UN VISTAZO A LA SEMANA:
¿Cuál fue la esencia del mensaje de Jonás? ¿Qué
es lo que el mensaje de Jonás no dijo? ¿Cuánto tiempo se
le dio al pueblo antes de que cayera el castigo? ¿De qué modo
respondió la gente? ¿Cómo reaccionó el rey? ¿De
qué maneras sus actos revelan el vínculo entre la fe y las obras?
¿Qué lección podemos aprender de la experiencia de los
ninivitas, como iglesia, acerca de la fe, el arrepentimiento y la obediencia?
JONÁS LLEGÓ A NÍNIVE, capital de Asiria. Valientemente
proclamó el anuncio que Dios le había dado. Lo que ocurrió
en la ciudad de Nínive es notable. Encontramos un cuadro de verdadero
arrepentimiento y de un pueblo que no esperaríamos que se arrepintiera.
De hecho, su arrepentimiento excede por lejos cualquier cosa que hayamos visto
en el libro de Jonás hasta ahora.
¿Qué razones existieron para este cambio? El texto realmente no
lo dice. Cuando consideramos que la conversión es personal, y con frecuencia
es rara, que toda una ciudad de paganos haya tenido tal experiencia es algo
sorprendente. Sin duda aquí, como en otros relatos bíblicos, faltan
muchos detalles; por eso no nos queda otra opción que valernos sólo
de los que tenemos, y esto es suficiente para darnos otro panorama del amor
de Dios lleno de gracia hacia los pecadores.
La Pluma Inspirada
Nos hallamos al borde del mundo eterno. Ya han comenzado a caer los juicios
de Dios sobre los habitantes de la tierra. Dios envía estos juicios para
que los seres humanos despierten. El tiene un propósito para cada cosa
que permite que suceda en nuestro mundo, y desea que estemos tan identificados
con las cosas espirituales que seamos capaces de percibir su intervención
en los acontecimientos que eran tan raros en el pasado, pero que ahora ocurren
casi diariamente (Testimonios para la iglesia, p. 102).
En estos días [Dios] no ha establecido ningún nuevo plan para
preservar la pureza de su pueblo. De la misma manera en que lo hizo en la antigüedad,
él ruega a los errantes que profesan su nombre que se arrepientan y se
vuelvan de sus malos caminos. Por boca de sus siervos escogidos de ahora, como
de entonces, predice los peligros que están delante de ellos. Hace sonar
su nota de advertencia, y reprende el pecado tan fielmente como en los días
de Jeremías. Pero el Israel de nuestro tiempo tiene las mismas tentaciones
de desdeñar los reproches y odiar los consejos que el antiguo Israel.
Demasiado a menudo prestan oídos sordos a las palabras que Dios ha dado
a sus siervos para beneficio de los que profesan la verdad (Recibiréis
poder, p. 269).
PREDICACIÓN EN LA CAPITAL DE ASIRIA
“Y comenzó Jonás a entrar por la ciudad, camino de un
día, y predicaba diciendo: De aquí a cuarenta días Nínive
será destruida” (Jonás 3:4).
Sería fascinante tener los bosquejos de la predicación de Jonás;
es decir, saber lo que Jonás predicó, que tuvo un impacto tan
fuerte sobre esta nación pagana.
Todo lo que sabemos es lo que se nos dice aquí, en el texto, y notemos,
de acuerdo con el texto, lo que sus bosquejos probablemente no contenían.
Él no estaba predicando el monoteísmo (que hay un solo Dios),
o acerca del infinito amor de Dios o de la esperanza y la promesa de la vida
eterna. Tampoco Jonás fue enviado para procurar unidad ecuménica.
En cambio, Jonás tenía un mensaje específico para los ninivitas:
¡Vuélvanse de sus malos caminos o enfréntense con el castigo
divino!
¿De qué les advirtió Jonás, específicamente?
Jonás 3:4.
El juicio (o castigo) es un tema clave en la Biblia; se halla presente en las
Escrituras como el tema de la salvación, lo cual tiene sentido, porque
ambos conceptos están relacionados. Para los malvados, el juicio lleva
a la muerte y la destrucción; para los justos, el juicio promete vindicación,
justicia y salvación. De cualquier modo, al final, ninguno —ni
justos ni impíos— escaparán del juicio.
