su trono con sus vestiduras reales, y se levantó, se cubrió con cilicio y se sentó sobre ceniza. Del trono a la ceniza, de un manto real al cilicio. Esto se parece a un verdadero arrepentimiento.

Este gobernante pagano no usó la técnica moderna de negar su culpabilidad. Él había hecho lo malo, y era lo suficientemente honesto para admitirlo. Lejos de considerarse en una categoría aparte de la moralidad de los ciudadanos de Nínive, el rey da un ejemplo a su pueblo al reconocer su propia necesidad de arrepentimiento.

Él no duda de que Dios tiene el derecho de estar enojado con Nínive. Y, de este modo, el rey pagano se arrepiente ante el Rey de reyes.

Por dramático que sea el ejemplo del rey, ¿qué le sucedió, que debería ocurrir con todos los que desean ser verdaderos seguidores de Dios? ¿Por qué, en cierto sentido, lo que le ocurrió al rey debe ocurrirnos a nosotros cada día? (Ver Lucas 18:13; 1 Corintios 15:31; Colosenses 2:6.)

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El mensaje no fue dado en vano. El clamor que se elevó en las calles de la ciudad impía se transmitió de unos labios a otros, hasta que todos los habitantes hubieron oído el anuncio sorprendente. El Espíritu de Dios hizo penetrar el mensaje en todos los corazones, e indujo a multitudes a temblar por sus pecados, y a arrepentirse en profunda humillación... Su condenación fue evitada; el Dios de Israel fue exaltado y honrado en todo el mundo pagano, y su ley fue reverenciada. Nínive no debía caer hasta muchos años más tarde, presa de las naciones circundantes, porque se olvidó de Dios y manifestó un orgullo jactancioso...

Esto constituye una lección para los mensajeros que Dios envía hoy, cuando las ciudades de las naciones necesitan tan ciertamente conocer los atributos y propósitos del verdadero Dios, como los ninivitas de antaño... La única ciudad que subsistirá es aquella cuyo artífice y constructor es Dios... El Señor Jesús invita a los hombres a luchar con ambición santificada para obtener la herencia inmortal (Conflicto y valor, p. 230).

En sus enseñanzas, Cristo se refirió a Jonás. El profeta fue a Nínive a proclamar el mensaje de Dios a través de las calles de la ciudad impía. Su mensaje humilló a la que en ese tiempo era la nación más poderosa de la tierra. La proclamación de su inminente destrucción produjo arrepentimiento y gran humillación, y la destrucción fue evitada. La ley de Dios fue reverenciada y el Dios de Israel exaltado y honrado a través del mundo pagano. Los judíos debían haber recordado esta experiencia cuando Uno "más que Jonás" les estaba advirtiendo de sus pecados (Signs of the Times, enero 27, 1898).

Cristo vino para manifestar el amor de Dios al mundo, para atraer el corazón de los hombres hacia él. Dijo: "Yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo" (Juan 12:32). El primer paso hacia la salvación es responder a la atracción del amor de Cristo. Dios envía a los hombres mensaje tras mensaje para suplicarles que se arrepientan, para poder perdonarles y escribir perdón al lado de sus nombres. ¿No habrá arrepentimiento? ¿Serán desoídas sus exhortaciones? ¿Serán ignoradas sus propuestas de misericordia y será completamente rechazado su amor? ¡Oh, así el hombre quedaría del todo separado del medio por el cual puede lograr la vida eterna, pues sólo Dios perdona al penitente! Mediante la manifestación de su amor, mediante los ruegos de su Espíritu, invita fervientemente a los hombres a que se arrepientan, pues el arrepentimiento es don de Dios; y a quienes él perdona, los hace arrepentirse previamente. El hombre disfruta del gozo más dulce debido a su sincero arrepentimiento ante Dios por la transgresión de su ley, y debido a la fe en Cristo como el Redentor y Abogado de los pecadores. Cristo atrae a los hombres mediante la manifestación de su amor para que puedan comprender el gozo del perdón, la paz de Dios. Si responden a su atracción, entregando su corazón a la gracia divina, los guiará paso tras paso aun conocimiento pleno de Dios, y esto es vida eterna (Mensajes selectos, tomo 1, p. 380).

EL REY INVITA A LOS NINIVITAS AL ARREPENTIMIENTO

¿Qué proclama emitió luego el rey? Jonás 3:7-9.

