La Pluma Inspirada y Apocalipsis Capítulo 22
Versículos 1-2 (cap. 7:17). Educación
superior en la vida futura.-
Cristo, el Maestro celestial, guiará a su pueblo al árbol de la
vida que crece a cada lado del río de la vida, y explicará a los
suyos las verdades que no podían entender en esta vida. En aquella vida
futura su pueblo obtendrá la educación superior en su plenitud.
A los que entren en la ciudad de Dios se les colocará sobre sus cabezas
coronas de oro. Será una escena de gozo que ninguno de nosotros puede
permitirse perder. Echaremos nuestras coronas a los pies de Jesús, y
vez tras vez le daremos gloria y alabaremos su santo nombre. Los ángeles
se unirán en los cantos de triunfo. Tocando sus arpas de oro llenarán
todo el cielo con dulce música y cantos al Cordero (MS 31, 1909)
Versículo 2 (cap. 2:7; Gén.
2:4; Juan 5:39). Poder vivificante del árbol de la vida.-
El árbol de la vida es una representación del cuidado protector
de Cristo por sus hijos. Cuando Adán y Eva comían de ese árbol
reconocían su dependencia de Dios. El árbol de la vida poseía
el poder de perpetuar la vida, y mientras comieran de él no podían
morir. Las vidas de los antediluvianos se prolongaron debido al poder vivificador
de ese árbol [poder] que les fue transmitido por Adán y Eva (RH
26-11897).
(Juan 1:4.) El fruto vivificante es nuestro mediante Cristo.-
El fruto del árbol de la vida en el jardín del Edén poseía
virtudes sobrenaturales. Comer de él equivalía a vivir para siempre.
Su fruto era el antídoto de la muerte. Sus hojas servían para
mantener la vida y la inmortalidad, Pero debido a la desobediencia del hombre,
la muerte entró en el mundo. Adán comió del árbol
del conocimiento del bien y del mal, cuyo fruto aun le había sido prohibido
que tocara. Su transgresión abrió las compuertas de la maldición
sobre la raza humana.
El Agricultor celestial trasplantó el árbol de la vida al paraíso del cielo después de la entrada del pecado; pero sus ramas cuelgan sobre la muralla hacia el mundo que está más abajo. Por medio de la redención comprada por la sangre de Cristo, aún podemos comer de su vivificante fruto.
De Cristo está escrito: "En él estaba la
vida, y la vida era la luz de los hombres". El es la fuente de vida. Obedecerle
es el poder vivificante que alegra el alma.
Cristo declara: "Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca
tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás"
[se cita Juan 6:57, 63; Apoc. 2:7 ú. p.] (ST 31-3-1909).
(Sal. 19:10; junto 6:54-57.) El árbol de la vida plantado
para nosotros.-
Los hijos de los hombres han tenido un conocimiento práctico del mal;
pero Cristo vino al mundo para mostrarles que ha plantado para ellos el árbol
de la vida, cuyas hojas eran para la sanidad de las naciones (MS 67, 1898).
Las hojas del árbol de la vida os son ofrecidas. Son
más dulces que la miel y que la que destila del panal. Tomadlas, comedias,
digeridas, y vuestro miedo se desvanecerá (MS 71, 1898).
Cristo... era el árbol de la vida para todos los que quisieran tomarlo
y comerlo (MS 95, 1898).
La Biblia es el árbol de la vida para nosotros.-
Recuerden todos que el árbol de la vida lleva doce clases de frutos.
Esto representa la obra espiritual de nuestras misiones en la tierra. La Palabra
de Dios es para nosotros el árbol de la vida; cada porción de
la Escritura tiene su uso; en cada parte de la Palabra hay alguna lección
que aprender. Aprended pues cómo estudiar vuestras Biblias. Este Libro
no es un montón de retazos; es un educador. Debéis ejercitar vuestros
propios pensamientos antes de poder sacar verdadero beneficio del estudio de
la Biblia. Los nervios y los músculos espirituales deben ser ejercitados
con la Palabra. El Espíritu Santo hará recordar las palabras de
Cristo; iluminará la mente y conducirá en la búsqueda (Carta
3, 1898).
Cristo es el árbol de la vida.-
Cristo es la fuente de nuestra vida, la fuente de la inmortalidad. El es el
árbol de la vida, y a todos los que van a él les imparte vida
espiritual (RH 26-1-1897).
Versículos 3-4. Una definición
del ciclo.-
Cristo es la verdad de todo lo que encontramos en el Padre. La definición
del cielo es la presencia de Cristo (MS 58, s/f).