El concepto de juicio aparece de diversas maneras en las Escrituras. Lee los
siguientes textos. Tomados en conjunto, ¿qué nos dicen acerca
del juicio? Génesis 15:14; Salmo 1:5; 19:9; Eclesiastés 3:17;
12:14; Daniel 7:22; Juan 12:47; Lucas 21:36; Hechos 17:31; 1 Juan 4:17; Apocalipsis
20:12.
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A los teólogos les gusta decir que la última palabra de Dios no
es juicio sino salvación. Considera Juan 12:47: aquí está
la esencia detrás de todos los juicios de Dios, que es su deseo de salvar.
Él juzgó a Egipto sólo después de su rebeldía
continua; castigó al mundo con el diluvio sólo después
que la gente rehusó escuchar sus palabras; y ahora, con Nínive,
usa la advertencia del juicio con el fin de salvarlos. En otras palabras, usa
la amenaza del juicio como una medida para tratar de salvarlos.
Aunque no tenemos los detalles de lo que Jonás les presentó a
los ninivitas, ¿por qué parece que era un mensaje de juicio y
castigo? A menos que obedezcan, serán destruidos. ¿De qué
manera podemos conciliar esta idea con el concepto de que Dios quiere que lo
sirvamos por amor, y no por temor?
La Pluma Inspirada
Una vez más se encargó al siervo de Dios que fuera a dar la advertencia
a Nínive... Al entrar Jonás en la ciudad, comenzó en seguida
a pregonarle el mensaje: "De aquí a cuarenta días Nínive
será destruida". Iba de una calle a la otra, dejando oír
la nota de advertencia.
El mensaje no fue dado en vano. El clamor que se elevó en las calles
de la ciudad impía se transmitió de unos labios a otros, hasta
que todos los habitantes hubieron oído el anuncio sorprendente. El Espíritu
de Dios hizo penetrar el mensaje en todos los corazones, e indujo a multitudes
a temblar por sus pecados, y a arrepentirse en profunda humillación (Dios
nos cuida, p. 210).
Aunque terrible, la escena que pasó ante mis ojos no me hizo tanta impresión
como las instrucciones que recibí en esa ocasión. El ángel
que estaba a mi lado declaró que la soberanía de Dios, el carácter
sagrado de su ley, deben ser manifestados a los que rehúsan obstinadamente
obedecer al Rey de reyes. Los que prefieran quedar infieles habrán de
ser heridos por los juicios misericordiosos de Dios, a fin de que, si fuere
posible, lleguen a percatarse de la culpabilidad de su conducta (Testimonios
para la iglesia, tomo 9, p. 76).
Dios no envía juicios sobre su pueblo sin amonestarlo para que se arrepienta.
Usa cada medio disponible para retornar a sus hijos a la obediencia, y no castiga
su iniquidad hasta que les ha dado amplia oportunidad de arrepentirse. La ira
del hombre buscó limitar las labores del profeta de Dios privándolo
de su libertad. Pero Dios puede hablar a través de las paredes de la
prisión y aun incrementar la utilidad de sus siervos mediante los mismos
medios que sus perseguidores utilizaron para limitar su influencia (Testimonies,
tomo 4, p. 179).
Si los antediluvianos hubiesen creído la advertencia y se hubiesen arrepentido
de sus obras impías, el Señor habría desistido de su ira,
como lo hizo más tarde con Nínive. Pero con su obstinada resistencia
a los reproches de la conciencia y a las advertencias del profeta de Dios, aquella
generación llenó la copa de su iniquidad y maduró para
la destrucción (Patriarcas y profetas, pp. 84, 85).
DE AQUÍ A CUARENTA DÍAS
¿Cuánto tiempo les dio Dios antes de que la ciudad fuera destruida?