Un ayuno es una cosa; no beber es otra. Y cuando uno piensa generalmente en un ayuno, no se piensa en aplicarlo también a los animales. Sin embargo, por la razón que fuere, aun las bestias no habían de comer ni beber. Sea que Dios haya demandado eso o no es cuestión discutible; lo que no puede negarse es que ellos estaban tomando en serio las palabras de Jonás. Además, la mención de los rebaños sugiere que los heraldos fueron más allá de las murallas de la ciudad, a las áreas rurales, que solían rodear las ciudades amuralladas en ese entonces.

¿Qué otra cosa el rey animó a la gente a hacer? Jonás 3:8.

El rey animó a los ninivitas a que “clamen a Dios fuertemente” o con insistencia, en oración ferviente. Tanto los seres humanos como los animales debían estar cubiertos de cilicio, la vestimenta que indicaba penitencia.

El cilicio daba testimonio del dolor del pecado, que envilece a la persona. Llevarlo daba evidencia del estado de dolor que produce el pecado. Su aspereza recordaba a quien lo llevaba cuán vulgar es la transgresión. Despertaba el reconocimiento de cómo aparece el pecador en la presencia de un Dios santo.

Las cenizas hablan del fuego que consume y del destino definitivo del pecado.

¿Qué otra acción el rey animó a los habitantes de Nínive a que hicieran? Jonás 3:8.

Nota el cuadro notable de rey pagano que anima al pueblo pagano a clamar a Dios honestamente (los marineros paganos ya lo habían hecho antes). El rey también destaca un vicio específico que prevalecía en Nínive. De todo el espectro de males que podría él haber citado, el rey destaca la violencia. Dios no se había equivocado en cuanto al castigo amenazador. La violencia era una característica de los asirios. Todavía es gráficamente visible en los paneles de granito cuidadosamente tallados que han encontrado los arqueólogos, donde se muestra la violencia de sus conquistas militares. El rey mismo rápidamente reconoce la naturaleza violenta de la cultura ninivita.

¿Por qué el llamado a cambiar sus acciones es tan importante aquí? En otras palabras, el pueblo creyó a Dios (fe), y se cubrió con cilicio y ayunó (arrepentimiento), todo lo cual es bueno. Pero, ¿qué habría significado esta fe y este arrepentimiento si no cambiaban también sus caminos?

La Pluma Inspirada


Cuando el pecado ha adormecido las percepciones morales, el malhechor no discierne los defectos de su carácter ni se da cuenta de la enormidad del mal que ha cometido; y a menos que se rinda al poder convincente del Espíritu Santo, permanecerá en una ceguera parcial con respecto a su pecado. Sus confesiones no son sinceras y fervorosas. A cada reconocimiento de su culpa añade una disculpa para excusar su proceder, declarando que si no hubiese sido por ciertas circunstancias, no hubiera hecho esto o aquello, por lo que ahora es reprendido. Pero los ejemplos de verdadero arrepentimiento y humillación dados en la Palabra de Dios revelan un espíritu de confesión en el cual no hay ninguna excusa por el pecado ni ningún esfuerzo por justificarse a sí mismo (Testimonios para la iglesia, tomo 5, p. 602).

El Señor ha especificado el ayuno que ha elegido y que aceptará. Es el que da frutos para su gloria, de arrepentimiento, de consagración y de verdadera piedad. [Se cita Isaías 58:6-7]

En el ayuno que Dios ha escogido se pondrán en práctica misericordia, ternura y compasión. Se repudiará la avaricia y habrá arrepentimiento del fraude y de la opresión, y se renunciará a ellos. Se usarán toda la autoridad e influencia para ayudar a los pobres y oprimidos. Si esta fuera la condición del mundo, no existiría más el proverbio: "La verdad tropezó en la plaza, y la equidad no pudo venir... Y el que se apartó del mal fue puesto en prisión" (Comentario bíblico adventista, tomo 4, pp. 1171, 1172).

El ayuno que la Palabra de Dios ordena es algo más que una formalidad. No consiste meramente en rechazar el alimento, vestirse de cilicio, o echarse cenizas sobre la cabeza. El que ayuna verdaderamente entristecido por el pecado no buscará la oportunidad de exhibirse.