Versículos 10-12 (cap. 4:3; 10:1; 2
Ped. 3:9). Pronto cesará la intercesión de Cristo
Aquel que se ha desempeñado como nuestro intercesor, que oye todas las
oraciones y confesiones de arrepentimiento, que está representado con
un arco iris rodeando su cabeza, símbolo de gracia y amor, pronto terminará
su obra en el santuario celestial. La gracia y la misericordia dejarán
entonces el trono, y Injusticia tomará su lugar Aquel a quien han buscado
sus hijos, ocupará el lugar que le corresponde: la investidura de juez
Supremo (RH 1-1- 1889).
El tiempo de gracia terminará cuando menos se espere.-
El fin del tiempo de gracia vendrá repentina e inesperadamente, cuando
menos se lo espere; pero podemos hoy tener un registro limpio en el cielo, y
saber que Dios nos acepta, y si somos fieles finalmente seremos reunidos en
el reino de los cielos (MS 95, 1906).
No hay un segundo tiempo de gracia.-
No hay un segundo tiempo de gracia para nadie. Ahora es el tiempo de gracia,
antes de que el ángel, el ángel de misericordia, pliegue sus alas
de oro y descienda del trono, y la misericordia, la misericordia desaparezca
para siempre (MS 49, 1894).
(Juan 9;4.) No se ha revelado la terminación del tiempo
de gracia.-
Dios no nos ha revelado el tiempo cuando terminará este mensaje, o cuando
llegará a su fin el tiempo de gracia. Debemos aceptar para nosotros y
para nuestros hijos las cosas que están reveladas; pero no tratemos de
saber aquello que ha sido guardado secreto en los consejos del Todopoderoso...
Me han llegado cartas preguntándome si tengo alguna
luz especial acerca del tiempo cuando terminará el tiempo de gracia;
y yo respondo que sólo tengo un mensaje que dar: que ahora es tiempo
de obrar mientras el día dura, porque viene la noche cuando nadie puede
trabajar. Ahora, precisamente en este momento, es tiempo de que nosotros estemos
velando, trabajando y esperando.
La Palabra de Dios revela que está muy cerca el fin de todas las cosas,
y es clarísimo su testimonio de que es necesario que cada persona tenga
la verdad plantada en su corazón, de modo que ella controle la vida y
santifique el carácter. El Espíritu del Señor está
en acción para tomar la verdad de la Palabra inspirada e imprimirla en
el alma, de modo que los verdaderos seguidores de Cristo tengan un gozo santo
y sagrado que podrán impartir a otros. El tiempo oportuno para que nosotros
trabajemos es ahora, precisamente ahora, mientras dura el día. Pero no
se le ordena a nadie que escudriñe las Escrituras para afirmar, si fuera
posible, cuándo terminará el tiempo de gracia. Dios no tiene un
mensaje tal para labios mortales de ninguna clase. No quiere que una lengua
mortal declare lo que él ha ocultado en sus concilios secretos (RH 9-10-1894).
Versículos 13-17 (cap. 1: 8). El Alfa
y la Omega de las Escrituras.-
Se cita Apoc. 22:13-17.1 Aquí tenemos el Alfa del Génesis y la
Omega del Apocalipsis. Se pronuncia una bendición para todos los que
guardan los mandamientos de Dios y que cooperan con él en la proclamación
del mensaje del tercer ángel (RH S-6-1897).
Versículo 14 (cap. 20:12-13; Rom. 3:31; 2 Cor. 3:7-11). La ciudad de Dios para los observadores de los mandamientos.-Nadie que haya tenido la luz de la verdad entrará en la ciudad de Dios como violador de los mandamientos. La ley divina está en el mismo fundamento de su gobierno en la tierra y en el cielo. Si los hombres a sabiendas han pisoteado y han despreciado la ley de Dios en la tierra, no serán llevados al cielo para que allí hagan lo mismo; no habrá cambio de carácter cuando Cristo venga. La edificación del carácter continuará durante las horas del tiempo de gracia. Día tras día son registradas las acciones en los libros del cielo, y los hombres recibirán su merecido en el gran día de Dios de acuerdo con sus obras. Entonces se verá quién recibe la bendición. "Bienaventurados los que guardan sus mandamientos, para que su potencia sea en el árbol de la vida, y que entren por las puertas en la ciudad" (RH 25-81885).
(Col. 1:26-27.) Viaje en la vida futura.-
Muchos parecen tener la idea de que este mundo y las mansiones celestiales constituyen
el universo de Dios. No es así. la multitud de los redimidos viajará
de un mundo a otro mundo, y mucho de su tiempo será empleado en escudriñar
los misterios de la redención. Y a través de toda la extensión
de la eternidad, este tema estará continuamente siendo expuesto ante
sus mentes. Los privilegios de los que venzan por la sangre del Cordero y por
la palabra del testimonio de ellos, están más allá de toda
comprensión (RH 9-3-1886).