¿En qué otros casos se usa ese mismo número? Génesis
7:7; Éxodo 24:18; Números 14:33, 34; Mateo 4:2; Marcos 1:13; Lucas
4:2; Hechos 1:3. ¿Existe alguna semejanza entre el uso de ese número
en estos textos y lo que ocurre en el libro de Jonás? Si es así,
¿cuál es?
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Sea lo que fuere lo que Jonás les dijo a los ninivitas, no hay duda de
que dio resultado. La frase en Jonás 3:5, “desde el mayor hasta
el menor de ellos”, es una expresión común en hebreo para
expresar la totalidad. La ciudad entera de gentiles malvados aceptó como
verdadero lo que Jonás dijo acerca del juicio.
Como vimos en el caso de los marineros paganos en el capítulo 1, aquí
otra vez un grupo de no israelitas se vuelve al Dios del cielo. Los ciudadanos
paganos de Nínive, notoriamente crueles, aceptaron el mensaje de juicio
predicado por Jonás con toda seriedad. Ellos creyeron que estaba proclamando
las palabras de Dios.
Cuando Jonás presentó la severa advertencia a la ciudad de Nínive,
¿cuál fue el resultado asombroso? Jonás 3:5.
Nota que los ninivitas no sólo creyeron el mensaje de Jonás; creyeron
a Dios (Jonás 3:5). En este caso, los adoradores de otros dioses no desconocieron
al Dios y Juez supremo o fueron resistentes a él, sino que cuando se
confrontaron con su palabra, respondieron.
Aquí se muestra que los ninivitas aceptaron que el juicio con que se
los amenazaba era merecido. Esto nos recuerda la perspectiva bíblica
de que en cada persona, sea pagana o creyente, existe una conciencia que puede
ser tocada por el poder de Dios.
Considera otra vez Jonás 3:5. Los hombres “creyeron a Dios”.
La palabra hebrea para “creyeron” viene de la misma palabra que
se encuentra en Génesis 15:6, con respecto a Abraham y su fe. Aunque
en el libro de Jonás no se está hablando acerca del profundo concepto
paulino de la justificación por la fe, de todos modos se enfatiza que
ellos creyeron. ¿Piensas que este “creer”, como se expresa
en Jonás, es lo mismo que la fe, como lo entendemos corrientemente en
el cristianismo? (Ver también Hebreos 11:6.) Explica las razones de tu
respuesta.
La Pluma Inspirada
El Señor... tiene paciencia con nuestros errores, nuestro egoísmo,
nuestro alejamiento de él, nuestros defectos de carácter, y procura
informarnos enviándonos mensaje tras mensaje de misericordia, ánimo,
advertencia, reproche y corrección, para enderezarnos delante de él,
para que disfrutemos de su amor, cuidado y bendición (A fin de conocerle,
p. 334).
Con frecuencia el Señor ha hablado a su pueblo para amonestarle y reprocharlo.
Se ha revelado a sí mismo en misericordia, amor y bondad. No ha dejado
a su pueblo apóstata librado a la voluntad del enemigo, sino que por
mucho tiempo ha tenido paciencia con él, aun durante su obstinada apostasía.
Pero después de que las exhortaciones han sido en vano, él prepara
la vara del castigo. ¡Qué amor compasivo se ha brindado al pueblo
de Dios! El Señor podría haber destruido en sus pecados a los
que se le oponían, pero no ha procedido así. Todavía tiene
extendida su mano. Tenemos razón para agradecer a Dios porque no ha quitado
su Espíritu de los que han rehusado andar en su camino (Comentario bíblico
adventista, tomo 3, pp. 1150, 1151).
Me fue presentado el caso de Jonás. Dios le ordenó ir a Nínive
y proclamar el mensaje que le había dado. Jonás obedeció
finalmente y por espacio de tres días y tres noches el solemne clamor
fue escuchado en las calles de la ciudad impía: "De aquí
a cuarenta días Nínive será destruida". La ciudad
era una maravilla de riqueza y magnificencia; sin embargo el rey creyó
en la advertencia y junto con su pueblo se humilló ante el Señor
con ayuno y ceniza (Signs of the Times, 4 de mayo, 1876).