El propósito del ayuno que Dios nos manda observar no es afligir el cuerpo a causa de los pecados del alma, sino ayudarnos a percibir el carácter grave del pecado, a humillar el corazón ante Dios y a recibir su gracia perdonadora. Mandó a Israel: "Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios" (El discurso maestro de Jesucristo, p. 75).

Cuando existe verdadero arrepentimiento se revelará en hacer justicia, amar misericordia y humillarse ante Dios. Por más mínimo que sea el daño hecho a otros, llevará a una completa restitución para que el alma quede limpia de culpa. ¡Qué obra tenemos ante nosotros! Esta escuela debe llegar a ser como la escuela de los profetas. Las verdades de la Biblia deben ser fervorosamente estudiadas. Si se las trae ante la mente de los estudiantes y se medita en ellas, no se cultivará el apetito por las diversiones. Estamos viviendo muy cerca de las escenas finales de la historia de esta tierra. Dios ha permitido que sus juicios comiencen a caer sobre el mundo y serán más y más fuertes hasta que llegue el fin (Manuscript Releases, tomo 8, pp. 161, 162).

UN CUADRO DE VERDADERO ARREPENTIMIENTO

¿Qué motivación urgente añade el rey a su proclama? Jonás 3:9.

El rey se daba cuenta de que el perdón de su pecado dependía de la misericordia del gran Dios del cielo y de la tierra. El rey fue tan sensible como el capitán del navío durante la terrible tempestad del capítulo 1, cuando le suplicó a Jonás que orara: “Levántate, y clama a tu Dios; quizá él tendrá compasión de nosotros, y no pereceremos” (Jonás 1:6; la cursiva fue añadida). Nota cómo esto es similar a lo que el rey estaba pensando (Jonás 3:9). En ambos casos, no estaban seguros de lo que ocurriría; en ambos casos tenían que depender totalmente de la misericordia de un Dios más poderoso que el de ellos. En ambos casos, sólo la gracia de Dios hizo que ellos tuvieran una oportunidad.

¿Qué había en los actos de ellos que hizo que Dios se “arrepintiera”? (En realidad, la palabra hebrea traducida a menudo y desafortunadamente como “arrepintió”, tiene la idea de “sentir compasión”.) En otras palabras, de todas las cosas que dijeron los textos previos que hicieron los ninivitas (creyeron, ayunaron, se pusieron cilicio, hicieron ayunar a sus animales), ¿qué dice específicamente el texto que Dios “vio”, logrando que no llevara a cabo lo que planeaba hacer? ¿Qué debería enseñarnos esto? (Ver también Santiago 2:2-26.)

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¿De qué manera se recordó, más tarde, la profundidad de su arrepentimiento? Mateo 12:41.

Jesús mencionó más tarde el arrepentimiento de ellos. El propio pueblo de Jonás, los israelitas, a pesar de su relación especial de pacto con Dios, no tuvo la misma clase de experiencia corporativa. Al final, ellos no se arrepintieron y, por lo tanto, experimentaron los juicios de Dios.

Se nos recuerda una vez más que Dios trata con toda la humanidad sobre la misma base, sin parcialidad. Finalmente, tanto Nínive como Jerusalén fueron destruidas. Dios trata por igual a toda la raza humana.

Es notable y tristemente irónico, cuánto más difícil le fue a Dios tratar con Jonás, un miembro de su propio pueblo, que con los peores hombres del mundo pagano. Cuán sorprendente es la disposición de los ninivitas de apartarse y abandonar sus malos caminos. ¿Qué lecciones específicas deberíamos aprender, como adventistas del séptimo día, de este relato? ¿No habrá también algún Jonás, dentro de nuestro pueblo?

La Pluma Inspirada

Dios es infinitamente paciente. Espera que retornemos a él con corazón humilde, con arrepentimiento y confesión. Tendrá misericordia de todos y salvará al alma contrita. El abandono de la confianza propia prepara el camino para la verdadera fe en Dios. En el momento en que los seres humanos abandonan su egoísmo, su codicia e idolatría, en ese mismo momento Dios llega a ser su poderoso ayudador. Su gracia infinita y suficiente, imparte para este tiempo y la eternidad, todo lo que los creyentes necesitan en cuerpo y alma (The Youth's Instructor, Abril 14, 1905).

