La Pluma Inspirada y Daniel 7
Capitulos 2-7. La insignia del Mesías es un cordero.-
A Daniel se le dio una visión de bestias feroces que representan los
poderes de la tierra. Pero la insignia del reino del Mesías es un cordero.
Los reinos terrenales predominan mediante el empleo de la fuerza material, pero
Cristo desterrará toda arma carnal, todo instrumento de sujeción.
Su reino había de establecerse para elevar y ennoblecer a la humanidad
caída (Carta 32, 1899).
Capitulo 10. (Apoc. 20: 12). Un registro infalible.-
Se conserva un registro de todos los pecados cometidos. Toda la impiedad del
hombre, toda su desobediencia a las órdenes del cielo se anota en los
libros celestiales con infalible exactitud. Las cifras de culpabilidad se acumulan
rápidamente, y sin embargo los juicios de Dios son mezclados con misericordia
hasta que las cifras hayan llegado a su límite fijado. Dios es muy paciente
con las transgresiones de los seres humanos, y mediante sus agentes señalados
continúa presentando el mensaje del Evangelio hasta que haya llegado
el tiempo fijado. Dios tolera con paciencia divina la perversidad de los impíos,
pero declara que visitará sus transgresiones con una vara. Al fin permitirá
que los instrumentos destructores de Satanás predominen para destruir
(MS 17, 1906).
En los libros del cielo se registran exactamente las mofas y las observaciones triviales de los pecadores, que no prestan atención a las invitaciones de la misericordia cuando Cristo es presentado ante ellos por un siervo de Dios. Así como el artista sobre un vidrio pulido retrata fielmente un rostro humano, así también Dios diariamente coloca sobre los libros del cielo una representación exacta del carácter de cada individuo (MS 105, 1901).
Capitulo 25. (Exo. 31: 13; Eze. 20: 12). Una señal cambiada.-
El Señor ha señalado claramente el camino a la ciudad de Dios;
pero el gran apóstata ha cambiado la señal colocando una falsa:
un día de reposo espurio. Declara: "Actuaré en contra de
Dios. Daré poder a mi delegado, el hombre de pecado, para que derribe
el monumento conmemorativo de Dios: el día de reposo del séptimo
día. Así mostraré al mundo que el día santificado
y bendecido por Dios ha sido cambiado. Ese día no perdurará en
la mente de los hombres. Borraré su recuerdo. Colocaré en su lugar
un día que no tenga las credenciales del cielo, un día que no
pueda ser una señal entre Dios y su pueblo. Haré que la gente
que acepta este día le atribuya la santidad que Dios puso sobre el séptimo
día. Me ensalzaré por medio de mi representante. Será ensalzado
el primer día y el mundo protestante recibirá como genuino este
falso día de reposo. Mediante la violación del día de reposo
instituido por Dios, haré que se desprecie su ley. Haré que a
mi día de reposo se le apliquen las palabras 'señal entre mí
y vuestras generaciones'. Así el mundo llegará a ser mío.
Seré gobernante de la tierra, príncipe del mundo. Controlaré
de tal modo las mentes con mi poder, que el sábado de Dios será
objeto de menosprecio. ¿Señal? Haré que la observancia
del séptimo día sea una señal de deslealtad a las autoridades
de la tierra. Las leyes humanas serán tan restrictivas, que los hombres
y las mujeres no se atreverán a observar el día de reposo, el
séptimo día. Por temor de que les falten alimentos y vestidos
se unirán con el mundo en la transgresión de la ley de Dios, y
la tierra estará completamente bajo mi dominio".
El hombre de pecado ha instituido un falso día de reposo, y el llamado mundo cristiano ha adoptado a este hijo del papado, negándose a obedecer a Dios. Así Satanás conduce a hombres y mujeres en una dirección opuesta a la ciudad de refugio. Considerando las multitudes que lo siguen, queda demostrado que Adán y Eva no son los únicos que han aceptado las palabras del astuto enemigo.
El enemigo de todo lo bueno ha cambiado la señal indicadora,
para que señale hacia el camino de la desobediencia como si fuera la
senda de la felicidad. Ha insultado al Señor negándose a obedecer
un "Así dice Jehová". Ha pensado cambiar los tiempos
y las leyes (RH 17-4-1900).