Mientras que el rey y los nobles, así como el común del pueblo,
encumbrados y humildes, "se arrepintieron a la predicación de Jonás"
(Mateo 12:41), y se unían para elevar su clamor al Dios del cielo, él
les concedió su misericordia. "Y vio Dios lo que hicieron, que se
convirtieron de su mal camino: y arrepintióse del mal que había
dicho les había de hacer, y no lo hizo" (Jonás 3:10). Su
condenación fue evitada; el Dios de Israel fue exaltado y honrado en
todo el mundo pagano, y su ley fue reverenciada. Nínive no debía
caer hasta muchos años más tarde, presa de las naciones circundantes,
porque se olvidó de Dios y manifestó un orgullo jactancioso (Profetas
y reyes, p. 202).
UNA EXPERIENCIA DE CONVERSIÓN DE PAGANOS (ver Jonás 3:5-8).
Los ninivitas admitieron que el juicio divino era merecido. Y exhibieron su
convicción mediante signos externos de arrepentimiento: ayuno y vestiduras
de cilicio. Esta humillación propia era un medio de expresar sumisión
a Dios. Cuando pensamos en todo lo que se necesita, algunas veces, para llevar
a una persona al arrepentimiento genuino, es sorprendente ver aquí a
una ciudad entera (además, pagana) que se arrepiente.
¿Quién, además de la población en general, escuchó
la advertencia del juicio? Jonás 3:6.
Los reyes de estas naciones de Oriente no eran reconocidos por su humildad o
actitud de arrepentimiento, especialmente ante un Dios “extranjero”.
Sin embargo, algo notable ocurrió con este rey.
El título “rey de Nínive” generalmente podría
ser descrito como “rey de Asiria”. Pero nunca se menciona a Asiria
en este libro. De esta manera, el autor subraya que en el libro de Jonás
él está específicamente preocupado por Nínive. Esto
también está en armonía con la práctica aceptada
de permitir que el nombre de una ciudad importante representara a un país
en documentos escritos. En la ciudad de Nínive encontramos que el rey
mismo suplicó fervientemente a Dios.
¿Qué hizo el rey como respuesta al mensaje de Jonás?
Nota los movimientos del rey (no se da su nombre). Estaba sentado sobre su trono
con sus vestiduras reales, y se levantó, se cubrió con cilicio
y se sentó sobre ceniza. Del trono a la ceniza, de un manto real al cilicio.
Esto se parece a un verdadero arrepentimiento.
Este gobernante pagano no usó la técnica moderna de negar su culpabilidad.
Él había hecho lo malo, y era lo suficientemente honesto para
admitirlo. Lejos de considerarse en una categoría aparte de la moralidad
de los ciudadanos de Nínive, el rey da un ejemplo a su pueblo al reconocer
su propia necesidad de arrepentimiento.
Él no duda de que Dios tiene el derecho de estar enojado con Nínive.
Y, de este modo, el rey pagano se arrepiente ante el Rey de reyes.
Por dramático que sea el ejemplo del rey, ¿qué le sucedió,
que debería ocurrir con todos los que desean ser verdaderos seguidores
de Dios? ¿Por qué, en cierto sentido, lo que le ocurrió
al rey debe ocurrirnos a nosotros cada día? (Ver Lucas 18:13; 1 Corintios
15:31; Colosenses 2:6.)
La Pluma Inspirada
El mensaje no fue dado en vano. El clamor que se elevó en las calles
de la ciudad impía se transmitió de unos labios a otros, hasta
que todos los habitantes hubieron oído el anuncio sorprendente. El Espíritu
de Dios hizo penetrar el mensaje en todos los corazones, e indujo a multitudes
a temblar por sus pecados, y a arrepentirse en profunda humillación...
Su condenación fue evitada; el Dios de Israel fue exaltado y honrado
en todo el mundo pagano, y su ley fue reverenciada. Nínive no debía
caer hasta muchos años más tarde, presa de las naciones circundantes,
porque se olvidó de Dios y manifestó un orgullo jactancioso...
Esto constituye una lección para los mensajeros que Dios envía
hoy, cuando las ciudades de las naciones necesitan tan ciertamente conocer los
atributos y propósitos del verdadero Dios, como los ninivitas de antaño...