Durante su ministerio terrenal, Cristo se refirió al bien realizado por la predicación de Jonás en Nínive, y comparó a los habitantes de aquel centro pagano con el pueblo que profesaba pertenecer a Dios en su época. Declaró: "Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás; y he aquí más que Jonás en este lugar" (Mateo 12:40, 41). En el mundo atareado, dominado por el bullicio y las altercaciones del comercio, donde los hombres procuraban obtener todo lo que podían para sí, había venido Cristo; y sobre la confusión, su voz, como trompeta de Dios, se oyó decir: "¿Qué aprovechará al hombre, si granjeare todo el mundo, y pierde su alma? o ¿qué recompensa dará el hombre por su alma?" (Marcos 8:36, 37).

Como la predicación de Jonás fue una señal para los ninivitas, lo fue para su propia generación la predicación de Cristo. Pero ¡qué contraste entre las dos maneras en que fue recibida la palabra! Sin embargo, frente a la indiferencia y el escarnio, el Salvador siguió obrando, hasta que hubo cumplido su misión (Profetas y reyes, p. 204).

Jonás fue uno de esos personajes tenidos en alta estima por la nación judía. Su voz había sido escuchada en Nínive y había hecho temblar a reyes y nobles. Sus palabras de amonestación de parte de Dios habían humillado a los más poderosos de esa ciudad impía y les había hecho entender que había un Dios viviente que estaba por castigar su iniquidad. Debido a que los ninivitas habían escuchado el mensaje de misericordia predicado por Jonás, y habían humillado sus corazones, el Dios del cielo había sido reverenciado en el mundo pagano. Cuando Cristo les recordó a sus oyentes cómo el mensaje de Jonás había traído salvación a ese pueblo, les dijo: "Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás; y he aquí más que Jonás en este lugar" (Mateo 12:40, 41) (The Youth 's Instructor, 23 de septiembre, 1897).

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR

Lee en Palabras de vida del gran Maestro, “Cómo se alcanza el perdón”, pp. 190-197; y “La verdadera riqueza”, pp. 310-321.

“A pesar de lo impía que Nínive había llegado a ser, no estaba completamente entregada al mal. El que ‘vio a todos los hijos de los hombres’ (Salmo 33:13) [...] percibió que en aquella ciudad muchos procuraban algo mejor y superior [...] Dios se les reveló en forma inequívoca, para inducirlos, si era posible, a arrepentirse” (CV 230).

“ ‘Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora demanda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan’. En los siglos de oscuridad que habían precedido al advenimiento de Cristo, el Gobernante divino había pasado por alto la idolatría de los paganos; pero ahora, mediante su Hijo, había enviado a los hombres la luz de la verdad, y esperaba que todos se arrepintieran para salvación, no solamente los pobres y humildes, sino también los orgullosos filósofos y príncipes de la Tierra. ‘Por cuanto ha establecido un día, en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos’. Al hablar Pablo de la resurrección de los muertos, ‘unos se burlaban, y otros decían: Ya te oiremos acerca de esto otra vez’ ” (HAp 196, 197).

“El perdón concedido por este rey representa un perdón divino de todo pecado. Cristo es representado por el rey que, movido a compasión, perdonó al siervo deudor. El hombre estaba bajo la condenación de la Ley quebrantada. No podía salvarse a sí mismo, y por esta razón Cristo vino a este mundo, revistió su divinidad con la humanidad y dio su vida, el justo por el injusto. Se dio a sí mismo por nuestros pecados, y ofrece gratuitamente a toda alma el perdón comprado con su sangre. ‘En Jehová hay misericordia. Y abundante redención con él’ (Salmo 130:7)” (PVGM 191).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR

1. Alguien dijo una vez: “¿Cómo sabemos cuándo un pecado ha sido perdonado? Por el hecho de que ya no cometemos ese pecado”. Este es un buen pensamiento, pero ¿estás de acuerdo con él? Indica razones para la respuesta que des.

2. Considera otra vez Jonás 3:10. Dice que Dios decidió no hacer lo que él dijo que haría. ¿Qué significa esto, y qué implicaciones puede tener para nosotros, tanto como personas individuales, o como para el cuerpo de la iglesia? ¿De qué manera nos ayuda a entender este principio la cita siguiente?: “Debiera recordarse que las promesas y las amenazas de Dios son igualmente condicionales” (Ev 504).

RESUMEN

Los ninivitas produjeron frutos dignos de arrepentimiento. ¡Qué lección para quienes entre nosotros pueden ser rápidos en juzgar el estado espiritual de otros!