La única ciudad que subsistirá es aquella cuyo artífice
y constructor es Dios... El Señor Jesús invita a los hombres a
luchar con ambición santificada para obtener la herencia inmortal (Conflicto
y valor, p. 230).
En sus enseñanzas, Cristo se refirió a Jonás. El profeta
fue a Nínive a proclamar el mensaje de Dios a través de las calles
de la ciudad impía. Su mensaje humilló a la que en ese tiempo
era la nación más poderosa de la tierra. La proclamación
de su inminente destrucción produjo arrepentimiento y gran humillación,
y la destrucción fue evitada. La ley de Dios fue reverenciada y el Dios
de Israel exaltado y honrado a través del mundo pagano. Los judíos
debían haber recordado esta experiencia cuando Uno "más que
Jonás" les estaba advirtiendo de sus pecados (Signs of the Times,
enero 27, 1898).
Cristo vino para manifestar el amor de Dios al mundo, para atraer el corazón
de los hombres hacia él. Dijo: "Yo, si fuere levantado de la tierra,
a todos atraeré a mí mismo" (Juan 12:32). El primer paso
hacia la salvación es responder a la atracción del amor de Cristo.
Dios envía a los hombres mensaje tras mensaje para suplicarles que se
arrepientan, para poder perdonarles y escribir perdón al lado de sus
nombres. ¿No habrá arrepentimiento? ¿Serán desoídas
sus exhortaciones? ¿Serán ignoradas sus propuestas de misericordia
y será completamente rechazado su amor? ¡Oh, así el hombre
quedaría del todo separado del medio por el cual puede lograr la vida
eterna, pues sólo Dios perdona al penitente! Mediante la manifestación
de su amor, mediante los ruegos de su Espíritu, invita fervientemente
a los hombres a que se arrepientan, pues el arrepentimiento es don de Dios;
y a quienes él perdona, los hace arrepentirse previamente. El hombre
disfruta del gozo más dulce debido a su sincero arrepentimiento ante
Dios por la transgresión de su ley, y debido a la fe en Cristo como el
Redentor y Abogado de los pecadores. Cristo atrae a los hombres mediante la
manifestación de su amor para que puedan comprender el gozo del perdón,
la paz de Dios. Si responden a su atracción, entregando su corazón
a la gracia divina, los guiará paso tras paso aun conocimiento pleno
de Dios, y esto es vida eterna (Mensajes selectos, tomo 1, p. 380).
EL REY INVITA A LOS NINIVITAS AL ARREPENTIMIENTO
¿Qué proclama emitió luego el rey? Jonás 3:7-9.
Un ayuno es una cosa; no beber es otra. Y cuando uno piensa generalmente en
un ayuno, no se piensa en aplicarlo también a los animales. Sin embargo,
por la razón que fuere, aun las bestias no habían de comer ni
beber. Sea que Dios haya demandado eso o no es cuestión discutible; lo
que no puede negarse es que ellos estaban tomando en serio las palabras de Jonás.
Además, la mención de los rebaños sugiere que los heraldos
fueron más allá de las murallas de la ciudad, a las áreas
rurales, que solían rodear las ciudades amuralladas en ese entonces.
¿Qué otra cosa el rey animó a la gente a hacer? Jonás
3:8.
El rey animó a los ninivitas a que “clamen a Dios fuertemente”
o con insistencia, en oración ferviente. Tanto los seres humanos como
los animales debían estar cubiertos de cilicio, la vestimenta que indicaba
penitencia.
El cilicio daba testimonio del dolor del pecado, que envilece a la persona.
Llevarlo daba evidencia del estado de dolor que produce el pecado. Su aspereza
recordaba a quien lo llevaba cuán vulgar es la transgresión. Despertaba
el reconocimiento de cómo aparece el pecador en la presencia de un Dios
santo.
Las cenizas hablan del fuego que consume y del destino definitivo del pecado.
¿Qué otra acción el rey animó a los habitantes de
Nínive a que hicieran? Jonás 3:8.
Nota el cuadro notable de rey pagano que anima al pueblo pagano a clamar a Dios
honestamente (los marineros paganos ya lo habían hecho antes). El rey
también destaca un vicio específico que prevalecía en Nínive.
De todo el espectro de males que podría él haber citado, el rey
destaca la violencia. Dios no se había equivocado en cuanto al castigo
amenazador. La violencia era una característica de los asirios. Todavía
es gráficamente visible en los paneles de granito cuidadosamente tallados
que han encontrado los arqueólogos, donde se muestra la violencia de
sus conquistas militares. El rey mismo rápidamente reconoce la naturaleza
violenta de la cultura ninivita.
¿Por qué el llamado a cambiar sus acciones es tan importante aquí?
En otras palabras, el pueblo creyó a Dios (fe), y se cubrió con
cilicio y ayunó (arrepentimiento), todo lo cual es bueno. Pero, ¿qué
habría significado esta fe y este arrepentimiento si no cambiaban también
sus caminos?
La Pluma Inspirada
Cuando el pecado ha adormecido las percepciones morales, el malhechor no discierne
los defectos de su carácter ni se da cuenta de la enormidad del mal que
ha cometido; y a menos que se rinda al poder convincente del Espíritu
Santo, permanecerá en una ceguera parcial con respecto a su pecado. Sus
confesiones no son sinceras y fervorosas. A cada reconocimiento de su culpa
añade una disculpa para excusar su proceder, declarando que si no hubiese
sido por ciertas circunstancias, no hubiera hecho esto o aquello, por lo que
ahora es reprendido. Pero los ejemplos de verdadero arrepentimiento y humillación
dados en la Palabra de Dios revelan un espíritu de confesión en
el cual no hay ninguna excusa por el pecado ni ningún esfuerzo por justificarse
a sí mismo (Testimonios para la iglesia, tomo 5, p. 602).
El Señor ha especificado el ayuno que ha elegido y que aceptará.
Es el que da frutos para su gloria, de arrepentimiento, de consagración
y de verdadera piedad. [Se cita Isaías 58:6-7]
En el ayuno que Dios ha escogido se pondrán en práctica misericordia,
ternura y compasión. Se repudiará la avaricia y habrá arrepentimiento
del fraude y de la opresión, y se renunciará a ellos. Se usarán
toda la autoridad e influencia para ayudar a los pobres y oprimidos. Si esta
fuera la condición del mundo, no existiría más el proverbio:
"La verdad tropezó en la plaza, y la equidad no pudo venir... Y
el que se apartó del mal fue puesto en prisión" (Comentario
bíblico adventista, tomo 4, pp. 1171, 1172).
El ayuno que la Palabra de Dios ordena es algo más que una formalidad.
No consiste meramente en rechazar el alimento, vestirse de cilicio, o echarse
cenizas sobre la cabeza. El que ayuna verdaderamente entristecido por el pecado
no buscará la oportunidad de exhibirse.
El propósito del ayuno que Dios nos manda observar no es afligir el cuerpo
a causa de los pecados del alma, sino ayudarnos a percibir el carácter
grave del pecado, a humillar el corazón ante Dios y a recibir su gracia
perdonadora. Mandó a Israel: "Rasgad vuestro corazón, y no
vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios" (El
discurso maestro de Jesucristo, p. 75).
Cuando existe verdadero arrepentimiento se revelará en hacer justicia,
amar misericordia y humillarse ante Dios. Por más mínimo que sea
el daño hecho a otros, llevará a una completa restitución
para que el alma quede limpia de culpa. ¡Qué obra tenemos ante
nosotros! Esta escuela debe llegar a ser como la escuela de los profetas. Las
verdades de la Biblia deben ser fervorosamente estudiadas. Si se las trae ante
la mente de los estudiantes y se medita en ellas, no se cultivará el
apetito por las diversiones. Estamos viviendo muy cerca de las escenas finales
de la historia de esta tierra. Dios ha permitido que sus juicios comiencen a
caer sobre el mundo y serán más y más fuertes hasta que
llegue el fin (Manuscript Releases, tomo 8, pp. 161, 162).
UN CUADRO DE VERDADERO ARREPENTIMIENTO
¿Qué motivación urgente añade el rey a su proclama?
Jonás 3:9.
El rey se daba cuenta de que el perdón de su pecado dependía de
la misericordia del gran Dios del cielo y de la tierra. El rey fue tan sensible
como el capitán del navío durante la terrible tempestad del capítulo
1, cuando le suplicó a Jonás que orara: “Levántate,
y clama a tu Dios; quizá él tendrá compasión de
nosotros, y no pereceremos” (Jonás 1:6; la cursiva fue añadida).
Nota cómo esto es similar a lo que el rey estaba pensando (Jonás
3:9). En ambos casos, no estaban seguros de lo que ocurriría; en ambos
casos tenían que depender totalmente de la misericordia de un Dios más
poderoso que el de ellos. En ambos casos, sólo la gracia de Dios hizo
que ellos tuvieran una oportunidad.
¿Qué había en los actos de ellos que hizo que Dios se “arrepintiera”?
(En realidad, la palabra hebrea traducida a menudo y desafortunadamente como
“arrepintió”, tiene la idea de “sentir compasión”.)
En otras palabras, de todas las cosas que dijeron los textos previos que hicieron
los ninivitas (creyeron, ayunaron, se pusieron cilicio, hicieron ayunar a sus
animales), ¿qué dice específicamente el texto que Dios
“vio”, logrando que no llevara a cabo lo que planeaba hacer? ¿Qué
debería enseñarnos esto? (Ver también Santiago 2:2-26.)
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¿De qué manera se recordó, más tarde, la profundidad
de su arrepentimiento? Mateo 12:41.
Jesús mencionó más tarde el arrepentimiento de ellos. El
propio pueblo de Jonás, los israelitas, a pesar de su relación
especial de pacto con Dios, no tuvo la misma clase de experiencia corporativa.
Al final, ellos no se arrepintieron y, por lo tanto, experimentaron los juicios
de Dios.
Se nos recuerda una vez más que Dios trata con toda la humanidad sobre
la misma base, sin parcialidad. Finalmente, tanto Nínive como Jerusalén
fueron destruidas. Dios trata por igual a toda la raza humana.
Es notable y tristemente irónico, cuánto más difícil
le fue a Dios tratar con Jonás, un miembro de su propio pueblo, que con
los peores hombres del mundo pagano. Cuán sorprendente es la disposición
de los ninivitas de apartarse y abandonar sus malos caminos. ¿Qué
lecciones específicas deberíamos aprender, como adventistas del
séptimo día, de este relato? ¿No habrá también
algún Jonás, dentro de nuestro pueblo?
La Pluma Inspirada
Dios es infinitamente paciente. Espera que retornemos a él con corazón
humilde, con arrepentimiento y confesión. Tendrá misericordia
de todos y salvará al alma contrita. El abandono de la confianza propia
prepara el camino para la verdadera fe en Dios. En el momento en que los seres
humanos abandonan su egoísmo, su codicia e idolatría, en ese mismo
momento Dios llega a ser su poderoso ayudador. Su gracia infinita y suficiente,
imparte para este tiempo y la eternidad, todo lo que los creyentes necesitan
en cuerpo y alma (The Youth's Instructor, Abril 14, 1905).
Durante su ministerio terrenal, Cristo se refirió al bien realizado por
la predicación de Jonás en Nínive, y comparó a los
habitantes de aquel centro pagano con el pueblo que profesaba pertenecer a Dios
en su época. Declaró: "Los hombres de Nínive se levantarán
en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos
se arrepintieron a la predicación de Jonás; y he aquí más
que Jonás en este lugar" (Mateo 12:40, 41). En el mundo atareado,
dominado por el bullicio y las altercaciones del comercio, donde los hombres
procuraban obtener todo lo que podían para sí, había venido
Cristo; y sobre la confusión, su voz, como trompeta de Dios, se oyó
decir: "¿Qué aprovechará al hombre, si granjeare todo
el mundo, y pierde su alma? o ¿qué recompensa dará el hombre
por su alma?" (Marcos 8:36, 37).
Como la predicación de Jonás fue una señal para los ninivitas,
lo fue para su propia generación la predicación de Cristo. Pero
¡qué contraste entre las dos maneras en que fue recibida la palabra!
Sin embargo, frente a la indiferencia y el escarnio, el Salvador siguió
obrando, hasta que hubo cumplido su misión (Profetas y reyes, p. 204).
Jonás fue uno de esos personajes tenidos en alta estima por la nación
judía. Su voz había sido escuchada en Nínive y había
hecho temblar a reyes y nobles. Sus palabras de amonestación de parte
de Dios habían humillado a los más poderosos de esa ciudad impía
y les había hecho entender que había un Dios viviente que estaba
por castigar su iniquidad. Debido a que los ninivitas habían escuchado
el mensaje de misericordia predicado por Jonás, y habían humillado
sus corazones, el Dios del cielo había sido reverenciado en el mundo
pagano. Cuando Cristo les recordó a sus oyentes cómo el mensaje
de Jonás había traído salvación a ese pueblo, les
dijo: "Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con
esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron
a la predicación de Jonás; y he aquí más que Jonás
en este lugar" (Mateo 12:40, 41) (The Youth 's Instructor, 23 de septiembre,
1897).
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR
Lee en Palabras de vida del gran Maestro, “Cómo se alcanza el
perdón”, pp. 190-197; y “La verdadera riqueza”, pp.
310-321.
“A pesar de lo impía que Nínive había llegado a ser,
no estaba completamente entregada al mal. El que ‘vio a todos los hijos
de los hombres’ (Salmo 33:13) [...] percibió que en aquella ciudad
muchos procuraban algo mejor y superior [...] Dios se les reveló en forma
inequívoca, para inducirlos, si era posible, a arrepentirse” (CV
230).
“ ‘Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia,
ahora demanda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan’.
En los siglos de oscuridad que habían precedido al advenimiento de Cristo,
el Gobernante divino había pasado por alto la idolatría de los
paganos; pero ahora, mediante su Hijo, había enviado a los hombres la
luz de la verdad, y esperaba que todos se arrepintieran para salvación,
no solamente los pobres y humildes, sino también los orgullosos filósofos
y príncipes de la Tierra. ‘Por cuanto ha establecido un día,
en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien
designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos’.
Al hablar Pablo de la resurrección de los muertos, ‘unos se burlaban,
y otros decían: Ya te oiremos acerca de esto otra vez’ ”
(HAp 196, 197).
“El perdón concedido por este rey representa un perdón divino
de todo pecado. Cristo es representado por el rey que, movido a compasión,
perdonó al siervo deudor. El hombre estaba bajo la condenación
de la Ley quebrantada. No podía salvarse a sí mismo, y por esta
razón Cristo vino a este mundo, revistió su divinidad con la humanidad
y dio su vida, el justo por el injusto. Se dio a sí mismo por nuestros
pecados, y ofrece gratuitamente a toda alma el perdón comprado con su
sangre. ‘En Jehová hay misericordia. Y abundante redención
con él’ (Salmo 130:7)” (PVGM 191).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR
1. Alguien dijo una vez: “¿Cómo sabemos cuándo un
pecado ha sido perdonado? Por el hecho de que ya no cometemos ese pecado”.
Este es un buen pensamiento, pero ¿estás de acuerdo con él?
Indica razones para la respuesta que des.
2. Considera otra vez Jonás 3:10. Dice que Dios decidió no hacer
lo que él dijo que haría. ¿Qué significa esto, y
qué implicaciones puede tener para nosotros, tanto como personas individuales,
o como para el cuerpo de la iglesia? ¿De qué manera nos ayuda
a entender este principio la cita siguiente?: “Debiera recordarse que
las promesas y las amenazas de Dios son igualmente condicionales” (Ev
504).
RESUMEN
Los ninivitas produjeron frutos dignos de arrepentimiento. ¡Qué
lección para quienes entre nosotros pueden ser rápidos en juzgar
el estado espiritual de otros!